| LILY
GARAFULIC
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Trayectoria
En sus inicios, la obra de Garafulic, realizada en terracota, mármol,
piedra y bronce, corresponde a retratos
y bustos que, por lo general, se someten a la representación figurativa
del modelo.
Esta primera etapa encuentra su culminación en las 16 figuras de
profetas realizadas para la Basílica de Lourdes. |
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Luego, su producción toma el rumbo del
"abocetamiento", es decir, adquieren el aspecto de estar inacabadas;
un ejemplo de esto es "El Mar", obra ejecutada en piedra,
que reúne en sí lo elaborado y lo aparentemente no resuelto.
A comienzos de los años sesenta, su obra adquiere un carácter doblemente
nuevo, a partir de un viaje realizado a Isla de Pascua: cambia su
modo de sentir la escultura
y busca materiales nuevos adecuados a su nueva visión.
Trabaja, entonces, con maderas carcomidas a la que incrusta virutas
de metal, soldaduras y pernos, ejerciendo, de este modo, toda una
innovación para la época.
A partir de 1965, utilizó restos de fundición, con lo que consiguió
extrañas texturas:
el volumen acepta materiales poco comunes, haciéndose expansivo
y acusando la presencia de espacios virtuales.
Esta línea de trabajo es paralela a otra, en la que Garafulic trabaja
los volúmenes de forma simple y depurada, puliendo las superficies
insistentemente.
Toda su obra busca lo plástico por sobre lo temático: "busco la
estructura más que la significación", ha dicho ella misma.
Obras:
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