Arte en Chile

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Francisco Rettig dirigirá obras de Beethoven y Khachaturian con la sinfónica de Chile

Lugar: Teatro Universidad de Chile (Providencia 043, metro Baquedano)
Fecha: 12 y 13 de diciembre 2008
Horario: 19 horas.
Entrada: público general desde $ 4.000 y estudiantes desde $ 1.000 en boletería del Teatro. 
Informaciones: www.teatro.uchile.cl

Penúltimo programa de Temporada 2008 de la Sinfónica de Chile

Los días viernes 12 y sábado 13 de diciembre, la Sinfónica retorna al Teatro Universidad de Chile luego de realizar exitosas presentaciones en el norte y en Los Andes.  
 

La Octava Sinfonía de Ludwig van Beethoven, llamada “mi pequeña” por el genial compositor  en relación a la amplitud de su antecesora, la Séptima, cerrará el programa del penúltimo concierto de la Temporada 2008 de la Orquesta Sinfónica de Chile que se ofrecerá, bajo la dirección del destacado maestro chileno Francisco Rettig.
 
En el programa - que comenzará con la Obertura Sobre Aires Rusos de Nicolai  Rimsky-Korsakov -  destaca también el popular Concierto para violín en Re menor de Aram Khachaturian, con la actuación de Marcelo González, solista de los Segundos Violines de la Sinfónica de Chile desde 1996, cargo que asumió luego de realizar sus estudios de violín,  viola y dirección en el Peabody Institute of Music de la Universidad de Johns Hopkins, en Estados Unidos. 
 
BEETHOVEN ENAMORADO
Obra que se caracteriza por su humor y encanto,  la Octava Sinfonía de Beethoven fue compuesta en 1813 en menos de cinco meses, época en que el compositor evadía el tormento que le provocaban su sordera, gracias a  la atracción que ejercían en él  la cantante berlinesa Amelia Sebald y especialmente  Antonia Brentano, su “amada inmortal”, según Maynard Solomon. Aunque ha sido considerada una obra menor frente al resto de sus sinfonías, fue celebrada por Héctor Berlioz  quien consideró al primer y segundo movimiento como piezas maestras. Elogios a los que se sumó  Richard Wagner.
 
“La Sinfonía Nº 8 parece ser un remanso después de la composición de la Séptima Sinfonía, de características tan diferentes. Al parecer, nada anunciaba que venía la culminación, con la Novena Sinfonía, no obstante se ha querido ver adelantos de ésta en la Segunda Sinfonía”,  manifiesta el maestro Francisco Rettig, quien estará a cargo de la batuta en esta ocasión.
 
Sobre el Concierto para violín en Re menor de Aram Khachaturian, obra que se caracteriza por su carácter rítmico y folclórico, Rettig afirmó: “Esta pieza representa un gran desafío musical y técnico para todo solista, pero  también para la orquesta pues, valga la redundancia, es un concierto muy ‘concertado’, es decir, la orquesta no es un simple acompañamiento en segundo plano”.
 
BATUTA DE NIVEL INTERNACIONAL
Con una exitosa carrera internacional, Francisco Rettig ha dirigido más de 60 orquestas profesionales de todo el mundo,  abarcando tanto el repertorio sinfónico como en el lírico. Actualmente está vinculado a la Orquesta de la Radio Televisión Rumana y a la Filarmónica de Bogotá, de la que fue su director titular entre los años 1991 y 2003, llevándola a una destacada posición internacional.  Durante ese período se grabó el álbum “La Orquesta Filarmónica de Bogotá es Colombia”, edición que este año ganó un Grammy Latino en la categoría Mejor Álbum Instrumental. “El Grammy Latino es un justo premio a la Filarmónica de Bogotá.  En ese momento yo era titular, pero, además, participaron en las grabaciones destacados directores colombianos. Creo que es un reconocimiento musical  importante a la calidad de la orquesta y al nivel artístico de las grabaciones del repertorio que se presentó”, dijo el director de orquesta que habitualmente dirige también Chile.
 
Entre sus proyectos  Rettig  afirma que seguirá innovando el repertorio de  la Orquesta de la Radio Televisión Rumana, en  Bucarest, con la que actualmente trabaja.  “El 2009 tenemos grandes desafíos musicales”, sostuvo y agregó que además tiene planes confirmados en la ópera, tanto en el repertorio alemán como en el italiano y  que ha cerrado un contrato con la orquesta Filarmónica de Medellín, “que en poco tiempo se convertirá en una gran orquesta, pues nuestro plan de trabajo es muy intenso”, adelantó.
 
OBRA VIRTUOSA Y PROFUNDA
Un nuevo desafío en su carrera enfrentará el violinista chileno Marcelo González, quien será el solista del Concierto para violín y orquesta del compositor ruso de origen armenio Aram Khachaturian, obra fundamental del repertorio de los grandes violinistas. 
Miembro de una familia de destacados músicos, comenzó sus estudios a los cinco años de edad en la Universidad Católica con el profesor Fernando Ansaldi y los continuó con el reconocido violinista Sergio Prieto, quien interpretó este concierto de Aram Khachaturian con la Orquesta Sinfónica de Chile en 1989.  Marcelo González,  quien entonces tenía 16 años y escuchó la versión de su maestro en la platea alta del Teatro Universidad de Chile, recuerda con emoción esos momentos. “Siempre estuve muy ligado a la interpretación de mi gran profesor Sergio Prieto, quien estudió con maestros como Yehudi Menuhin, Alberto Lysy, Nathan Milstein y Arthur Grumiaux, entre otros.  Ahora él me ha ayudado a prepararla. Para mi involucra muchos sentimientos hacer esta obra con la misma orquesta, contando con su apoyo y guiado por su versión”, afirma. 
 
Con la Sinfónica de Chile Marcelo González ha  actuado como solista en diferentes temporadas con obras como Introducción y Rondó Caprichoso de Camille Saint Saens, Concierto para violín en mi menor de Félix Mendelssohn,  Concierto para violín de Jean Sibelius, concierto para violín de Brahms y  Concierto para violín de Alexander  Glazunov, entre otros.  Hoy está expectante ante este nuevo desafío: “Aram Khachaturian escribió en 1940 este concierto en sólo dos meses y medio en  un arranque de inspiración porque el mismo confesó que las ideas le fluían mucho más rápido que en cualquiera de sus otras obras”, comentó.

Dedicada al gran violinista David Oistrakh, la obra se estrenó el 6 de noviembre de 1940. Entre la audiencia se encontraban Dimitri Shostakovich y Serguei Prokofiev, quienes la elogiaron con entusiasmo. La aceptación del público también fue inmediata y se propagó rápidamente, convirtiéndola en una de las obras importantes del repertorio de los grandes violinistas.

“Es una obra virtuosa,  que tiene mucha riqueza rítmica del folclor armenio lo que contrasta con cantos líricos muy emotivos. Si bien es cierto está escrita en forma clásica, sus intervalos y ritmos hacen notar ya la precedencia del jazz.  Es un concierto entretenido, que se desarrolla en un ambiente festivo y que constituye un enorme desafío grande para el solista”, manifestó Marcelo González. 

“A pesar de ser una obra festiva me he dado cuenta de que es mucho más profunda de lo que yo pensaba en mi adolescencia, porque al estudiarla y trabajarla uno se casa con la obra: investiga, escucha otras versiones y va madurando junto con la ella”, añadió.

Fuente: Nury Constenla