Ruinas
Expositor: Claudia Missana
Lugar: Museo de
Arte Contemporáneo
Técnica: instalación
Fecha: desde el 10 de diciembre hasta el 26 de
enero 2003
Horario: martes a sábado de 11:00 a 19:00
hrs., domingos y festivos de 11:00 a 17:00 hrs.
Entrada: $400 adultos, $300 tercera edad, $200
estudiantes
Proyecto Gabriela Mistral: Exposición colectiva
"Extremo Centro". 7 espacios de Arte Contemporáneo
Pablo Langlois presenta Las Cosas Perdidas, una
obra que repone una pintura de Cosme San Martín,
titulada La Lectura y que permanece suspendida de los
Muros del Museo Nacional de Bellas Artes, además
de un video proyectado sobre el piso.
La obra, que consagra la instrucción, unión
familiar y el tiempo placentero -como modelo de comportamiento
y buen uso del tiempo-, muestra la rutina a la que se
dedica una familia burguesa al caer el día.
Las Cosas Perdidas, es una obra que repone la escena
a la manera de una parodia trágica. Reconstruye
el mobiliario de la escena en alambre de acero con pequeños
tramos de cobre embarrilado, a la manera en que se presentarían
sus esqueletos. Se proyecta desde el cielo del museo,
la imagen cenital del artista cavando con una pala un
hoyo en un terreno seco, incesante y afanosamente, a
la manera en que lo haría un sujeto que busca
restos o cosas perdidas.
La imagen de video proyectada sobre el piso, muestra
en el transcurso del día, los esfuerzos (inútiles)
del pintor al buscar cavando durante horas. Las cosas
encontradas -que no son las que el pintor busca- se
van apilando en los bordes de la imagen como una reserva
arqueológica.
El artista trabaja con la Historia de la Pintura "como
ecos transformados en artefactos pictóricos.
Una historia que cita y recicla, como residuos paródicos,
descontextualizados de sus modos históricos de
producción, llevados a un nuevo contexto. Desplazados
y consignados por una nueva recepción, dice Rita
Ferrer, curadora.
El Club del Amor se denomina la exposición
que presentará el artista Juan Pablo L. Vicuña.
En la oportunidad presentará un conjunto de 4
grupos de figuras humanas (2 por grupo) desnudas, dispuestas
en actitudes de relaciones amorosas.
Se interviene el espacio de manera que los muros intervengan
sólo a la distancia y los 4 grupos se aíslan
y ocupan el suelo de la sala.
Las 8 figuras, (de 1,50 mts. de altura, cada una) son
de papel encolado (cola fría) con un alma de
alambre de fierro negro, salvo una de papel impreso,
las demás están forradas con papel de
impresión de diarios virgen (de color blanco
ocre) , que con el tiempo toma un color amarillento
por efecto de la luz.
Las figuras forman parejas desnudas en actitudes de
relaciones amorosas. Una sola está vestida, pero
igualmente está involucrada en una relación
de amor. Otra está solitaria. Las bocas, los
pezones y los sexos están resaltados con color
(plasticina roja y negra) y pelo natural en las partes
púbicas, para reforzar la relación amorosa
que generan.
Toda la escena tiene la crudeza y naturalidad de relaciones
íntimas y el ojo del observador interviene con
la privacidad del acto observado.
"Hablan de relaciones desgarradas, esculturas,
lejos de toda sublimación romántica del
amor, en bancarrota: ruinas materiales, con una impronta
que exuda una poética del desastre de las pasiones;
ruinas de las existencias, existencias en ruinas",
explica la curadora Rita Ferrer.
Manuel Torres presenta la obra "La Regla Cilíndrica.
Serie II". Se trata de obras realizadas con materiales
y objetos recolectados in situ, restos arqueológicos
y desechos de este pasado salitrero.
Las ruinas de Manuel Torres emergen de la arqueología,
de materiales que excava y que le sirven de modelos.
En su trabajo se exponen pinturas, collages y artefactos
provenientes de las antiguas salitreras; especialmente
de la Oficina de Chacabuco; en el cantón Aguasblancas.
Hace siete años que viene trabajando en torno
al tema de las salitreras, con el cual ha desarrollado
su proceso de producción. "Observadas en
la perspectiva del tiempo, estas obras se presentan
como un work in progress, y para este proyecto particular,
propongo un trabajo enmarcado exclusivamente en el espacio
del collage y el ensamblaje objetual", dice el
artista.
La obra es una serie de cajas pliedros, poliedros y
plintos vacíos. Estas tres estructuras han sido
intervenidas como collages con papeles extraídos
in situ desde las salitreras y que se distribuye en
un eje diagonal que uniría las dos salas, algunas
de ellas van adosadas al muro y estructuran un espacio
rectangular y luego bajan en una acumulación
hacia el suelo.
La obra se compone de más de 50 cajas de 20x29x5
cm, 20x29x8 cms. y otras de 20x29x11 cms, (medidas variables),
más ochenta cajas con tapa, de 14x11x11 cm. que
han sido trabajadas por fuera y también en su
interior, cerrado e invisible, bajo la forma del collage.
La colección de objetos son propios del uso doméstico,
reciclados en cajas con residuos de máquinas
y herramientas, restos de revistas, diarios de vida,
epistolarios, informativos, "cuyos vacíos
interiores nos remiten a la ironía de querer
encapsular un tiempo perdido disgregado en las arenas
del desierto", explica Torres.
Estos materiales son básicamente: impresos, trozos
mecánicos, letras de latón, viejas fotografías
y variado material gráfico, documentos de índole
social, recibos y minutas, fichas, cartas personales,
trozos de dibujos infantiles, entre otros, en suma objetos
todos estos representativos y evocativos de ese mundo
ya extinto.
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