Orquesta sinfónica rinde tributo a bicentenario de Chile, Argentina y México
Lugar: Teatro UChile (Providencia 043, Metro Baquedano)
Fecha: 2 y 3 julio 2010
Horario: 19:30 hrs.
Entrada: desde $ 4.500 en boletería del Teatro Universidad de Chile y en feriaticket.cl 25% de descuento en plateas pagando con la tarjeta Club de Lectores American Express.
Informaciones: 9782485
Música de grandes autores latinoamericanos y franceses abordará la Sinfónica de Chile dirigida por Nicolás Rauss , en el Teatro Universidad de Chile. En estas presentaciones, el público tendrá la oportunidad de escuchar La Voz de las Calles del compositor chileno Pedro Humberto Allende; Tres romances argentinos de Carlos Guastavino y Huapango del mexicano José Pablo Moncayo, como parte del homenaje que rinde la Sinfónica al Bicentenario de Chile, Argentina y México. Luego podrá apreciar la música de dos prestigiosos creadores franceses, Gabriel Fauré con Pavanne para orquesta y Albert Roussel con su Sinfonía Nº 3.
Siempre esperado por el público chileno el director suizo radicado en Argentina Nicolás Rauss vuelve a tomar la batuta de la Sinfónica de Chile y esta vez lo hará con un programa que lo motiva por su variedad y riqueza musical.
PREGONES, ROMANCES Y DANZAS
El Concierto comenzará con la bella obra “La voz de las calles” del chileno Pedro Humberto Allende, Premio Nacional de Arte 1945. Es un Poema Sinfónico escrito por el compositor en 1920 con dedicatoria a su Padre, Juan Rafael Allende. La estructura de la obra está formada por siete pregones populares, el primero, no identificado por el autor, es el tema conductor de la pieza y los siguientes son: “Botellas que venda botellas”; “Calentito el Motemei”; “Traigo pera y durazno, me compra pera y durazno”; “A las de horno”; “A las de horno, como fuego, con pasa aceituna y huevo”; y finalmente “Quiere huevo, los limones agrios, las brevas fresquitas, las brevas”. Los diseños melódicos de los pregones no son alterados y sólo cambia su sustento armónico, de modo de conseguir algún grado de elaboración sin alterar el perfil melódico, procedimiento que se encuentra en la música de Claude Debussy, por ejemplo.
Compositor, musicólogo y pedagogo, Pedro Humberto Allende realizó una importante labor en el desarrollo de la enseñanza musical de nuestro país. Hizo un extenso estudio sobre la música popular e indígena de Chile, y en su madurez asimiló las técnicas impresionistas francesas, adaptándolas a los ritmos y melodías nativas.
Desde Chile la Sinfónica se trasladará musicalmente a Argentina a través de la interpretación de la obra “Tres romances argentinos” de Carlos Guastavino, considerado el más grande exponente de nacionalismo romántico de Argentina. El estilo musical del compositor trasandino estuvo firmemente arraigado al siglo XIX. Su aislamiento de los movimientos modernos y vanguardistas de su país, y su éxito al crear una música nacional atractiva que utilizaba un idioma romántico, lo transformó en un modelo para la generación del `60, de autores de música popular argentina que a menudo aplicaron las innovaciones de Guastavino a su propia música.
Del romanticismo de Gustavino, el público será invitado a apreciar una de las más exitosas obras del compositor mexicano José Pablo Moncayo: “Huapango”, estrenado en agosto de 1941 en un concierto de música mexicana. El nombre de esta famosa obra corresponde a fiestas populares de la región costeña de varios estados de México, material que el músico recopiló en un viaje de investigación y que corresponde a tres sones del folclor mexicano: el siqui.siqui, el Balajú, y el Gavilancito.
