| MARIO
GÓMEZ VARGAS
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Trayectoria
Mario Gómez recurre al óleo
y a los acrílicos, así
como al grabado y en menor medida,
a la cerámica, para desarrollar su investigación plástica.
Su producción se inserta dentro de lo conocido como Corriente
Neo Figurativa, tendencia estilística que surgió en
la década de los '80 en nuestro país, y que propuso
la reinstalación de la Figuración
en el espacio pictórico, luego del desplazamiento que sufrió
a raíz de las vanguardias
tendentes a la abstracción. |
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La obra de Gómez posee como características
una Figuración combinada
con imágenes oníricas,
que lo acercan, por lo tanto, a ciertos aspectos del surrealismo;
en sus pinturas, la figura humana
es protagonista, sobre todo el desnudo femenino, el cual se combina
con otras imágenes recurrentes, como bailarinas, caballos
o malabaristas.
En sus cuadros persiste la búsqueda de grandes espacios
abiertos, en oposición a los interiores, ambientes que están
ligados a los autorretratos, género que no le interesa mayormente.
Se diferencian tres etapas en su producción: una primera,
en la que se percibe como clave la representación de las
líneas del contorno de un perfil humano, que funciona como
marco o ventana por el cual se vislumbran paisajes o personajes.
Luego adquirió mayor importancia tal fondo, es decir, que
la atención se concentró en la creación de
atmósferas envolventes con respecto a los personajes; el
pintor acentúa la profundidad mediante el recurso de superponer
diversos planos; el realismo
de la traducción sigue siendo aquí fundamental.
Y enseguida, junto a todo lo anterior, suma importancia el color,
como elemento significante en la composición.
En todos sus trabajos, se aprecia la obsesión del pintor
por representar y, eventualmente, dilucidar, los laberintos de la
propia representación. Es decir, en su pintura, los mecanismos
de la representación se convierten en un tema en sí
mismo.
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