Los Tres Mosqueteros de la pintura chilena llevan su espíritu “On the road” a Brasil
Bororo, Benmayor y Pinto D’Aguiar presentan exposiciones en el Instituto Cervantes de Sao Paulo y Brasilia.
Una inédita experiencia estética es la que plantean Carlos Maturana (Bororo), Samy Benmayor y Matías Pinto D’Aguiar, figuras emblemáticas de la Nueva Pintura Chilena, que llegarán en noviembre a Brasil, donde presentarán dos exposiciones-completamente distintas una de otra- en las sedes del Instituto Cervantes de São Paulo y de Brasilia. La primera muestra Tres en la carretera será inaugurada el 4 de noviembre y la segunda, Pintura en el camino, el día 9 del mismo mes.
Ambas exposiciones cuentan con el auspicio de la Dirección de Asuntos Culturales del Ministerio de Relaciones Exteriores (DIRAC) y la Embajada de Chile en Brasil.
Cultores de estilos diversos, Bororo, Benmayor y Pinto D’Aguiar están vinculados, sin embargo, por el hecho esencial de que los tres estudiaron en la Facultad de Bellas Artes de la Universidad de Chile y formaron parte de la denominada Generación del 80, de la cual fueron miembros fundadores y destacados exponentes. Este grupo buscó recuperar la práctica del oficio de la pintura como técnica, en un momento en que el arte conceptual y la vanguardia pretendían relegarla a un lugar secundario.
Con el tiempo, estos artistas descubrieron que su trabajo tenía puntos en común con las tendencias neo-expresionistas representadas por la escuela de la Nueva Imagen en Estados Unidos y la Pintura Salvaje en Alemania, al igual que con el impulso transgresor de la Transvanguardia Italiana. Pero su empeño no estaba enfocado en encender la polémica ni en la mera especulación teorizante, sino en el simple y feroz deseo de hacer del pintar algo tan urgente y vital como lo es el comer y el dormir.
Espíritu “On the road”
Ahora llegan a Brasil, como músicos de rock en gira. O al menos ese es el espíritu de su propuesta. Traen en su equipaje telas sobre soportes convencionales. Pero también inmensos rollos de papel con brochazos que proponen una relectura de los “vicios del mundo moderno”, como los bautizara el poeta chileno Nicanor Parra.
Su plan maestro es relativamente sencillo: dos muestras, que en el fondo serán casi simultáneas en el tiempo, con el mensaje itinerante y “on the road” de un proceso inacabado que sólo se completa con la mirada del espectador atento y crítico.
Unidos en una cofradía vital y creadora, estos “Tres mosqueteros” de la pintura chilena no le temen al caos ni al riesgo. Y han echado mano de todos los recursos —desde la mancha original y primitiva, hasta el furor cromático o el grafismo lineal del comic—, con el gesto apasionado de quienes buscan, antes que nada, recuperar el carácter lúdico y provocador del arte, abriendo espacios hacia nuevos horizontes.
La irreverencia de Benmayor, la mirada social y contingente de Bororo y la visión, si se quiere, más intimista y metafísica de Pinto D’Aguiar se mezclan en una suerte de “collage” provocador y desafiante que no dejará a nadie indiferente.
Los expositores
● Carlos Maturana (Bororo) nació el 10 de noviembre de 1953, en Santiago. En sus creaciones, entrega una verdadera explosión de imágenes de lo cotidiano: la naturaleza y objetos de la vida diaria se manifiestan a través de un mundo de imágenes fragmentadas, plenas de humor e ironía, en las que el gesto pictórico de manchas y chorreos, el color y la materia plástica, saturan la tela. El uso del negro y el gris, con los que acentúa las líneas que definen las figuras, contrastan fuertemente con colores primarios acentuando de este modo, el dramatismo expresivo. En palabras de Bororo: “La mancha evolucionó en mi obra, convirtiéndose en lo fundamental. Lo que en un comienzo fue para concebir algo, ahora está más cerca de ser en sí misma un todo”.
● Samy Benmayor nació en Santiago, el 24 de enero de 1956. Su trabajo se caracteriza por privilegiar la expresión espontánea y gestual de la pintura y la subjetividad del artista. Sus obras presentan rasgos de la gráfica infantil, que usa a modo de irreverencia y para dar un tono lúdico, gestual y de mucho humor. Utiliza soportes y medios tradicionales como el óleo y acrílico. Pero no deja de experimentar con la materialidad del óleo, la mancha y el chorreo de colores fuertes. De igual forma, incorpora elementos de la gráfica, como las tintas. En sus cuadros destaca la composición versátil en la que superpone imágenes y circunstancias en un mismo espacio.
● Matías Pinto D’Aguiar nació el 19 de abril de 1956, en Santiago. Aunque su obra podría inscribirse dentro de la línea neo-expresionista o de lo imaginario fantástico, el mismo Pinto ha afirmado que, para él, la pintura es algo muy libre y por lo tanto en permanente evolución. Ha centrado su quehacer en el paisaje, con una cercanía formal a la pintura abstracta y la Bauhaus. Son características en él sus pinturas de espacios vacíos, habitaciones que hablan de encierro y plataformas que se extienden desde el interior a la naturaleza, en medio de espacios planos que luego se transforman en cielos y mares infinitos.
Fuente: Elisa Cárdenas |