Temporada de Conciertos UC
Lugar: Centro de Extensión UC
Fecha: 16 de agosto 2007
Horario: 19.30 horas
Entrada: liberada
Programa agosto 16
Las Variaciones sobre un tema de Paganini de Witold Lutoslawski (1913-1994) son una obra temprana, nacida en circunstancias por lo demás extraordinarias: enrolado en el servicio militar en plena II Guerra Mundial, con Polonia invadida en el Oeste por Alemania y en el Este por los rusos, el joven Lutoslawski es capturado por los soldados soviéticos en la zona de Kraków (operaba la planta de radio de su unidad), pero consigue escapar y camina penosamente 400 kilómetros para regresar a Varsovia.
Para sobrevivir se unió a un grupo de cabaret y formó un dúo de piano con su amigo y alumno Andrzej Panufnik. Tocaban una gran variedad de música en los bares, entre ellas las Variaciones, compuestas en base al celebre capricho nº 24 de Niccólo Paganini. Luego, en 1944, antes del alzamiento de Varsovia, él, su madre y amigos dejaron apresuradamente la convulsa ciudad, salvando sólo unas pocas partituras, ya que el resto se perdió durante la destrucción de la ciudad. De los 200 arreglos que había reunido sólo se conservaron las Variaciones para dos pianos, que abren el concierto de esta noche. Es una obra que trasunta la influencia de la música folclórica polaca, pero también muestra a un hábil compositor, creando una obra atractiva, tanto para los intérpretes como a los oyentes, y muy idiomática para el teclado. No debemos olvidar que el propio Lutoslawski fue al principio de su carrera un buen pianista, ganado un diploma por interpretación en el Conservatorio de Varsovia el año 1936.
La segunda obra, la Sonata para dos pianos y percusión de Béla Bartók (1881-1945) tiene obviamente varios puntos de confluencia con la obra anterior. De partida se mantiene la conformación de dos teclados, pero agregando ahora una nutrida colección de percusiones. Luego agreguemos que Bartók fue una influencia para Lutoslawski, sobre todo en su primera etapa y en ambos es reconocida su adhesión a la música folclórica de sus países. Bartók fue igualmente un pianista de fuste, incluso obteniendo el puesto de profesor de piano en la Academia Real de Hungría. Compuso la sonata el año 1937, por encargo expreso de su amigo Paul Sacher, la cual se estrenó al año siguiente. Es una composición que denota la habilidad de su autor para el idiomático manejo del piano y las percusiones, equilibrando sabiamente los solos y diálogos de estos instrumentos. A pesar de que su carácter es predominantemente rítmico y percusivo, presentes en la mayoría de las articulaciones de los dos pianos, no por ello abandona el componente melódico ni la riqueza tímbrica. Esta obra, por su conformación instrumental, como las que prosiguen en la segunda parte del programa, dota a este concierto con un atractivo visual especial.
Una pieza para percusiones del chileno Carlos Zamora abre la segunda parte del concierto. Este compositor representa una generación que podríamos calificar como joven dentro del panorama de la composición académica chilena, pero al mismo tiempo, como en el caso de Zamora, ha cosechado logros que demuestran una consolidación interesante. Nos referimos a que es un autor cuyas partituras son bastante ejecutadas en nuestro medio (es la 2 ª obra suya incluida en la actual temporada), ejecuciones que no excluyen países de América y Europa y una interesante participación discográfica, ya sea exclusivamente de su autoría o en antologías junto a otros autores. Su Estudio para percusión nº 1, data de 1995 y fue encargada por el grupo de percusionistas de Concepción, siendo estrenada en noviembre de ese año en la Multiferia del Arte de la Universidad del Bío-Bío por los mismos intérpretes. Desde entonces ha sido ejecutada por esa agrupación y por otros conjuntos nacionales que la han incluido en su repertorio.
El concierto se cierra con Las Bodas de Igor Stravinsky (1882-1971), obra que se incluye en el primer periodo composicional del célebre autor, periodo llamado “ruso” o “primitivo”, denominación esta última bastante absurda y que no compartimos en absoluto. Este periodo ruso es curiosamente aquel que contiene sus obras más difundidas como El Pájaro de Fuego, Petrushka y La Consagración de la Primavera. La Bodas es una cantata escénica coreográfica, sobre textos populares en cuatro cuadros. Esto quiere decir que la versión original fue concebida con una implementación de vestuarios, luces y movimientos coreográficos junto al soporte musical. La versión que se escuchará hoy día excluye su puesta en escena, y se la ejecutará en versión de concierto. Obra imponente por su singular disposición instrumental que incluye 4 pianos, xilofón, timbales, bombo, campanas, tambores, pandereta, triangulo, crótalos y platillos junto a voces solistas y coro, también se la puede considerar como cerrando su periodo ruso, y en que Stravinsky lleva al límite la herencia de la escuela nacionalista rusa hasta prácticamente agotarla.
Octavio Hasbún Rojas
Profesor IMUC
Fuente: IMUC |