Andrea Casanova, Mariana Luebert y Alejandra Basualdo en la Sala Angular Juventud 2000 / Inter-Acciones
Expositor: Andrea Casanova, Mariana Luebert y Alejandra Basualdo
Lugar: Sala Angular del Centro Cultural de Providencia Juventud 2000 (Manuel Montt 101 Providencia)
Técnica: pintura
Fecha: 30 de septiembre al 30 de octubre 2005
Horario: 235 39 90
Entrada: liberada
Inter-acción es lo que nos presentan estas tres jóvenes artistas que están egresando de la Universidad Fines Terrae; Andrea Casanova, Mariana Luebert y Alejandra Basualdo. Sus ansias de volar por los caminos del arte y su gran talento, las ha hecho merecedoras de este importante espacio para el arte.
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Este centro está dedicado exclusivamente a dar oportunidades a los jóvenes, en todas las áreas de la cultura nacional. Nuestras artistas están llenas de ilusiones, coordinadamente apartan tiempo para investigar, leer, mirar; aprendiendo a ver el arte en todo lo que sus jóvenes retinas pueden captar, todo esto para seguir su crecimiento como artistas; no podemos desconocer el talento de las obras aquí presentadas, dejándonos trémulos ante un desbordarte furor juvenil. Dicen que sus sueños están recién empezando, que todavía tiene mucho que aportar al arte chileno, se sienten identificada con "La Porfía de los sueños" de Gabriela Mistral, y si es así entonces tenemos en frente a tres artistas que llegarán muy lejos en su recorrido
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Andrea Casanova relata en sus pinturas miradas nostálgicas, lugares abandonados ya olvidados, la ruina, el desahucio, la desidia, son escenarios cargados de memoria y melancolía para ella; el observar como el aire y la lluvia plasman su huella vistiendo las superficies de oxido cargándolas de tiempo e historia, incluso el fuego hace lo suyo trasformando la materia. Cada uno de estos lugares plasmados en las telas de Andrea, nos hablan de ciclos ya cumplidos y por ende cerrados, son recuerdos olvidados llenos de memoria, recuerdos de felicidad o desdicha, recuerdos de lo que fue pero en tiempo presente. Pero siempre podemos ver una luz que embellece estos lugares estetizando lo funesto, poetizando la ruina, agregándole valor propio. Los tonos sepias y ocres son los que mejor declaran el carácter del tiempo y el trazo rápido y despreocupado habla de la desidia de esos escenarios.
Por su parte a Mariana Luebert le interesa mostrar en sus tela sensaciones de la vida cotidiana, para ello utiliza objetos comunes, representando en estos sentimientos eufóricos, de dolor o alegría. Proceso que deja que actúe en el momento de realizar la obra, haciéndola viseral, de trazos rápidos y fuertes, empastes gruesos y orgánicos contrastando con formas rígidas y colores puros (amarillos, rojos, verdes, azules y naranjos), que se materializan en un soporte con diversas técnicas, dibujo, collage y pintura. La vitalidad juvenil de Mariana la lleva a empastar generosamente la tela, dándole textura volumétrica lo que obedece a una búsqueda de la profundidad de la materia como exploración de territorios, entregando el testimonio de múltiples vivencias que quieren comunicar la interioridad más secreta de los hechos.
Alejandra Basualdo por su parte nos muestra una pintura que tiene personalidad propia, tiene valor por sí sola. Lo que ella hace es respetar ese carácter y, a través del paisaje, experimentar los recursos propios de la pintura. En sus obras existe una valoración del gesto pictórico. La mancha, el empaste, las aguadas y la atmósfera se fusionan para seducir al espectador dentro de un paisaje interno; que puede ser desierto, campo, playa o ciudad, eso no es lo que importa. El valor está en que se hace un llamado a contemplar. En su pintura también se observan referencias representativas, expresionistas y surrealistas, descubriendo es sus obras reticencias de lo real, hay también formas y tonalidades que nos remiten a la idea de paisaje y de mar, todo con un alarde de destreza técnica que se pone al servicio de un contenido pictórico, creativo y espiritual que se materializa a través de su pintura.
Estas jóvenes artistas, que aunque aún no egresan cuentan con varias exposiciones colectivas en su corta carrera artística, las tres se caracterizan por rabiosos trazos, empastes y una abundante paleta firme y decidida, no está lejos de cada una de ellas. Sin duda alguna nuestras artistas van muy bien encaminadas por el sendero del arte, solo nos queda darle nuestro apoyo para que muy pronto puedan convertirse en reconocidas artistas de la plástica chilena.
Fuente: A & E Difusión Cultural
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