Arte en Chile

:: GRABADO :: 2007

Kikie Crêvecoeur y Thierry Lenoir en el MAC Parque Forestal / COBRA ET CIE

Expositor: Kikie Crêvecoeur y Thierry Lenoir
Lugar: MAC Parque Forestal, Nivel zócalo (Parque Forestal s/n, Metro Bellas Artes, Metro Bellas Artes)
Técnica: grabado
Fecha: 19 de octubre al 2 de diciembre 2007
Horario: martes a sábado de 11:00 a 19:00 hrs., domingos de 11:00 a 18:00 hrs.
Entrada: $600 general, $400 3ª edad y estudiantes, estudiantes U. de Chile  gratis
Inscripción de visitas guiadas: 9771751 o guiasmac@uchile.cl
Informaciones: www.mac.uchile.cl

Más de medio siglo después de la disolución oficial de este movimiento experimental europeo, Cobra aún suscita entusiasmo por la intención de sus integrantes de transgredir las fronteras del individualismo y por el interés creativo por todas las formas de arte, particularmente por las artes populares, primitivas e infantiles. En esta exposición, la segunda que el MAC exhibe del grupo, se presentan 154 grabados representativos de distintas etapas de Cobra, un video con conversaciones de los artistas y portadas de la revista que crearon.

Además se suman trabajos de dos artistas contemporáneos belgas  que la curadora Catherine de Braekeleer considera que son los Cobras de hoy: Kikie Crêvecoeur que realiza grabados en goma de borrar y Thierry Lenoir, que exhibe irónicas xilografías. Ambos realizarán un encuentro con artistas chilenos.

Cobra es ante todo un estado mental de rebeldía, fraternidad, espontaneidad y de trasgresión, según la curadora de esta exposición, Catherine de Braekeleer, quien quiso enfatizar con el título Cobra et Cie (Cobra y Cía.) dos períodos del movimiento artístico: un “antes” germinado previamente a la Segunda Guerra Mundial, cuando sus futuros integrantes comienzan a manifestarse contra el realismo socialista y el surrealismo y, sobre todo, un “después”, que perdura hasta hoy con la presencia de dos artistas belgas actuales: Kikie Crêvecoeur y Thierry Lenoir,  que exponen en Cobra et Cie.

La exposición tiene como propósito poner en relieve las obras colectivas representativas del espíritu de Cobra. Se exhibe una selección de impresos      -litografías, serigrafías, xilografías, aguafuertes y placas, entre otras técnicas- que además de su valor artístico dan cuenta de las actividades paralelas que realizó el movimiento: la Revista Cobra, publicación con textos literarios, polémicas sobre arte experimental, escritos de arte popular, folklore, etnología, poemas y dibujos de niños. En paralelo a esta revista apareció episódicamente un boletín de información, Le Petit Cobra (El Pequeño Cobra), donde publicaban las actividades del grupo y de la evolución de otros movimientos de vanguardia alrededor del mundo. Publicaron, además, una sucesión de volantes de poemas e ilustraciones encargados a diversos artistas o escritores llamada Les Tout Petits Cobras (Los aún más Pequeños Cobras) y en 1950 realizaron una sucesión de quince monografías de la Bibliothèque de Cobra, dedicadas a la obra de pintores y escultores.

Cobra también realizó una película: Perséphone, impregnada de una estética post-surrealista. Aunque el filme escasamente evoca la influencia de Cobra en su contenido, revela el espíritu de equipo de sus colaboradores y su gusto por la experimentación. Evidencia, por otra parte, el interés del grupo por el cine, como una suerte de síntesis de la poesía, la imagen y la técnica.

Artistas y poetas fundaron el movimiento el 5 de noviembre de 1948: tres holandeses (Karel Appel, Constant y Pierre Corneille), dos belgas (Christian Dotremont y Joseph Noiret) y un danés (Asger Jorn). Dotremont fue el inventor del nombre del grupo, acrónimo de las ciudades de sus principales representantes -COpenhague, BRuselas y Ámsterdam- y redactor de su manifiesto. Sin embargo el movimiento no tuvo líder, aún cuando algunas personalidades como Christian Dotremont, Asger Jorn o Pierre Alechinsky hayan ejercido una acción significativa.

