| Coro
Sinfónico conmemora sus 60 años con Réquiem
Alemán de Brahms en Temporada de Sinfónica
de Chile / Canto de Esperanza y Consuelo
Lugar: Teatro Universidad
de Chile (Providencia 043)
Fecha: viernes 9 y sábado 10 de
septiembre 2005
Horario: 19:30 hrs.
Entrada: desde $ 2.500 a $ 8.000, con
rebaja a estudiantes y tercera edad (boletería
del teatro, 6345295)
Concierto contará con la dirección
general del maestro David del Pino Klinge y la participación
de la destacada soprano chilena Patricia Cifuentes.
Johannes Brahms dedicó a su madre
y a su amigo Robert Schumann su obra Un Réquiem
Alemán, pieza central de su carrera que está
impregnada de espiritualidad en su texto y música.
Con su interpretación, en el concierto de cierre
de la Temporada Internacional de la Orquesta Sinfónica
de Chile, el Coro Sinfónico de la Universidad de
Chile conmemora sus 60 años de vida entregando
su arte al público nacional y extranjero. La obra
será ofrecida los días viernes 9 y sábado
10 de septiembre, bajo la dirección general del
maestro David del Pino Klinge y con la participación
de la soprano Patricia Cifuentes, además de los
barítonos Javier Arrey (viernes) y Cristián
Lorca (sábado), en el Teatro Universidad de Chile.
Un Réquiem Alemán es una
pieza trascendental en el repertorio de Brahms -uno de
los compositores más importantes del siglo XIX-
cuyas obras combinan lo mejor de los estilos clásico
y romántico.
Las primeras ideas de Brahms en torno
a la obra se remontan a 1856, año de la muerte
de su amigo y mentor Robert Schumann. En 1861 ya tenía
esbozos de una cantata fúnebre, pero fue en 1865,
tras la muerte de su madre, cuando el compositor tuvo
el impulso para realizar la obra. El 1 de diciembre de
1867 se presentaron los primeros tres movimientos en un
concierto de la Sociedad de Amigos de la Música
en Viena, bajo la dirección de Johann von Herbeck.
En los meses siguientes pulió los movimientos cuarto,
sexto y séptimo, los que se presentaron junto a
los anteriores el 10 de abril (Viernes Santo) de 1868
en la catedral protestante de Bremen. Una visita que hizo
a la tumba de su madre en el día siguiente lo habría
motivado para realizar el quinto movimiento. La obra completa
fue estrenada en septiembre de 1868 en una función
privada, para ser posteriormente presentada en distintas
ciudades de Alemania.
Pese a llamarse “Réquiem”,
Brahms prescindió de los textos de la misa católica
de difuntos —estructura que siguen con mayor o menor
libertad los réquiems de Mozart, Berlioz, Verdi
o Fauré— e hizo una selección de pasajes
de la Biblia en la traducción alemana de Lutero
en vez de utilizar el texto en latín. En esta obra
se plasma una serena aceptación de la muerte en
una estructura simétrica que tiene su eje central
en el cuarto movimiento.
La intención de Brahms al componer
esta obra habría obedecido al propósito
de configurarla como una composición de índole
exclusivamente musical y no para el oficio litúrgico.
Está estructurada sobre secciones de la Biblia
que eligió el propio compositor y que en su mayoría
giran en torno a la idea del consuelo de los deudos de
los difuntos, a diferencia del Réquiem tradicional
que pide el descanso para los muertos.
La elección del Réquiem
de Johannes Brahms para conmemorar esta importante efeméride
del coro fue, según explica su director artístico,
Hugo Villarroel, “considerar que es una de las obras
más hermosas de la literatura musical, además
tremendamente coral lo que hace que el coro la cante con
placer, a pesar de ser una obra difícil, que posee
dificultades técnicas, expresivas, de fugas, de
notas. Es un desafío tremendo”.
LA REALIDAD DE UN SUEÑO
Inmerso en el significado de este aniversario
del Coro Sinfónico de la Universidad de Chile,
Hugo Villarroel Garay, recuerda los inicios de la agrupación
coral: "Hace 60 años un hombre tuvo un sueño
y hubo quienes le creyeron. Entre ellos, el entonces Rector
de la Universidad de Chile, Juvenal Hernández,
El Director del Instituto de Extensión Musical,
Domingo Santa Cruz, y un grupo de entusiastas universitarios
que acudieron al llamado, sin saber que comenzaban a escribir
uno de las páginas más fructíferas
y hermosas de la actividad coral chilena. Ese hombre fue
el recordado maestro Mario Baeza, su fundador en 1945.
Villarroel afirma que bajo el lema “Para
que todo Chile cante”, se dio un enorme impulso
a la actividad coral en nuestro país, lo que permitió
que surgieran decenas de coros y directores a lo largo
y ancho del territorio nacional. Comenta que en sus inicios,
fue el Museo Nacional de Bellas Artes el que cobijó
a esta naciente institución y que, según
cuentan algunos que lo vivieron, en épocas de verano,
al encontrarse el recinto cerrado por vacaciones, se juntaban
en el Parque Forestal, y bajo los faroles ensayaban y
cantaban.
Las primeras obras del conjunto fueron
cantadas a "capella", sin grandes exigencias
técnicas, no obstante cada vez fue ampliando su
repertorio. Fue así como en 1949, se dedicaron
prácticamente todo el año a la preparación
de la primera obra con orquesta que el coro haría:
"El Mesías" de Haendel que fue dirigido
por el maestro Víctor Tevah. De ahí en adelante,
nunca más una Temporada de la Orquesta Sinfónica
prescindió de la presencia del Coro de la Universidad.
Esto permitió que fuera dirigido por distinguidos
directores extranjeros que visitaron Chile, entre ellos,
los maestros Ludwing Jochum, Hermann Scherchen, Pierre
Boulez y Jascha Horenstein.
La agrupación ha recorrido Chile
desde Arica a Punta Arenas y ha actuado también
en Europa, donde realizó en 1949 su primera gira
internacional que duró cerca de tres meses, además
de Bolivia, Argentina, Perú y Ecuador. .
Junto con Mario Baeza, quien dirigió al Coro entre
1945 y 1954, siguieron su labor Marco Dusi, Hugo Villarroel
Cousiño y Guido Minoletti como directores. Hugo
Villarroel Garay afirma que hoy “el Coro Sinfónico
se encuentra en un excelente pie, con una relación
positiva entre sus integrantes que demuestra un gran espíritu
y mística dada las características que se
viven en la actualidad en que nada se da gratis, en cambio
aquí las personas vienen a ensayar tres, cuatro
y hasta cinco veces en la semana sólo por amor
por lo que hacen”.
En estos 60 años han pasado por
el coro cientos de cantantes ya que cada año se
produce una natural renovación. Es así como
destacadas figuras de la política y las artes como
los escritores Enrique Lafourcade y Poli Délano,
el Senador Gabriel Valdés y la ministra del Sernam,
Cecilia Pérez, entre otros, fueron sus integrantes.
Sobre el futuro Villarroel sostiene que:
“El coro sigue creciendo, avanzando, después
de este Réquiem de Brahms haremos el Magnificat
de Bach en diciembre, una obra de enorme religiosidad
y profundidad. Y concluye: “El compromiso es entregar
otros 60 años de canto a las generaciones que vienen...”
Fuente: Teatro Universidad de Chile
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