| Jose
Esteban Basso en Galería Cecilia Palma
“Pinturas”
Expositor:
José Basso
Lugar: Galería de Arte Cecilia
Palma (Alonso de Córdova 2812, Vitacura)
Técnica: pintura
Fecha: 10 de diciembre al 5 de enero
de 2005
Horario: Lunes a Vienes de 10:00 a
20:00 hrs. Sábados de 11:00 a 14:00 hrs.
Entrada: liberada |
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José
Basso, llevará sus conocidos paisajes inspirados
en los valles que rodean la ruta 68, a la galería
Cecilia Palma; son obras de una aparente simpleza
que se acerca al minimalismo; con sus figuras emblemáticas
como una casita, un árbol de espino en los
que nos entrega diáfanos campos de color que
transmiten una sensación de luminosidad sobrecogedora,
uniendo lo sublime con lo sagrado en infinitos esfumados
invitándonos a una contemplación profunda
de sus obras. |
La
obra de José Basso nos habla de una honestidad
artística extrema al punto que su obra puede
ser vista como el itinerario, una accesis, como una
forma occidental y contemporánea de iluminación.
A menudo su pintura puede provocar esa sensación
límite de algo en que la perfección,
de nuevo extrema casi hiriente, hace que lo sublime
y el vacío, la humanidad y la abstracción
absoluta de todo pensamiento o acción, lo rotundo
del paisaje y de los signos y a la vez su absoluta
inmaterialidad se haga presente de modo simultáneo,
entrecruzando en ello la esperanza, el amor y el vacío
para llenarse de belleza. |
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Sus
casas reiteradas, presentan esa careta vacía,
esa sensación de que son escencias, pero también
disfraces de casas porque nosotros mismos, sus espectadores
somos también una suma de figuras geométricas
a las que solo la ilusión nos hace creer que
poseen una voz, una emotividad, unos sentimientos. |
La obra de Basso toca precisamente esa suerte de escencia
de la forma para después llenarla con todos
los elementos de nuestro calvario, sueño o
tragedia sobre la tierra. Como si quisiera decirnos
que estas son las formas, que esta es la forma de
una casa o de un galpón que se ve a lo lejos
en la ruta 68, de todos los galpones y casas posibles,
pero que no sea el cuadro quien les agregue el dorado
del oro o la sangre del cordero, sino nuestras propias
alegrías, pesares y sacrificios. La vanidad
que hemos construido, la hipocresía y la renuncia,
pero también el deseo inextirpable de habitar
alguna vez una morada permanente y benefactora.
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La
obra de José Basso es paradójicamente,
el arrebato máximo de la emotividad y del abrazo.
Pero es un abrazo que toca el trasfondo de un recuadro,
de una verdad que apenas aflora, con una luz particular
que sin proponérselo será nuestra luz,
es decir es algo infinitamente más inmemorable,
más hondo, más oscuro, que la misma
oscuridad. José Basso nos muestra aquí
lo más entrañable un mundo invadido
de esa luz. |
Fuente:
Galería de Arte Cecilia Palma
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