Cobra buscaba  la espontaneidad para que el pensamiento se expresase fuera de todo control ejercido por la razón. El grito de revuelta dado por Cobra fue también profundamente humanista, animado por una sincera aspiración de amistad entre los pueblos.

El apego al arte popular nórdico e internacional empujó a estos artistas  a explorar los bestiarios primitivos o míticos, que convirtieron en un tema predilecto. Para Jorn y Constant, las formas, hasta las más simplificadas, conllevan significados simbólicos ligados al psiquismo y al mundo objetivo. Ellas son un lenguaje histórico que para el grupo es transhistórico, en la medida en que tienden hacia el arquetipo universal, como el espiral y el laberinto, presentes en la mayoría de las culturas.
Las runas, la figura humana y máscaras deformes fueron otros leitmotivs del grupo, temáticas que fueron acompañadas en varias ocasiones de irreverencia y colores transgresores, causando incomodidad en la sociedad de la época.
“Yo sólo voy a los museos a quitar bozales”
Cobra se organizó después de la Conferencia Internacional de Documentación sobre el Arte de Vanguardia organizada por el grupo experimental  holandés Reflex que agrupaba a los pintores Appel, Corneille y Constant, entre otros. El contenido del encuentro, evasivo y teórico, decepcionó a estos partidarios de la experimentación activa. Inmediatamente firmaron en conjunto una resolución titulada La causa fue instruida, que se volvió el manifiesto de Cobra. Escogieron deliberadamente Bruselas como sede del movimiento en reacción contra la inteligentsia parisina, grupo francés orientado al desarrollo y difusión de la cultura.

La exposición de arte experimental más agitada de este período se desarrolló en el Museo Stedelijk de Ámsterdam, en noviembre de 1949, organizada por el grupo holandés y bajo la firma de Cobra. Provocó un verdadero escándalo que terminó en empujones, mientras Christian Dotremont intentaba explicar en vano las teorías estéticas del grupo. Su manifiesto, La gran cita natural, fue ampliamente desacreditado por la prensa holandesa. El contestó al masivo rechazo con un célebre panfleto: “Yo sólo voy a los museos a quitar bozales”.

Durante 1951, florecieron pequeñas exposiciones en Bélgica, en Dinamarca y en París. En octubre, el Palacio de Bellas Artes de Lieja invitó a Cobra a presentar una importante exposición que marcó la apoteosis y el fin de Cobra. Había sido elaborada por Dotremont, Alechinsky, Uffe Harder y puesta en escena por el arquitecto holandés Aldo Van Eyck. Grandes personalidades artísticas como Miró o Giacometti figuraban entre los invitados, aportando una especie de reconocimiento a un movimiento que, hasta entonces, había encontrado mucha incomprensión.
La numerosa cantidad de simpatizantes y las inevitables divergencias de puntos de vista entre ellos,  junto a la mala salud de Dotremont y Jorn, acabaron con los tres años del grupo. El movimiento se disolvió el 6 de noviembre de 1951 con el cierre de la exposición Cobra en el Palacio de Bellas Artes de Lieja.

...Y Cía en la actualidad

Los protagonistas de Cía, Kikie Crêvecoeur y Thierry Lenoir (ambos nacidos en 1960) trabajan en un espíritu de modestia y de impertinencia tan cercano a la infancia como a las artes populares, según Braekeleer. Las técnicas sin artificio que ellos privilegian, acompañan un proceso ante todo narrativo, que nos habla del mundo y de la sociedad humana, de sus comportamientos, sus aspiraciones, sus preocupaciones. Ciertas obras incluso parecen a veces volverse un manifiesto.

Kikie Crêvecoeur realiza grabados en esas gomas de borrar escolares, blancas y rectangulares, que talla en el área plana y luego entinta e imprime.

Las xilografías de Thierry Lenoir chocan y molestan, tanto que la crítica lo ha llamado “duro”. Pero también es un maravilloso cronista de las costumbres de nuestra época. Realiza el trabajo ‘en caliente’, a golpe de hechos a menudo mínimos, pero muy reveladores, en la técnica tradicional del grabado en madera”, comenta el artista Gabriel Belgeonne.

Fuente: MAC