Arte en Chile

:: PINTURA :: 2008

Ignacio Gumucio y Rodrigo Zamora en Galería ANIMAL / Lagunas mentales

Lugar: Galería ANIMAL (Alonso de Córdova 3105, Vitacura)
Técnica: pintura, técnica mixta
Fecha: 8 al 31 de enero 2008
Horario: lunes 16:00 a 20:00 hrs., martes a viernes 9:30 a 20:00 hrs., sábado 10:30 a 14: 00 hrs.
Entrada: liberada
Informaciones: 3719090 / info@galeriaanimal.com / www.galeriaanimal.com

Con desconcertantes escenas y paisajes, los chilenos Ignacio Gumucio y Rodrigo Zamora ponen en jaque a su propio punto de partida: el Realismo Pictórico, en su
primera exposición bipersonal, a partir del 8 de enero en Galería Animal.
Desolados espacios arquitectónicos, coreografías de seres diminutos, cielos y paisajes construidos de la fragmentación, cuerpos expuestos a distorsiones visuales son algo de la provocación de ambos artistas, formados en la Universidad de Chile.
Las “Lagunas mentales” de Gumucio y Zamora aluden a la reconstrucción de una realidad a partir de la memoria, escenas “prefabricadas” que son parte esencial del ejercicio pictórico.
Ignacio Gumucio comenzó a destacar a mediados de los años 90 con un realismo pictórico despojado de normas. Este artista formado en la Universidad de Chile recreaba escenas sin la más mínima importancia, composiciones a veces incompletas como una foto mal encuadrada, paisajes precarios, personajes y objetos hechos de fotocopia, en una suerte de inventario orientado al desprejuicio.
Hoy radicado en Francia, Gumucio rescata en sus observaciones ciertos elementos arquitectónicos que lo llevan a reconocer algo de Chile en cualquier parte del mundo. Obsesionado con los espacios y edificios de una arquitectura funcionalista empobrecida, quiso repetir esa fórmula de obra “prefabricada” en sus composiciones artísticas, parte de un proceso que empezó a mostrar en su reciente exposición individual en Chile “Mass Game” y cuya evolución se podrá ver en Galería Animal cuando inaugurará junto al pintor Rodrigo Zamora la exposición “Lagunas Mentales”.

Gumucio gusta de trabajar con las dobles lecturas y en estas escenas, el rescate de una visualidad arquitectónica logra evocar un tipo de pintura abstracta. Lugares comunes y reconocibles se convierten en especies de “no lugares” en donde circulan diminutos personajes que ha pintado en acrílico y recortado inspirado en manuales deportivos y otros. El propio artista explica en una entrevista reciente:    
“Son grandes coreografías de personas que con el cuerpo arman imágenes. Se pueden ver sólo como personajes o como grupos que articulan el espacio y se despersonalizan. A través de la arquitectura intento explicar cosas que me interesan y que intervienen en la construcción de un cuadro. La ocupo como una analogía que habla de la construcción de la imagen a través de la memoria. Todo esto viene de un patrimonio que tiene que ver con las técnicas de memorización histórica y al mismo tiempo, es la manera como se ha construido el cuadro desde la Edad Media hasta ahora”.
En tres cuadros de gran formato, el artista presenta sus escenas de seres intercambiables y polifuncionales, extraídos de mundos y escalas diferentes. El dato narrativo o anecdótico aquí se diluye en el desconcierto de paisajes construidos por adición, con saltos de perspectiva y un voluntario artificio que lo hace una obra inquietante.
Y es también la sumatoria de elementos y la práctica de la memoria lo que mostrará Rodrigo Zamora en sus monumentales paisajes urbanos. El artista se ha dedicado a examinar y llevar un registro de la ciudad a través de sus escenas y su mobiliario. Para esta exposición captó panorámicas fotográficas que sometió a un proceso de fragmentación antes de “traducirlas” al lenguaje pictórico. Horas y días ha dedicado a pintar sus acuarelas sobre papel de una dimensión no mayor a los 15 cms. para finalmente reconstituir el paisaje como quien arma un rompecabezas, emulando al mismo tiempo la estética del píxel, propia de los medios digitales. 
Zamora explica: “Voy pintando  individualmente en cada una de estas piezas de manera desordenada y sin tener como referencia al resto. Una vez que termino rearmo el cuadro y el resultado nos presenta una imagen reconocible y bastante realista, pero compuesta de piezas menores con diferencias de tonalidades, colores y  pinceladas las que son resultado del procedimiento de trabajo. Lo que mas me interesa es que son un reflejo de los diferentes momentos en los cuales la obra fue pintada. Veo el resultado como una metáfora del recuerdo visual que cada uno tiene de un lugar por el cual transita con frecuencia, este recuerdo está a su vez compuesto por cientos de imágenes del mismo lugar, las que unimos en una sola. Me interesa la ciudad como lugar de tránsito y las relaciones que pueden darse entre la percepción de los lugares públicos, los elementos del paisaje urbano y la memoria visual.  Es  decir trato que mi obra refleje la forma en que percibimos la ciudad y sobre todo la manera como la recordamos y la hacemos nuestra, de manera parcial o subjetiva”
Rodrigo Zamora cuenta con una obra transdiciplinaria, enriquecida por el desplazamiento y las influencias mutuas entre la pintura, la fotografía, la construcción de objetos y la obra gráfica, siempre integrando como análisis el tema de la mediación mental en la percepción y traducción de la visualidad real.

Fuente: Galería ANIMAL