Arte en Chile


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ARTURO

GORDON

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Investigación

El pintor Arturo Gordon ingresó a la Academia de Bellas Artes casi al mismo tiempo en que se convertía en profesor de dicho lugar el español Fernando Álvarez de Sotomayor, quien, frente al talento de su alumno y observando sus especiales cualidades, pronto lo dirigió hacia una filiación con la obra del gran pintor español del siglo XIX, Francisco de Goya.

El joven pintor chileno, entonces, asumió la línea goyesca en los siguientes aspectos: temas populares enfocados crudamente, fuerte expresión de emociones , uso similar del color, aprehensión de los aspectos complejos del carácter humano y uso del lenguaje artístico como medio de crítica y juicio hacia una sociedad insatisfactoria.

La influencia que ejerce el maestro español sobre su discípulo no se reduce sólo a esto; si a Álvarez de Sotomayor le interesa la representación de escenas realistas y cotidianas, Gordon optará el formato de costumbrismo con inclusión de lo social, explotando, por lo tanto, una veta más amarga y expresionista que la de su profesor.

Los temas vernáculos, entonces, no son fríamente analizados: la cueca, el velorio o la feria son dignificados por medio de una nobleza plástica única, donde el tema parece ser una excusa para llenar formas con manchas sabiamente enlazadas.

El pintor sintetiza las escenas, simplifica las formas, manteniéndose fiel a los temas folklóricos, pero logrando de este modo soluciones plásticas que no caen nunca en la banalidad.

Esa novedosa economía de medios para tratar los seres que pueblan sus asuntos nativos, sorprende por la eficaz distribución en el espacio del cuadro, en un equilibrio de masas que logra destaca en el ámbito de las artes visuales nacionales; Gordon sabía lograr cierta monumentalidad por la deformación del volumen y por la ruptura de las proporciones.

Por medio de una pincelada fragmentada, muy suelta, y por lo tanto, con un alto grado de gestualidad, realizaba un juego cromático que buscaba la definición de los volúmenes en un estilo escueto fuertemente apoyado en el dibujo.

Así mismo, y sin apartarse de la verosimilitud, el pintor recurrió a los violetas y las gamas apasteladas, con el fin de conseguir la atmosferización de los contornos.

Gordon, entonces, rompe el color local y revitaliza la luminosidad, obteniendo de este modo obras de vivos tonos, donde hallamos intensos rojos conviviendo con variados verdes, en una conjugación que modernizaría el lenguaje plástico.

Obras:

Investigación:

  • Profundización de su obra