Viviana Cerda, Rafael Ruz y Giovanna Ruz en el Centro Artesanal de Los Dominicos / Mala Muerte
Expositor: Viviana Cerda, Rafael Ruz y Giovanna Ruz
Lugar: Centro Artesanal de Los Dominicos (Av. Apoquindo 9085, Las Condes)
Técnica: pintura
Fecha: 2 al 31 de agosto de 2008
Horario: martes a domingo 10:30 a 19:00 hrs.
Entrada: liberada
Informaciones: 56 2 2208741
Colectiva de los pintores Viviana Cerda, Rafael Ruz y Giovanna Ruz, todos de la sexta región, se inaugura el sábado 2 de agosto en la sala de exposiciones del centro artesanal.
"El culto de las animitas se pierde en la nebulosa del tiempo y hunde sus raíces en los mitos y leyendas que surgieron con anterioridad a la historia misma. Sin duda que esta manifestación tan particular de América Latina se contextualiza en la idea de veneración a los muertos, presente en todas las culturas y civilizaciones originarias", señala Patricio Pérez, coordinador de programas de la Agencia de Cooperación Internacional de Chile del Ministerio de Relaciones Exteriores, a propósito de la exposición "Mala Muerte", que se inaugura el sábado 2 de agosto, a las 12.30 horas, en el Centro Artesanal de Los Dominicos.
La muestra -proyecto Fondart- surge de la mirada de tres artistas regionales, que se han abocado durante meses a investigar el tema de las animitas. Se trata del grupo Ojo Azul, integrado por Viviana Cerda Arancibia y los hermanos Giovanna y Rafael Ruz Valencia, todos artistas de la sexta región.
Según una de las pintoras, Viviana Cerda, la construcción de animitas es quizás una de las manifestaciones más arraigadas a lo largo del país. Su vinculación con lo religioso popular genera una gran devoción que ha permanecido en el tiempo a pesar de las innumerables transformaciones urbanísticas. Este rito popular también provocó nuestro interés para plantearlo en nuestras obras. Lejos de toda asociación arbitraria y de juicios de carácter ético, cada uno de los artistas ha recurrido a su memoria y archivo personal como parte del inconsciente colectivo... Desde que tenemos uso de razón, esas casitas han estado en el paisaje de nuestros recuerdos".
Y agrega: "Las animitas tienen una belleza formal en sí mismas y además de intervenir en toda nuestra geografía, se han tornado en un inquietante fenómeno estético. Es así como emprendimos nuestro viaje de kilómetros de información y registro visual, desde la ciudad a la costa, sin olvidar el interior de los campos de la sexta región".
VIVIANA CERDA ARANCIBIA es pintora y dibujante, nacida en Rancagua y licenciada en Arte mención pintura de la Universidad de Chile. Su obra siempre ha estado marcada por la reflexión profunda, donde el hombre es el punto de partida. Sus grandes y monstruosas figuras humanas marcaron sus inicios, revelando una fuerte sensibilidad y dramatismo abordado desde la poesía maldita francesa, para configurar un lenguaje expresivo y directo aunque no exento de sutilezas a través del cual manifestó una profunda crítica social, religiosa e histórica. Luego, el interés por la identidad latinoamericana la hacen explorar otros escenarios creativos, donde la experimentación con materiales inusuales y disciplinas técnicas como el estampado y el grabado la hacen producir durante largos años una singular iconografía que la llevó en el año 1996 a exponer junto a otros artistas a la ciudad de Logroño, España.
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Sus obras en este proyecto tienen su idea matriz en el concepto de "la vida después de la vida". Ellas evocan estados trascendentes, utilizando signos, símbolos y alegorías como parte de su reflexión estética. Cada una de estas obras nos sumerge en el ámbito de lo simbólico (symballein, palabra griega de la que se deriva símbolo, cuyo significado es unir o reunir), pues en ellas existe un grado de completa fusión entre el mundo concreto y el espiritual. Por su clara intención de representar lo inescrutable e inefable, las obras son la epifanía del gran misterio del hombre.
GIOVANNA RUZ VALENCIA. Licenciada en Arte mención Pintura de la Universidad Católica de Temuco en el año 2000, ha participado en exposiciones en distintas ciudades de Chile (Pucón, Curicó, Rancagua, Valdivia) y Paraguay, donde presentó en 2002 la muestra "Toros del Chaco".
Sobre la presente muestra, ella afirma: "Desde el convencimiento que no existe una verdad sino interpretaciones diferentes, cuestiono en esta serie el lugar que ocupa el ser humano en su interrelación con el espacio, tiempo y material. Así como también, su conexión con la historia, la mitología y la identidad particular de los habitantes. Estas obras, cargadas de referentes de tradición y acervo religioso del lugar, de simbolismos ocultos, mitos y paralelismo, terminan centrándome en la espiritualidad, los mecanismos y misterios de la mente humana. En ellas reflexiono sobre la fe e intento un análisis de las experiencias y cargas de la condición humana".
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Como resultado de lo anterior, la obra presenta superficies de múltiples capas sedimentarias, complejas y fragmentadas, como los temas que trata. La pintura se fusiona con el collage y la escultura, combinando una paleta casi monocroma y experimentando con materiales poco ortodoxos, como barro, ramas, alambre, ceniza, velas… De esta forma, la artista logra un corpus particular subrayando lo desolado, lo oscuro y la naturaleza trascendente de su contenido.
RAFAEL RUZ VALENCIA estudió Diseño Gráfico Publicitario y ha incursionado en video documental, fotografía y nuevas tecnologías digitales, las que utiliza como apoyo en su trabajo. Es artista autodidacta y su obra se enmarca en el realismo. Utiliza una paleta reducida y opaca, conjugando en su obra el chorreado, la veladura y la materia, para crear obras atmosféricas alejándose del verismo formal. El hombre es el tema central en su pintura, pero sin su presencia literal, sino que a través de utensilios, rincones y residuos, espacios abiertos, que provocan sensación de nostalgia.
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El artista se acerca al tema de las animitas, a través de un largo recorrido por carreteras, vías urbanas y caminos rurales de la sexta región. En esta etapa, Rafael Ruz no sólo establece un catastro de estas instalaciones, sino que se sensibiliza en el "accidente" como hecho trágico, profundizando en las causas que originan la existencia de las "animitas": la falta de adecuadas señalizaciones, el descuido en la mantención de las vías, y la ausente o deficitaria iluminación, son algunos ejemplos observados en la investigación in situ.
Así, la mirada crítica del artista concluye que, la precariedad de las políticas de Vialidad, ya sean municipales o nacionales ministeriales, es la causa primera y más importante de tantos fatales accidentes, de tantas malas muertes. Es en este contexto donde Ruz Valencia se siente motivado a ejercer una actitud de denuncia frente a este camino de desidia y abandono oficial -vía obligada por la que circulamos a diario- y busca plasmarla en su pintura, a través de signos de tránsito, caminos rurales e imágenes digitalizadas de instalaciones realizadas por el artista en su taller y en exteriores.
Fuente: Corporación Cultural de Las Condes |