LOS FRANCESES
En la segunda parte del concierto la Sinfónica interpretará Pavana para orquesta de Gabriel Fauré, quien junto a Camille Saint Saêns, fue un defensor de los valores de la música francesa en tiempos en que la tendencia predominante en Europa era adoptar los resultados y técnicas de la música romántica alemana. El compositor francés, que entre sus alumnos tuvo a Maurice Ravel, se inclinó por un sonido discreto y emotivo que se enfrentaba con el estilo llamativo de Richard Wagner y sus seguidores. Entre sus obras destacan una balada para piano y orquesta (1881), la suite Peleas y Melisandra (1889), un réquiem (1887), los ciclos de canciones La bonne chanson con textos de Paul Verlaine (1891-1892) y L'horizon chimérique (1922) y la ópera Penélope (1913), además de numerosas obras para piano y música de cámara.
Acompaña a Fauré en este concierto otra figura importante de la música francesa: Albert Roussel, de quien se interpretará la Sinfonía Nº 3 Autor contemporáneo a Ravel y Debussy fue un compositor intransigente, original y de talento. Se le atribuye el mérito de reconciliar dos tendencias divergentes de la música de principios del siglo XX en su país: el impresionismo de Debussy y el academicismo de d’Indy. Aunque fue profesor y tuvo entre sus alumnos a Satie, Várese y Martinu, la influencia de Roussel fue escasa. Su estilo era inimitable y no dejó discípulos, aunque su arte fue muy respetado durante su vida. En 1931 visitó Estados Unidos para el estreno de su Tercera Sinfonía, encargada por la Orquesta Sinfónica de Boston. Por entonces, era el compositor más importante de Francia ya que Saint-Saéns, Fauré, Debussy y Satie habían muerto y la producción de Ravel y de d'Indy era intermitente. Al mismo tiempo, el estreno de la ópera “Baco y Ariadna” le reportó a Roussel su reputación como compositor de música para el teatro.
NICOLAS RAUSS:
UN SUIZO CON CORAZÓN LATINOAMERICANO
• Sobre el programa que dirigirá en el próximo concierto de la Orquesta Sinfónica de Chile afirma que La Voz de las Calles del chileno Pedro Humberto Allende; Tres romances argentinos de Carlos Guastavino y Huapango de José Pablo Moncayo son tres piezas latinoamericanas que deberían ser clásicos de nuestros públicos.
El director de orquesta suizo Nicolás Rauss tiene parte de su corazón en América Latina. Desde hace 13 años está radicado en Argentina y desde 2008 es Director Titular de la Orquesta Sinfónica de Rosario. Antes ocupó igual cargo durante cinco temporadas en la Orquesta Filarmónica de Mendoza, lapso en que colaboró como director invitado con orquestas de San Juan, Córdova, Rosario y Neuquén. Ha participado como director invitado con la Orquesta Sinfónica de Chile, Sinfónica Nacional de Perú y Sinfónica del SODRE en Uruguay.
Antes de radicarse en América Latina el Maestro Rauss desarrolló una brillante carrera en Europa, luego de estudiar dirección coral y dirección orquestal en el Conservatorio de Ginebra. En 1987 ganó por unanimidad el Sexto Concurso Internacional de Dirección Orquestal “Gino Marinuzzi” de San Remo.
Esa estrecha relación con la música sinfónica de nuestro continente lo motiva especialmente para dirigir el próximo programa de la Orquesta Sinfónica de Chile con obras de compositores de Chile, Argentina y Brasil con motivo del Bicentenario de estos países, además de piezas de dos autores franceses el viernes 2 y sábado 3 de julio, a las 19:30 horas, en el Teatro Universidad de Chile.
PURO PLACER
¿Por qué el público debe venir a escuchar este concierto?
- No diría deber, porque el programa es puro placer. Tienen que asistir para descubrir o volver a descubrir tres piezas latinoamericanas que deberían ser clásicos de nuestros públicos.
¿Qué destaca de las obras La Voz de las Calles de Pedro Humberto Allende, Tres Romances Argentinos de Carlos Gustavino y Huapango de José Pablo Moncayo?
