Arte en Chile

:: FOTOGRAFÍA :: 2006

Luis Poirot en la Corporación Cultural de Las Condes / Tabla Rasa

Expositor: Luis Poirot
Lugar: Corporación Cultural de Las Condes (Av. Apoquindo 6570, Las Condes)
Técnica: fotografía
Fecha: 8 de noviembre al 10 de diciembre 2006
Horario: martes a domingo 10:30 a 19:00 hrs.
Entrada: liberada
Informaciones: 3669393, www.culturallascondes.cl

Una exposición de retratos de Luis Poirot, uno de los más importantes fotógrafos de nuestro país, estará en las salas de la Corporación Cultural de Las Condes. La muestra “Tabla Rasa” se enmarca en las actividades de FotoAmérica.

Nacido en 1940, el profesional ingresó a la Escuela de Teatro de la Universidad de Chile y luego continuó sus estudios en Francia. En 1965 volvió a Chile para posicionarse en el ambiente artístico nacional como fotógrafo profesional, al alero del Teatro Ictus. Desde 1969 ejerció como profesor de fotografía en la Universidad Católica de Chile hasta 1973 cuando emigró a Francia para luego instalarse en Barcelona. En 1989 regresa al país para continuar su trabajo en forma independiente.

Ha expuesto en forma individual en Valdivia, Santiago y Viña del Mar, en Chile y en Barcelona, España. En 1997 el Museo Nacional de Bellas Artes realizó la retrospectiva “Ropa Tendida”, con obras realizadas desde 1964. 

Su fotografía está realizada fundamentalmente en la técnica del blanco y negro que son, para él, los verdaderos colores de ese arte, pues entregan imágenes en toda su pureza, sin distracciones accesorias. En su obra destaca el género del retrato: con su cámara ha fijado hábilmente un verdadero álbum fotográfico de figuras de la cultura nacional, como Victor Jara, Nicanor Parra, Pablo Neruda, Francisco Copello o José Donoso.
Según cuenta en su autobiografía, en tiempos de la Unidad Popular en Chile, fotografió las multitudes en una especie de retrato colectivo de cien o doscientas cabezas juntas, pero cada una con una historia personal. La necesidad de retratar radica para él, en la búsqueda de la permanencia de esos rostros conocidos o anónimos en la memoria del país, tratando de entender además, la naturaleza del ser chilenos y latinoamericanos.
Con esta exposición antológica, Luis Poirot vuelve al retrato “después de años de dejarlo en espera”, como señala el autor. “En realidad pongo en duda el retrato. ¿De qué se trata eso que llamamos retrato? Eso de que puede revelar el alma de una persona? Nada puede explicar un ser humano, ni toda la filosofía o la historia del arte. Un retrato es un juego, un acertijo, un misterio, algo que insinúa pero que normalmente oculta más que revela”.

Y agrega:

“Mis retratos y enfatizo MIS son producto de un encuentro con un ser humano que por diferentes razones, algunas inexplicables, atraen mi atención. Trato entonces de entender algo, de acercarme a esa persona, de penetrar en sus pequeños misterios y llevarlo a un terreno desconocido para ambos, esperando que lo inesperado y misterioso aparezca como un relámpago en el brillo de sus ojos”.

El retrato le interesa –según define el Portal del Arte- en su aspecto de freno entre la muerte y el olvido, de modo que las imágenes dejen constancia de una presencia física finita y también de una determinada visión de autor.
Poirot busca guiar la mirada del espectador para confrontarlo con la del que posa, en un juego de ocultamiento y revelación. Afirma que en el acto de fotografiar existen dos momentos: primero, el acto de mirar y establecer misteriosas conexiones con recuerdos, miedos o alegrías dentro de él, conectándose con algo invisible: la imagen latente. El segundo momento es el negativo y su copia en papel, en el que se intenta reproducir la enorme riqueza del primero.
En su webblog, Luis Poirot se refiere a la vez que fotografió a Pablo Neruda. “Ahora recuerdo las dos fotos, Neruda pensativo mirando un papel en blanco y luego abriendo los brazos en una sonriente bienvenida a alguien que entre en su escritorio. El retrato quizás está entre esas dos imágenes, en el tiempo infinitesimal que transcurrió entre ambas, en el silencio entre dos sonidos”.

Y respecto al escritor José Donoso, señala: “Me utilizó para que registrara una visión ideal de sí mismo, incluso diría una representación, una actuación de un personaje creado por él. Sólo al final, estando ya muy enfermo y dopado por los medicamentos, pude sobreponer mi voluntad a la suya, mostrar un rostro dividido entre la bondad y lo perverso que yo conocía, la cercanía de la muerte y la caída en quizás qué vacío”.

Luis Poirot considera que a sus 65 años de edad reinventa su vida y su forma de mirar. Y respecto al título de la exposición, explica: “Tabla rasa, porque pongo en duda el retrato que he ejecutado antes y rescato del naufragio algunas pocas fotos. Porque intento partir de cero sin ideas preconcebidas y sin puerto conocido y seguro”.

Fuente: Corporación Cultural de Las Condes