| Meditaciones
sobre el misterio de la Santísima Trinidad
Expositor:
Paulo Aillapán
Lugar: Galería Animal (Alonso
de Córdova 3105, Vitacura)
Técnica: instalación
Fecha: 1 al 25 de septiembre
Horario: lunes 16:00 a 20:00 hrs.,
martes a viernes 9:30 a 20:00 hrs., sábado
10:30 a 14: 00 hrs.
Entrada: liberada |
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Desde
la propuesta de construir la representación de un
espacio de culto, "Meditaciones sobre el misterio de
la Santísima Trinidad" elabora una perspectiva
generada a partir de la unión de elementos pertenecientes
a nuestra identidad. Con ello, se enfrentan tanto nuestra
concepción occidental e indígena.
La
imagen corresponde al niño del cerro El Plomo, un
niño de 8 a 9 años de edad sacrificado en
una de las cumbres más altas de la zona central chilena
-motivo de su momificación-, en la época en
que el dominio inca se extendía hasta Chile. Probablemente
éste estuvo relacionado con el solsticio de invierno,
debido al sitio donde fue encontrado, lugar exacto por donde
sale el sol el día del solsticio del 23 de junio.
En la actualidad este niño se ha convertido en un
eje de estudio y adoración, llegando a ser ícono
de la religiosidad indígena anterior a la llegada
de los españoles a este territorio. Actualmente su
cuerpo es conservado en un depósito del Museo Nacional
de Historia Natural de Santiago.
La
fuga "Magnificat" (Meine Seele der erhebt den
Herren BWV 733) es una obra para órgano de J.S.Bach
para ser interpretada en una iglesia durante la celebración
religiosa. El “magnificat” corresponde a la
proclamación de aceptación realizada por la
Virgen María tras la anunciación del ángel
Gabriel, quien anuncia su maternidad.
Al
plantear una obra que une estos elementos se abre una brecha
provocada por una serie de cruces cuyo eje está basado
en el fenómeno de la religión, donde ambas
manifestaciones (el culto indígena y el cristiano)
permiten vislumbrar un punto sobre el cual opera la experiencia
del hombre religioso. En nuestra identidad como pueblo,
convergen estas dos visiones, el acto de tomar en consideración
estos dos elementos, la religiosidad cristiana y la indígena,
convoca, mediante la combinación de sus significantes
la historia cultural a la cual pertenecemos, el mestizaje
desde donde se propone nuestra identidad de hoy.
La
obra es una pintura, donde la función del vidrio
es sellar y proteger el espacio, volviendo la sala impenetrable
físicamente, pero a la vez permite el acceso al interior
a través de la transparencia, es decir, es una puerta
de acceso, es una ventana hacia el interior. (¿Qué
es un cuadro?) Un cuadro es un nicho, una ventana, un espejo
donde se refleja el pintor y la sociedad (las Meninas de
Velázquez, por ejemplo), le es propio desvelar lo
que se oculta (lo que está detrás de la cortina),
un cuadro es aquello que revela lo sagrado (pues lo sagrado
se haya tras toda pintura). De tal forma la instalación
actúa como un tríptico abierto que nos muestra
por un tiempo lo que está al interior para participar
del misterio de lo sagrado.
Ésta
es una intervención creada específicamente
para la Galería, mediante la cual el artista plantea
una reflexión sobre nuestra identidad (cultural-religiosa)
a partir de una visión cargada por lo biográfico,
instaurando con ello un nuevo centro adoratorio 500 años
después del sacrificio del niño, haciendo
presente nuevamente su significado.
Fuente:
Galería Animal
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