El reino de los diez mil mundos
Expositor: Paca Jiliberto
Lugar: Galería
Artespacio
Técnica: técnica mixta
Fecha: hasta 30 de noviembre
Horario: lunes a viernes de 10:00 a 20:00
hrs. y sábados de 10:00 a 14:00 hrs.
Entrada: liberada
El arte es una fuerza enorme que está dentro
de uno empujando siempre para salir, es como la luz,
no le gusta que le oculten, que lo sujeten, es la fuerza
de la creatividad.
Cuando se intelectualiza el arte, se le oprime un poco,
el arte hay que dejarlo salir a través de uno,
eso es lo que distingue un artista de otro, pero la
intención es la misma, plasmar eso que necesita
salir.
El arte es parte de la vida, no se puede detener, no
esta contaminado, es un eterno fluir, la vida y el arte
van de la mano, por eso es tan importante
confiar en él, entregarse a él, para que
salga con la fuerza que tiene, en la forma adecuada
y pueda expresar lo que de verdad necesita decir, no sujeto a nada, sin temor, sin pensamiento alguno, con
la seguridad de que lo que está ocurriendo es
el propio nacimiento.
El arte es también eterno, verdadero, inspira y
expira por eso se conserva con tanto cariño y no
hay criterio, ni moda, ni época, que impida guardar
lo que ha nacido del alma.
La fuerza del arte es la belleza, la armonía, la
perfección, el leguaje del arte es infinito, es
único e irrepetible, cada hombre es distinto de
otro y
cada momento de un hombre es distinto de otro momento.
Es un movimiento ondulado, que acompaña siempre.
Verlo es simplemente aprender a mirar como se mira a un
niño, como se disfruta el mar, como se siente el
viento, sin ideas que empañen los ojos, apreciar
el arte es volver a la inocencia, es sentir sin culpa,
es simplemente volver a ser lo que perdimos.
El amor, la tristeza, el dolor, la desesperación,
todos los sentimientos
humanos que se expresan a través del arte son puros
y contienen siempre la
belleza.
El arte tiene la virtud de entregarnos esos momentos misteriosos
que nos
unen con lo que nunca nadie podrá comprobar, pero que
todos podremos vivir.
La perfección se manifiesta solo de vez en cuando
por eso hay siempre que
agradecerla, no exigirla.
P.J.
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