Natalia Babarovic y Pablo Ferrer en Galería Animal/ Contra el trueno
Expositor: Natalia Babarovic y Pablo Ferrer
Lugar: Galería Animal (Alonso de Córdova 3105, Vitacura)
Técnica: Pintura
Fecha: 2 de septiembre al 4 de octubre del 2008
Horario: Lunes – Viernes de 9:30 a 20:00 hrs. Sábado de 10:30 a 14:00 hrs.
Informaciones: www.galeriaanimal.cl, 3719090
Por primera vez Natalia Babarovic y Pablo Ferrer expondrán sus obras en conjunto en una muestra titulada “Contra el trueno” que más allá de exhibir sus pinturas buscan que se genere un diálogo entre ellas.
El pintor Pablo Ferrer presentará en la muestra, óleos en gran formato que trabaja a partir de pequeñas maquetas que son el ancla referencial y desde donde va construyendo una nueva imagen bidimensional y mucho más grande. En todos los casos hay una micro narración articulada entre uno o dos cuerpos humanos y donde hay algo que sucedió o está por suceder.
“Me interesa que la tela funcione como una ventana, pero esta ventana no da a la ‘naturaleza’, sino que a una especie de diorama, en donde las ‘cosas’ parecen estar a punto de animarse o de congelarse definitivamente”, explica el artista.
Natalia Babarovic, por su parte, presenta obras de mediano y gran formato donde el protagonista son los paisajes casi sin horizonte en los que busca invertir la ubicación de zonas inacabadas, que normalmente quedan en los bordes de la tela, hacia objetos ubicados en el centro y primer plano de las pinturas.
“En mis paisajes anteriores la línea del horizonte que conectaba una tela con otra y las degradaciones colorísticas necesarias para representar la perspectiva atmosférica, eran protagonistas. En este caso se trata, por decirlo de algún modo, de las graduaciones de color que se producen en un paisaje frontal de primer plano sin horizonte”, describe su obra Babarovic.
Ambos trabajos tienen una mirada reflexiva sobre el problema de la representación en la pintura. En el caso de Natalia Babarovic, aflora en lo formal, en la presentación de la mancha, en el lenguaje mismo. El gesto se vuelve símil de lo orgánico en arbustos y matorrales, y las telas no se cierran en sí mismas ya que las ramas podrían continuar, incluyendo así metonímicamente al mundo. Mientras que en las pinturas de Pablo Ferrer el mundo se acaba después del último árbol pintado en el borde de la tela. El modelo claramente no es natural, es artificial desde un comienzo y la construcción de la imagen, más que revelarse en la superficie, se representa dentro del cuadro.
Pablo Ferrer, nació en Santiago de Chile el Año 1977. El año 1999, ingresa a la Licenciatura en Artes de la Universidad de Chile de la que egresa el año 2002. El año 2003 se incorpora al Magíster en Artes Visuales de la misma institución egresando el 2004. Desde el año 2002 ha participado de varias exposiciones en las principales Galerías de Santiago de Chile, entre ellas Matucana 100, Galería Animal, Galería Gabriela Mistral, Muro Sur y MAC. Desde el año 2005 ha formado parte de exposiciones en el extranjero, entre ellas destacan “ARCO” 2006, “ARTEBA” 2008, la muestra colectiva “Globalización_Matriz original” en Madrid, Lima, El Cuzco y Montevideo, la muestra “Escenario” en Lima y en Berlín dentro del ciclo de videos “El arte no salva a nadie”. Se ha desempeñado como docente en la Universidad de Chile, en la Universidad Católica, en la Universidad Diego Portales y en la Universidad Tecnológica.
Natalia Babarovic, nació en Santiago de Chile en 1966. Egresó de la Facultad de Artes de la Universidad de Chile (1990). En 1998 se titula del Magister en Artes Visuales en la misma Universidad. Pertenece a la que ha sido llamada por la crítica "Generación Emergente de los 90". Entre 1998 y 2000, vivió en Londres, donde realizó una exposición individual en Galería Mafuji. La pintora ha expuesto tanto en muestras colectivas como individuales de las que destacan, entre otros, Proyecto mural /El sitio de Rancagua, Museo Nacional de Bellas Artes. Instalado de manera permanente en la estación ferroviaria de Rancagua (1994); Cien años de arte en Chile, tercera parte, 1973-2000, exposición colectiva retrospectiva, Museo Nacional de Bellas Artes (2000); Nueve tumbas, individual, Galería Animal, (2001); Cautiverio feliz, exposición individual, Sala Gasco (2005); Colectiva, Espacio 1305, ARTE BA, Feria Internacional de arte, Buenos Aires, Argentina (2006). En el extranjero ha mostrado su obra en Argentina, México, EE.UU., Francia, Inglaterra, Croacia, Hungría, Rumania y Grecia, para nombrar algunos lugares.
Conversación con Natalia Babarovic y Pablo Ferrer…
Natalia Bavarovic: “Presentaré cinco pinturas que eluden muy cuidadosamente todas las etiquetas, cánones, prejuicios y puntos teóricos de cuales agarrarse. No tienen tema, no hay una idea brillante y no tienen nada de ingeniosos. Los paisajes que yo hacía antes tenían una línea de horizonte evocando el paisaje que uno ve desde la ventanilla de un auto, donde se justifica un formato apaisado. Las que exhibiré en esta ocasión son una suerte de intimismo del paisaje. Son una imagen arbórea, tomadas desde muy cerca, que no tienen línea de horizontes, sino que es una imagen fija de unos arbustos, con una forma muy poco definida”.
