Arte en Chile

:: TEATRO :: 2008

Filóctetes en el Goethe-Institut

Lugar: Goethe-Institut (Esmeralda 650, entre Miraflores y Mac-Iver, Santiago–Centro)
Fecha: jueves a sábado del 19 de junio al 2 de agosto (excepto el 31 de julio)
Horario: 21:00 horas
Entrada: general $5.000, estudiantes y 3° edad $3.000, Jueves popular $2.000
Informaciones: 5711950 – 5711953 , ximenasaez@123mail.cl, ilona.goyeneche@santiago.goethe.org,
www.goethe.de/chile (nuevo convenio con estacionamientos Miraflores 541: $1.500 de 18:00 a 23:00 hrs., lunes a domingo. No se olvide retirar cupones en nuestra recepción)

Goethe-Institut presenta tragedia clásica griega protagonizada por Daniel Muñoz

La puesta en escena retoma la adaptación del reconocido autor alemán Heiner Müller de la tragedia homónima de Sófocles.

Santiago, junio 2008.- El próximo jueves 19 de junio a las 21:00 horas se presenta en el Goethe-Institut la obra Filóctetes dirigida por Heidrun Breier e interpretada por Daniel Muñoz, Sergio Hernández y Salvador Burrell.

Filóctetes del reconocido autor alemán Heiner Müller fue escrita en 1962 a partir de la tragedia homónima de Sófocles. Traducida por la propia directora Heidrun Maria Breier y el actor Daniel Muñoz, la puesta juega con todos los recursos trágicos y de humor que propone el autor.

La historia gira alrededor de Filóctetes que ha sido abandonado hace ya diez años en una isla después de ser mordido por una serpiente, la que le ha causado una herida que no deja de supurar y mal oler. La acción comienza cuando Ulises, el mismo “compañero” que decidió abandonarlo en esa oportunidad, llega a la isla de Lemnos acompañado por el joven Neoptolemos, hijo de Aquiles ya muerto por Paris. Ulises ha sido encargado por los generales griegos para que traiga de vuelta a Filóctetes, pero principalmente su famoso arco, regalado tiempo atrás por el propio Hércules. De alguna manera el arco – lo han anunciado lo oráculos - sería la posibilidad de ganar la guerra contra Troya que ya se extiende por largos años. A Neoptolemo, por otra parte, lo mueve en un primer momento, su deseo de venganza contra aquel que le ha robado la herencia de su padre: Ulises.

Con estos antecedentes Müller reconstruye la tragedia armando un triángulo dramático de insospechadas consecuencias y de gran vigencia. La obra plantea una profunda reflexión sobre la relación entre violencia y política y el sinsentido de la guerra.

Heiner Müller nace en Eppendorf (Sajonia) el 9 de enero de 1929. Autor dramático, poética y director de teatro ha llegado a ser una figura capital para entender la historia reciente de Alemania. Trabajó como dramaturgo en el Berliner Ensemble entre el 70 y el 74 y posteriormente en la Volksbühne de Berlín y nuevamente en el Berliner Ensemble hasta su muerte. En 1985 recibe el premio Büchner. Entre sus obras se pueden destacar Los Campesinos, Prometheus, Mauser, La Máquina Hamlet, Germania muerte en Berlín, Cuarteto y  La Misión. Muere el 30 de diciembre de 1995.

La obra

Filóctetes del reconocido autor alemán Heiner Müller fue escrita en 1962 y estrenada en Munich en 1968. A partir de la tragedia homónima de Sófocles el dramaturgo alemán recrea el mito de Filóctetes manteniendo las líneas centrales de la trama, pero reinterpretando algunos rasgos de los personajes.

Filóctetes ha sido abandonado hace ya diez años en una isla después de ser mordido por una serpiente, la que le ha causado una herida que no deja de supurar y mal oler.  La acción comienza cuando Ulises, el mismo “compañero” que decidió abandonarlo en esa oportunidad,  llega a la isla de Lemnos acompañado por el joven Neoptolemos, hijo de Aquiles ya muerto por Paris. Ulises ha sido encargado por los generales griegos para que traiga de vuelta a Filóctetes, pero principalmente su famoso arco, regalado tiempo atrás por el propio Hércules. De alguna manera el arco – lo han anunciado lo oráculos -  sería la posibilidad de ganar la guerra contra Troya que ya se extiende por largos años. Neoptolemo, por otra parte, lo mueve en un primer momento, su deseo de venganza contra aquel que le ha robado la herencia de su padre: Ulises.

Con estos antecedentes Müller reconstruye la tragedia armando un triángulo dramático de insospechadas consecuencias y de gran vigencia. La obra plantea una profunda reflexión sobre la relación entre violencia y política y el sinsentido de la guerra. Tal vez una metáfora del hacer político en el mundo contemporáneo marcado por una tensión irresoluble entre el pragmatismo extremo representado por Ulises con el imperativo ético de Neoptolemo y la urgencia de la memoria histórica en Filóctetes. Tratándonos de enseñar que no hay soluciones fáciles, Müller se atiene a presentar el problema dejando al público asumir la cuota de responsabilidad que les corresponde en su resolución.