- La Voz de las Calles se refiere a cortas oraciones semi-cantadas de vendedores callejeros de épocas remotas de Santiago; sobre estas "voces", o más bien debajo de ellas, Allende pone discretas alfombras sonoras en un lenguaje muy curiosamente entre el post-wagnerismo y post-franquismo. Y luego se deja ir a sus propias elucubraciones. La pieza es corta, evocadora, y pone en evidencia la sorprendente yuxtaposición de voces naturales locales en un contexto de educación centro-europea.
Carlos Guastavino orquestó sus "Tres Romances Argentinos para dos pianos" en 1940, para una presentación en la BBC en Londres. Es su mayor obra orquestal, género en el cual incursionó muy poco. Es un tríptico como lo son La Mer o Iberia de Debussy, con cuyas obras tiene un cierto parecido, salvo en el estilo: Guastavino es un autor de fina sensibilidad, un dulce melodista, en quien el folclore brotaba naturalmente. No hay intención de ser folclorista en Guastavino. Hay casi siempre en su discurso algo apenas discernible que lo hace original, una nota nostálgica absolutamente propia. Esa su grandeza, creo. Me simpatiza especialmente el segundo tramo del tríptico, el Muchacho Jujeño.
Cerraremos la primera parte del concierto con el color mexicano del Huapango de José Pablo Mocayo.
CONTRAPUNTO MUSICAL
Dada la diferencia de estilos de Faure y Roussel ¿qué diferencias importantes existen entre Pavanne del primero y la Sinfonía Nº 3 del segundo?
- Dos calificativos unen Fauré y Roussel: son franceses con personalidades entre la austeridad y la discreción. El resto, sus músicas, los diferencian totalmente, especialmente con estas obras, porque así como La Pavanne de Fauré responde a los calificativos recién enunciados, la Sinfonía N° 3 de Roussel, es al contrario, una obra de fuerte carácter, concentrada, intensa, en la cual casi todo va rápido, y no es posible decir si es dramática como en su comienzo, traviesa como en su scherzo, festiva y provocativa como en su final, o lírica hasta el paroxismo en las dos cumbres de su movimiento lento. Es una sinfonía marcante, probablemente una de las más interesantes de la primera mitad del siglo XX, y con humor, yo diría que se trata de ¡la mejor sinfonía de Prokofiev! Roussel no presenció el estreno en Paris, porque no había llegado del estreno por la Sinfónica de Boston, dado que la Sinfonía N° 3 fue encargada por Koussevitzky para los 50 años de esta orquesta, junto a la Sinfonía N° 1 de Honegger, la N° 4 de Prokofiev y a la Sinfonía de Salmos de Strawinsky. Pero Prokofiev estuvo en la ejecución parisina de la Sinfonía N° 3, y al final de la presentación se acercó a un conocido de Roussel que estaba en la sala, y le dijo: "Dígale a su amigo que está haciendo lo mismo que yo"
Adjudico precisamente al perfil bajo que ha caracterizado Roussel la tímida fama que tiene esta obra en el gran público. Admiro en esta ella una armonía y un contrapunto a la vez modernos y limpios, a través del cual el autor logra toda la gama de sus sentimientos: algo así como música pura...
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¿Cuáles han sido sus últimas actividades y cuáles son sus próximos compromisos después de este concierto?
- En Rosario, donde soy titular, se han sucedido varios eventos sin tregua: Flauta Mágica, el concierto del 50° aniversario de la orquesta con la Suite del Caballero a la Rosa y el estreno de la última composición de Luis Mucillo (un compositor cuya estrella sube mucho en Buenos Aires), el concierto del Bicentenario argentino, con un programa enteramente dedicado a música clásica argentina.
En un futuro cercano, dirigiré el Concierto para piano Nº 3, Emperador de Beethoven con Bruno Gelber, la Misa de Gloria de Puccini, el adiós a la sinfonía de Jean Sibelius: su séptima: Y en Santiago, festejaré mi cumpleaños en septiembre dirigiendo a uno de mis compositores predilectos, Bohuslav Martin , en su Toccata e due Canzoni.
Fuente: Nury Constenla |