N.B.: “Las pinturas que hacía antes eran sobre una tela de lino cruda sin preparar y hechos, en ocasiones, con muy poco pintura o el puro aceite que mancha el lino y da una oscuridad mayor. Es decir, una pintura muy crítica, tan mínima la intervención sobre el soporte, que el paso siguiente era no hacer nada. Entonces al llegar a ese extremo, me sentí obligada a retroceder y a volver a cubrir la tela, no saturarla con pintura, pero sí cubrir la superficie con figuración.”
N.B.: “Mis arbustos, típicos de la zona central, son unos espinos sin hojas hechos de puros palitos chiquititos entrecruzados, como una nube de palitos y lo único que se pone en juego ahí es una escala y graduaciones de colores, ánimo y gestualidad muy sutiles para cada uno. Acá lo que tiene importancia es que hay un manejo pictórico del claroscuro y todas sus pequeñas variaciones de grados, de profundidad y de nitidez. Un ejercicio de escala de valor ajustado a este referente de los arbustos. En ese sentido son muy diferentes de Pablo donde hay una escena y hay suspenso. En mis obras el modelo es un realismo más expresionista, muy natural y prácticamente vivo.”
Pablo Ferrer: “Lo que presento en esta ocasión es el desarrollo y la continuidad de algunos asuntos desarrollados desde la muestra “Ortopedia”. Cuatro de las cinco telas son presentadas en parejas donde entre las dos hay un cambio de una situación con respecto de la otra, como dos viñetas. Trabajo con una especie de estereotipos. Voy armando maquetas a partir de una colección de objetos que tengo como animales, personas, árboles, pero que los voy usando como un cuerpo para representar todos los cuerpos o una piedra que representa todas las piedras, y así. Pero las pinturas tampoco son completamente bodegones ya que son modificados al ser llevados a la tela de tal manera que quede un espacio contradictorio. La contradicción de la ilusión del espacio y la desilusión del diorama.”
P.F.: “Me gusta el tema del fantasma, pero entendiendo esto como fantasmear, la fantasía en cambio es algo más organizado. Me gustan estos bosques y paisajes que ocupo porque tienen algo de cuento, son lugares, modelos, que están muy sedimentados porque uno tiene una memoria heredada, asociada a la realidad y a las historias. En esos lugares pasan cosas y tienen una especie de concentración. Como también los elementos que uno maneja dentro de ellos. De alguna forma se condensa en esa figuración un montón de cosas que nadie sabe. Uno controla cierta parte y la otra no, y esos espacios fantasmáticos me atraen mucho.”
P.F.: “Las figuras que ocupo son además manipuladas por mí y esas deformaciones las van cargando de algo. A eso se suma que además las voy deformando cuando las voy pintando. Así, a partir de unos estereotipos hay una deformación de ese estereotipo que cifra algo, produces algo en ese imaginario y en todo lo que atrae ese modelo. Las situaciones que presento son narrativas, está pasando algo, pero uno no puede decir qué es lo que es y por eso no puedes transformarlo en un lugar común.”
N.B.: “Ahora, lo que destaca de esta muestra, es que generalmente las curatorias que se hacen para muestras colectivas son juntar gente y obras muy diversas. Es contrario al caso nuestro, en el sentido estrictamente temático. Los dos pintamos árboles, tierra y de alguna manera no necesariamente distintas. Me parece que se ve un tema más analítico donde la diferencia no será temática sino tendrá un planteamiento más erudito. Dos pintores donde las paletas son levemente distintas, muy puesto en la pintura todo el acento.”
P.F.: “Sin embargo, también se pueden encontrar algunos contrarios estando las dos obras juntas. Ambos trabajos se juegan en el espacio de la representación, ambos son parecidos en cuanto al formato y temas, y los dos tienen los mismos ingredientes pero con acentos diferentes. En la pintura de Natalia hay un ajuste entre la gestualidad y lo natural, una similitud entre el crecimiento orgánico y la mancha, creando una suerte de metonimia. La representación es una correspondencia de colores creados por pequeñas pinceladas. No pasa por el naturalismo pero apela al nombre. Las pinturas mías son más metafóricas, una puesta en escena de la construcción. Se cierran en sí misma, el mundo se acaba ahí, como en un de diorama.”
N.B.: “Otro tema que se encuentran en ambas obras es el de la pregunta sobre dónde termina el mundo. Yo traté de alguna manera de desarmar esa tendencia automática en la pintura de distribuir el terminado en el borde de la obra y trasladé dentro de la tela el acabado. Y es ahí donde se releva la mentira, la bambalina”.
P.F.: “En cuanto a mis pinturas, en vez de presentar la tela se presenta el hoyo donde se ve la construcción, como una falla en medio del paisaje. Mientras en mis obras el forado está representado en las pinturas de Natalia se ve la tela que aparece por atrás.”
Fuente: Galería Animal |