Arte en Chile

Instalación

2002 - 2003

Ruinas

Expositor: Claudia Missana
Lugar: Museo de Arte Contemporáneo
Técnica: instalación
Fecha: desde el 10 de diciembre hasta el 26 de enero 2003
Horario: martes a sábado de 11:00 a 19:00 hrs., domingos y festivos de 11:00 a 17:00 hrs.
Entrada: $400 adultos, $300 tercera edad, $200 estudiantes

Proyecto Gabriela Mistral: Exposición colectiva "Extremo Centro". 7 espacios de Arte Contemporáneo

Pablo Langlois presenta Las Cosas Perdidas, una obra que repone una pintura de Cosme San Martín, titulada La Lectura y que permanece suspendida de los Muros del Museo Nacional de Bellas Artes, además de un video proyectado sobre el piso.
La obra, que consagra la instrucción, unión familiar y el tiempo placentero -como modelo de comportamiento y buen uso del tiempo-, muestra la rutina a la que se dedica una familia burguesa al caer el día.
Las Cosas Perdidas, es una obra que repone la escena a la manera de una parodia trágica. Reconstruye el mobiliario de la escena en alambre de acero con pequeños tramos de cobre embarrilado, a la manera en que se presentarían sus esqueletos. Se proyecta desde el cielo del museo, la imagen cenital del artista cavando con una pala un hoyo en un terreno seco, incesante y afanosamente, a la manera en que lo haría un sujeto que busca restos o cosas perdidas.
La imagen de video proyectada sobre el piso, muestra en el transcurso del día, los esfuerzos (inútiles) del pintor al buscar cavando durante horas. Las cosas encontradas -que no son las que el pintor busca- se van apilando en los bordes de la imagen como una reserva arqueológica.
El artista trabaja con la Historia de la Pintura "como ecos transformados en artefactos pictóricos. Una historia que cita y recicla, como residuos paródicos, descontextualizados de sus modos históricos de producción, llevados a un nuevo contexto. Desplazados y consignados por una nueva recepción, dice Rita Ferrer, curadora.

El Club del Amor se denomina la exposición que presentará el artista Juan Pablo L. Vicuña. En la oportunidad presentará un conjunto de 4 grupos de figuras humanas (2 por grupo) desnudas, dispuestas en actitudes de relaciones amorosas.
Se interviene el espacio de manera que los muros intervengan sólo a la distancia y los 4 grupos se aíslan y ocupan el suelo de la sala.
Las 8 figuras, (de 1,50 mts. de altura, cada una) son de papel encolado (cola fría) con un alma de alambre de fierro negro, salvo una de papel impreso, las demás están forradas con papel de impresión de diarios virgen (de color blanco ocre) , que con el tiempo toma un color amarillento por efecto de la luz.
Las figuras forman parejas desnudas en actitudes de relaciones amorosas. Una sola está vestida, pero igualmente está involucrada en una relación de amor. Otra está solitaria. Las bocas, los pezones y los sexos están resaltados con color (plasticina roja y negra) y pelo natural en las partes púbicas, para reforzar la relación amorosa que generan.
Toda la escena tiene la crudeza y naturalidad de relaciones íntimas y el ojo del observador interviene con la privacidad del acto observado.
"Hablan de relaciones desgarradas, esculturas, lejos de toda sublimación romántica del amor, en bancarrota: ruinas materiales, con una impronta que exuda una poética del desastre de las pasiones; ruinas de las existencias, existencias en ruinas", explica la curadora Rita Ferrer.

Manuel Torres presenta la obra "La Regla Cilíndrica. Serie II". Se trata de obras realizadas con materiales y objetos recolectados in situ, restos arqueológicos y desechos de este pasado salitrero.
Las ruinas de Manuel Torres emergen de la arqueología, de materiales que excava y que le sirven de modelos. En su trabajo se exponen pinturas, collages y artefactos provenientes de las antiguas salitreras; especialmente de la Oficina de Chacabuco; en el cantón Aguasblancas.
Hace siete años que viene trabajando en torno al tema de las salitreras, con el cual ha desarrollado su proceso de producción. "Observadas en la perspectiva del tiempo, estas obras se presentan como un work in progress, y para este proyecto particular, propongo un trabajo enmarcado exclusivamente en el espacio del collage y el ensamblaje objetual", dice el artista.
La obra es una serie de cajas pliedros, poliedros y plintos vacíos. Estas tres estructuras han sido intervenidas como collages con papeles extraídos in situ desde las salitreras y que se distribuye en un eje diagonal que uniría las dos salas, algunas de ellas van adosadas al muro y estructuran un espacio rectangular y luego bajan en una acumulación hacia el suelo.
La obra se compone de más de 50 cajas de 20x29x5 cm, 20x29x8 cms. y otras de 20x29x11 cms, (medidas variables), más ochenta cajas con tapa, de 14x11x11 cm. que han sido trabajadas por fuera y también en su interior, cerrado e invisible, bajo la forma del collage.
La colección de objetos son propios del uso doméstico, reciclados en cajas con residuos de máquinas y herramientas, restos de revistas, diarios de vida, epistolarios, informativos, "cuyos vacíos interiores nos remiten a la ironía de querer encapsular un tiempo perdido disgregado en las arenas del desierto", explica Torres.
Estos materiales son básicamente: impresos, trozos mecánicos, letras de latón, viejas fotografías y variado material gráfico, documentos de índole social, recibos y minutas, fichas, cartas personales, trozos de dibujos infantiles, entre otros, en suma objetos todos estos representativos y evocativos de ese mundo ya extinto.