Arte en Chile


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SIMÓN

GONZÁLEZ

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Investigación

El escultor Simón González es hermano del pintor Juan Francisco González, considerado por la crítica como uno de los grandes renovadores de la concepción de la pintura en Chile.

Así como su hermano, el escultor participó en su área de la incorporación de ciertos matices de la vanguardia de fines del siglo XIX, aunque como se sabe, este proceso se dio de modo más lento y menos fuerte que como ocurrió con la pintura.

Simón González, compañero generacional y artístico de Rebeca Matte, aprehendió durante su estadía en Europa, algunos de los nuevos modos de enfrentar la creación plástica que comenzaban a circular en el viejo continente.

En ese marco podemos insertar su famosa obra ‘Viejo mendigo’, representación en bronce de un hombre de avanzada edad, abrigado apenas por un manto arremolinado.

Esta escultura podríamos decir que funciona un tanto de modo similar a ‘Duro invierno’, escultura de Rebeca Matte, no tanto por semejanzas temáticas, sino porque ambas presentan un tratamiento expresivo de la superficie, donde la materialidad y la huella de autor queda en un grado alto de evidencia.

Debe señalarse, además, que la pieza de González, como la de Matte, no se desliga por completo de los academicismos, percibiéndose este aspecto con mayor claridad cuando analizamos el aspecto semiótico: el supuesto mendigo puede fácilmente remitirnos a las clásicas imágenes de los profetas bíblicos.

El escaso abrigo transmuta en manta arcaica, y la mano mendicante en palma que ofrece La Verdad. Aunque toda interpretación se mantiene en el campo de lo subjetivo, hay ciertas claves en la composición que ligan de modo directo la superficialmente (no en sentido peyorativo, sino de superficie como elemento escultórico importante) innovadora escultora de González, con los cánones clásicos de representación.

Podemos afirmar, entonces, que la sumisión de los escultores de fines del siglo XIX a una doctrina común, debilitó la investigación personal y neutralizó la expresión individual, en favor de la idea de una obra “bien hecha”.

Aunque si bien la asimilación de los academicismos permitió que los escultores chilenos estuvieran al nivel de los europeos y compitieran en igualdad de condiciones estéticas en salones y concursos, a la vez los mantuvo conceptualmente alejados del novedoso estilo ‘Rodin’.

En todo caso, cabe hacer una salvedad: la alineación prolongada de los escultores chilenos con las normas académicas, de modo mucho más acentuado que sus pares pintores, se debe a que en la misma Europa la renovación de la plástica fue tardía.

Obras:

Investigación:

  • Profundización de su obra