Traducida por la propia directora Heidrun Breier y el actor Daniel Muñoz, la puesta juega con todos los recursos trágicos y de humor que propone el autor. Escrita originalmente en verso la actual versión mantiene toda la potencia lingüística del original introduciendo además una interesante tensión con la métrica popular de la “cueca brava” y la décima, tomada en su expresión más arcaica, voces y tañador, los cantores asumen la función del coro trágico, narrando sucesos o comentándolos.

Ficha técnica Filóctetes

Obra:            Filóctetes
Autor:   Heiner Müller
Dramaturgista: Mauricio Barría
Dirección: Heidrun Maria Breier

Elenco:
Filóctetes: Daniel Muñoz
Ulises: Sergio Hernández
Neoptolemo: Salvador Burrell
Músico: Dángelo Guerra y Felipe Ortiz
Diseño: Maya Mora
Iluminación: Catalina Devia

Entrevista a la directora Heidrun Maria Breier

Según lo planteado por ustedes, la obra tiene una gran vigencia…
“Como es un texto épico, cada uno de los personajes representa a muchos. Siempre va a haber uno como Filóctetes, abandonado, herido; muchos que sienten un dolor por una herida que no cierra. Siempre va a haber un político, un estratega que maneja la palabra como Ulises y siempre va a haber un joven, otra generación que lucha por algo diferente, como lo es Neoptolemo. Por lo tanto uno siempre puede encontrar lo contemporáneo en este material”.

Para ti, el hecho que Heiner Müller sea un autor principalmente político, no quiere decir que las representaciones de sus obras tengan que ser necesariamente con un discurso políticamente obvio…
“La palabra en esta obra es muy importante y en la puesta en escena tiene un rol protagónico. Entonces un texto así político no tiene por qué ser un discurso político obvio, refiriéndome a la manera cómo uno trabaja una obra como ésta y la manera en que uno enfoca la actuación. La palabra en esta obra necesita un espacio donde pueda estar y respirar, siendo el actor el responsable de proporcionárselo. La palabra necesita hacer el camino cuerpo-carne antes de ser palabra nuevamente. Esto requiere un trabajo director-actor riguroso y profundo, necesario para apropiarse de la palabra mediante un dedicado proceso de entendimiento”.

Hay ciertos guiños a lo nacional como el paro de los estudiantes el 2006, un loco que siempre anda por Lastarria, lo predominantemente masculino y la cueca. Sin embargo, dices que la intención no es chilenizar la obra.
“Son cosas que aparecen durante los ensayos, mientras va evolucionando la puesta en escena. Hace dos años, cuando está obra nació como un ejercicio en la escuela de dirección de Alfredo Castro, justo se estaban dando el hecho con los estudiantes, algo que se podía relacionar con el personaje de Neoptolemo. O el vestuario de Filóctetes, que se inspiró en cosas que nos rodean. Antes de comenzar a ensayar ese ejercicio que partió con la obra de Sófocles, nació la inquietud de incluir de modo simple la “Cueca Brava”. Para muchos cantores la “Cueca Brava” es guerra. En Filóctetes la guerra es uno de los temas principales. Desde su entorno humilde, la Cueca expresa, entre muchos sentimientos, el dolor del pueblo, al igual que el dolor de Filóctetes es la metáfora del dolor de muchos. Ahora, el mundo de la obra es tremendamente masculino con todos sus encantos y desencantos. Y la “Cueca Brava” se desarrolla en ambientes puramente masculinos y es ahí donde sus códigos se establecen”.

¿Cuáles son las adaptaciones que hace Heiner Müller a la obra original de Sófocles?
“Aunque es bastante fiel a la historia, cambia el final. La solución original era que Hércules baja a la isla y le dice a Filóctetes que tiene que ir a la guerra, que no se puede negar. Él asume, sin resistirse, produciéndose una suerte de final feliz. Müller en cambio propone otro desenlace, dejando así un el final sin solución. Por otra parte, redujo la obra a los tres personajes principales. También está más presente el conflicto que tiene Neoptolemo con Ulises, que siente que éste se apoderó de las armas de su padre fallecido. Por otra parte, la historia está más enfocada en esa misión de finalizar con la guerra y la descripción de la isla de Müller es mucho más desértica y desolada que en la original”.

Al referirte a la puesta en escena hablas de una estética del contraste…
“Propongo un trabajo a partir de un contraste, el contraste como un concepto global. A través de ello se genera más conflicto y por consiguiente se amplifica la teatralidad. Pienso que para poder ver lo político es necesario contrastarlo, trabajando la sensualidad y la belleza del texto. No es mi intención hacer una presentación realista de los sucesos, sino que hacer una elaboración de ellos. No porque se trata de una tragedia hay que hacerlo muy dramático y serio. Uno tiene que buscar el contraste, quebrar ese dramatismo con diferentes cosas, algo muy común en el teatro alemán”.

