Arte en Chile

:: TEATRO :: 2009

Lira – 5 Historias sobre poetas pobres

Lugar: Sala de Teatro de la Universidad Mayor (Santo Domingo 711, Stgo- Centro)
Fecha: hasta 31 mayo 2009
Funciones: Jueves, viernes y sábado a las 21: 00 hrs. Domingo a las 20:00 hrs.
Entrada: $ 5.000 grl y $ 2.500 estudiante y tercera edad (jueves, sábado y domingo) Viernes popular $ 2.000 precio único
Informaciones: 56 (2) 328 18 65 

DIRECCIÓN Y DRAMATURGIA:                                       
Mauricio Moro.

ELENCO:                                                      
Rodrigo Bórquez
Tania Carsey
Camilo Fernández
Andrea Giadach
Andrés Guzmán
Johnatan Inostroza
Leonor Lopehandia
Andrea Pereda

ASISTENCIA DE DIRECCIÓN Y DE DRAMATURGIA:                 
Andrea Pereda

DISEÑO:                                         
Carlos Gallardo

MÚSICA:                                         
Sebastián Arraigada

PRODUCCIÓN:                       
La Borja

RESEÑA DE LA OBRA
“Lira – 5 historias sobre poetas pobres” pretende enfocar desde la infra-historia las vidas, obras y esfuerzos de poetas chilenos que quedaron marginados de la literatura y cultura oficial del país por ser considerado el género popular como no-válido dentro del discurso oficial y la construcción de identidad cultural del país del siglo XIX.
Al igual que la literatura de cordel, que presentaban cinco cuentos distintos, el montaje narra 5 historias o relatos de distintos poetas pobres, haciendo de si mismo una lira Popular.

Primer Relato: Los poetas escriben. Fin de Mundo.
El ciego Peralta es victima de extrañas visiones, necesita escribir sobre el fin de mundo que el puede ver clarito. Nadie lo ayuda, todos los poetas se rascan con sus propias uñas. Al verse desamparado sin su secretario y lazarillo, y al conocer la realidad en que viven sus compañeros poetas logra comprender que lo realmente afecta al pueblo, no es el advenimiento del fin del mundo, si no, las precarias condiciones en que viven. Finalmente decide ponerle nombre a los pliegos que se llamarán: la Lira Popular.

Segundo Relato: Las Poetisas sueñan la poesía. Arte poética.
María Cristina Castellanos y Ester María Ducó, dos poetisas cultas, estudiosas y admiradas intentan escribir un poema para un concurso de la lira Chilena. Poseen todas las herramientas para comprender lo que es una buena poesía, pero se entrampan en su gran inteligencia y su falta de inspiración. El lenguaje y el paso del tiempo las consumen, hasta que logran crear un poema, que es atroz, pero es un poema.

Tercer Relato: Los poetas compiten (y se emborrachan). Contrapunto.
La Fonda de Peta Basaure va a ser cerrada por la ley seca instaurada por Jorge Montt, en esta fonda los poetas compiten a contrapunto. Las poetisas cultas que intentan conocer el rústico mundo de la poesía se instalan como jueces de un concurso inexistente. Concurso que logra darle vida por unos instantes a la moribunda fonda “El Arenal”.
Rosa Araneda, única poetisa entre hombres quiere un lugar para su poesía, no es escuchada, pretende que su marido Daniel Meneses, la defienda, pero este sólo le recalca que no hay lugar para una mujer. Daniel gana el Concurso y Rosa se queda sola, sin su marido y sin un lugar propio en la poesía.

Cuarto Relato: Los Poetas Mueren. Versos por literatura.
En el hospital Salvador Rosa Araneda agoniza. Daniel intenta calmar sus ansiosos deseos de escribir. Hay un fusilamiento, tema favorito de Rosa, pero no tiene las fuerzas para sostener el lápiz. Daniel busca ayuda, intenta contenerla pero lentamente Rosa agoniza. Daniel, que sólo supo negarle un lugar en la poesía, promete escribir en su nombre, para que Rosa Araneda, la única poeta mujer en un mundo de hombres siga escribiendo por siempre.

Quinto Relato: Los Poetas alucinan. Mundo al revés.
José Hipólito Cordero es transplantado a la instalación de Alfredo Jaar en la telefónica. No entiende que no queden imágenes para ver. No comprende que el mundo sea ahora de las comunicaciones y que lo virtual suplante lo oral y escrito. Intenta comprender como fue que la Lira ha desaparecido, como fue que se perdió. No lo logra, se pierde. Se encuentra con Lázaro, el secretario del ciego Juan Bautista. Este no lo reconoce, José Hipólito Cordero debe abandonar la instalación, ya es hora de cerrar, perdido sin imágenes para ver, queda ciego.

Fuente: Andrés Chamorro