Arte en Chile

Pintura

2004 - 2005

Jose Esteban Basso en Galería Cecilia Palma
“Pinturas”

Expositor: José Basso
Lugar: Galería de Arte Cecilia Palma (Alonso de Córdova 2812, Vitacura)
Técnica: pintura
Fecha: 10 de diciembre al 5 de enero de 2005
Horario: Lunes a Vienes de 10:00 a 20:00 hrs. Sábados de 11:00 a 14:00 hrs.
Entrada: liberada
José Basso, llevará sus conocidos paisajes inspirados en los valles que rodean la ruta 68, a la galería Cecilia Palma; son obras de una aparente simpleza que se acerca al minimalismo; con sus figuras emblemáticas como una casita, un árbol de espino en los que nos entrega diáfanos campos de color que transmiten una sensación de luminosidad sobrecogedora, uniendo lo sublime con lo sagrado en infinitos esfumados invitándonos a una contemplación profunda de sus obras.
La obra de José Basso nos habla de una honestidad artística extrema al punto que su obra puede ser vista como el itinerario, una accesis, como una forma occidental y contemporánea de iluminación. A menudo su pintura puede provocar esa sensación límite de algo en que la perfección, de nuevo extrema casi hiriente, hace que lo sublime y el vacío, la humanidad y la abstracción absoluta de todo pensamiento o acción, lo rotundo del paisaje y de los signos y a la vez su absoluta inmaterialidad se haga presente de modo simultáneo, entrecruzando en ello la esperanza, el amor y el vacío para llenarse de belleza.
Sus casas reiteradas, presentan esa careta vacía, esa sensación de que son escencias, pero también disfraces de casas porque nosotros mismos, sus espectadores somos también una suma de figuras geométricas a las que solo la ilusión nos hace creer que poseen una voz, una emotividad, unos sentimientos.

La obra de Basso toca precisamente esa suerte de escencia de la forma para después llenarla con todos los elementos de nuestro calvario, sueño o tragedia sobre la tierra. Como si quisiera decirnos que estas son las formas, que esta es la forma de una casa o de un galpón que se ve a lo lejos en la ruta 68, de todos los galpones y casas posibles, pero que no sea el cuadro quien les agregue el dorado del oro o la sangre del cordero, sino nuestras propias alegrías, pesares y sacrificios. La vanidad que hemos construido, la hipocresía y la renuncia, pero también el deseo inextirpable de habitar alguna vez una morada permanente y benefactora.
La obra de José Basso es paradójicamente, el arrebato máximo de la emotividad y del abrazo. Pero es un abrazo que toca el trasfondo de un recuadro, de una verdad que apenas aflora, con una luz particular que sin proponérselo será nuestra luz, es decir es algo infinitamente más inmemorable, más hondo, más oscuro, que la misma oscuridad. José Basso nos muestra aquí lo más entrañable un mundo invadido de esa luz.

Fuente: Galería de Arte Cecilia Palma