Fundamento de la obra

Filóctetes es una figura mítica que ha llegado a representar en nuestra cultura la idea de la herida que no cierra. Esta imagen cobra especial relevancia en nuestros tiempos caracterizados por el diferimiento permanente del dolor. No asumir el dolor significa, por una parte, tapar sus causas y, por otra, desviar la experiencia a un simulacro de bienestar. Esta situación la podemos constatar en como hoy nos relacionamos con temas tales como el duelo, la memoria, la guerra y el exilio.

Filóctetes del dramaturgo alemán Heiner Müller nos hace presente la urgencia de re-pensar estos “viejos” temas. Proponiendo un triángulo de personajes, en cuya interrelación, éstos vuelven a tener una magnitud: Ulises es el argumento infinito, la verdad como un mero ejercicio retórico de verosimilitudes; el sujeto que hace del duelo un simulacro, un orador pragmático que nos hace creer que todo está ya resuelto. Es un clara alusión a las formas estetizantes, que ha asumido lo político en las sociedades contemporáneas, bajo el imperio de la producción de imágenes mediáticas y como ellas son las que van modelando nuestros deseos y expectativas sociales. Filóctetes, en cambio, es la memoria como cuerpo, ya no como un mero síntoma. La memoria en la metáfora de la herida abierta como aquello que no deja de doler (Nietzsche), entonces siempre presente, y que la manipulación del discurso, representado por Ulises, está constantemente tratando de diferir, de tapar. Es quien representa una posibilidad de resistencia ante la omnipotencia de lo mediático. Neoptolemos es una figura ambigua en él sin piedad se muestra la dialéctica interna entre ideal y poder como un conflicto sin solución (Werner Mittenzwei). En él se cumple lo trágico. Es en este punto del triángulo donde el autor nos propone una nueva inflexión, que nos lleva a pensar sobre el sentido o sin-sentido del fracaso, y como el fracaso se constituye en la condición existencial del ser humano.

A la construcción de los personajes, se suma la potencia de un texto que logra no sólo describir o explicar el dolor, sino hacerlo acontecer. Un tipo de poética dramática que se caracteriza por una densidad matérica, una cierta carnalidad, y que, al mismo tiempo, a través del juego con el verso libre se convierte en una herramienta de extrañamiento. Elementos que hacen de Filóctetes un texto para el presente, un presente en el que nuestra capacidad de conmoción está anestesiada y requiere urgentemente ser provocada. Esta última premisa marcará uno de los/el ejes centrales de nuestra propuesta escénica y evidentemente determinó el tono de nuestra traducción del alemán.

Sobre los personajes

El personaje Filóctetes es la memoria como cuerpo. Es la herida, pero la herida lúcida, es decir, que su dolor no lo ciega, por el contrario lo hace ver. Por lo tanto interesa proponer un Filóctetes resentido, elemento que lo inactivaría al igual que la autocompasión. Es importante considerar la duda que lo mueve entre el sí y el no, el ceder y el no ceder, pero es su inmenso odio que termina decidiendo su destino. No quiere que sus enemigos le sanen su herida y no quiere perdonar lo ocurrido. ¿Será posible recuperar una dignidad abandonada o a un cuerpo deformado por el dolor, dolor que no se puede volver a una normalidad? Producto de su destierro el mundo es una mentira, imposibilitando su reinserción. Para la construcción de personaje se tomó, sólo como referencia, a un loco lúcido de nuestros tiempos santiaguinos, el “Anticristo del barrio Lastarria”.

Ulises es el argumento sin fin, inteligentemente astuto, el infalible estratega, el pragmático, el político siempre con una solución al más intrincado problema. Este es el Ulises más evidente, entonces para la construcción del personaje se propuso enriquecerlo con ese otro Ulises que sugiere la obra y que no es tan evidente, para eso es importante considerar un momento hacía el final de la obra donde se muestra más reflexivo, agotado por los acontecimientos y por unos instantes sin solución al problema. Es interesante pensar en un Ulises no sólo movido por el triunfo contra el enemigo (Troya) sino que también por el deseo de que esta larga guerra termine lo antes posible.

Neoptolemos es el hijo del héroe Aquiles. Vive bajo la imagen mítica de un padre que nunca conoció. Es el representante de una nueva generación, con nuevos pensamientos e ideales; le propone a Ulises una nueva estrategia con la verdad o la fuerza, pero no con la mentira. Al igual que Filóctetes también tiene una herida, un dolor, las armas de su padre Aquiles, que son su herencia, las lleva Ulises. Neoptolemos es el sujeto de la acción, toma partido, no es que sea indeciso, sino que se decide, pero todas sus decisiones finalmente lo llevan al fracaso, y es justamente el fracaso lo que hace al personaje más atractivo. Es en él donde se cumple el sino trágico, a él le toca matar a Filóctetes. Es el perdedor de este juego. Mientras más noble su comportamiento, más se interna en un callejón sin salida. “…en él, sin piedad, se muestra la dialéctica interna entre ideal y poder como un conflicto sin solución”.

Fuente: Goethe-Institut