Arte en Chile

:: PINTURA :: 2009

Andre Racz en Corporación Cultural de Las Condes/ Una Colección Mística

Expositor: Andre Racz
Lugar: Corporación Cultural de Las Condes (Avda. Apoquindo 6570)
Técnica: pintura
Fecha: 27 de marzo al 26 de abril de 2009
Horario: Martes a domingo, 10.30 a 19.00 horas
Entrada: liberada
Informaciones: 56(2) 3669393

“Una colección mística” se titula la muestra que se presenta en la Corporación Cultural de Las Condes y que incluye la serie Vía Crucis y parte de su colección de arte sacro.

Nacido en Rumania y nacionalizado norteamericano, a partir de 1948, André Racz (1916-1994) fue un reconocido pintor y artista gráfico, cuyas obras se encuentran en importantes museos y galerías del mundo. Profesor de pintura y escultura en la Universidad de Columbia, Estados Unidos, por 32 años y luego nombrado profesor emérito, Racz estuvo casado con la soprano chilena Teresa Orrego Salas, con quien tuvo 3 hijos, Juan Andrés, Simone y Ana Constanza, todos residentes en nuestro país.

En esta oportunidad, a quince años de su muerte, la Sala Negra de la Corporación Cultural de Las Condes presenta la famosa serie sobre el Vía Crucis, realizada por el artista en Nueva York entre 1948 y 1950 y parte de su colección de arte sacro, integrada por íconos rusos y tallas coloniales americanas del siglo XVII. La exposición “André Racz 1916-1994.

Los grandes grabados, a una y dos tintas, que integran la serie sobre el Vía Crucis, salen a la luz por primera vez, en 60 años. “Este Vía Crucis, tan hondamente humano como espiritual y artístico, nos coloca -otra vez- en la cotidiana tensión de mirarnos a nosotros mismos y a los demás como otros Cristo. Y, desde la perspectiva del arte religioso, siguiendo la óptica del expresionista Roualt, nos exponen a un Cristo tan vivo como sufriente en un audaz lenguaje creador que se nutre del pasado, pero que es absolutamente contemporáneo”, señala la curadora María Carolina Abell, quien tuvo la tarea de abrir a nuestro país el Legado Racz.

“Aquí se exhibe su arte y, en cierta forma, la vida interior de un hombre tocado por el misterio de una fe arraigada que lo llevó, después de los 30 años de edad, a convertirse al catolicismo. Su preocupación espiritual fue profunda y desgarradora. No fue estética. Este hombre, de barbas largas y pelos rojizos (iguales a los de su hermano gemelo y gran artista -Emerich Marcier-, que vivió en Brasil), estuvo vinculada también con el gusto por la barroca imaginería  colonial americana (de los siglos XVII y XVIII) y de pequeños iconos rusos, que hemos incorporado en esta muestra”.

André Racz se graduó de la Universidad de Bucarest en 1935 y cuatro años después se instaló en Nueva York, donde vivió gran parte de su vida. Trabajador infatigable, Racz combinaba su actividad de pintor con la de grabador, y fue uno de los pocos artistas de Estados Unidos cuya obra se exhibía permanentemente en el mundo.

Sus obras fueron adquiridas por el Museo de Arte Moderno de Nueva York, la National Gallery, la Biblioteca Nacional de Paris, el Museo de Oslo, Museo de Brooklyn, Museo de Salzburgo y la National Gallery of Australia.

“Era un poco ermitaño y profeta. Era un artista. Un creador nato de sangre rumana judía que, a causa de nexos con Chile, sumergió sus raíces entre las nuestras”, expresa Carolina Abell y agrega:

“André Racz fue un naturalista. Un botánico. Un biólogo e investigador que exploró la naturaleza. Tanto auscultó la realidad que, tras su muerte en 1994, dejó un legado de varios miles de dibujos, bocetos y aguadas; témperas, pasteles y un universo aún inexplorado de grabados, hechos junto al gran artista Stanley William Hayter, en ese agitado Nueva York de la segunda  posguerra mundial. Entre las décadas de los años ‘30 y ‘40 del siglo XX, este semblante bondadoso, se incorporó al Taller 17. Allí tuvo grandes amigos iberoamericanos: J. Miró, E. Zañartu y Gómez Sicre. Luego, en un ambiente tan nutrido, se relacionó con Matta, Masson y Tinguely. Pollock, Rothko y otros artistas de renombre”.

En los años 50 fue invitado por la Universidad de Chile, gracias a un intercambio educativo de la Comisión Fullbright, y aprovechó de realizar una exposición de grabados en el Museo Nacional de Bellas Artes. “En esos días –agrega Carolina Abell- entregó a Gabriela Mistral una serie de poemas ilustrados y un retrato -todos grabados en blanco y negro- con su puño y letra. Esa maqueta fue publicada en Chile por Editorial del Pacífico 1950. El “Poema de las Madres” lleva 63 imágenes de A. Racz y fue, escrito en Temuco, entre 1919 y 1920, por la poetisa del Elqui”.

Fue profesor de pintura y escultura en la Universidad de Columbia, Estados Unidos durante 32 años y al retirarse fue elegido profesor emérito. Como él dijo en alguna oportunidad: “Enseñar es como jardinerear”, dijo en una entrevista en 1983. “Tú introduces una semilla, pero no te alejas de ella. No, si esperas que algo crezca. Haciendo arte, la persona aprende sobre sí mismo, se pone autocrítico, toma decisiones, desarrolla confianza”.

Fuente: Corporación Cultural de Las Condes