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Familia
Chilena
Expositor:
Erica Sánchez Doñas
Lugar: Sala Mariano Picón-Salas
de la Universidad Metropolitana de Ciencias de la
Educación (A. José Pedro Alessandri
774, Ñuñoa)
Técnica: fotografía
Fecha: 1 al 30 de septiembre
Entrada: liberada |
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Las
imágenes que nunca nos llegan.
(notas sobre proyecto familia de Erica Sánchez)
Tal
vez el problema más complejo, desde un punto
de vista conceptual y formal, que enfrenta el artista
y la producción estética en el presente,
es el ingreso creciente de medios tecnológicos.
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Sin
duda esta singular incorporación e intervención
de materialidades y de dispositivos de creación
visual provenientes de agenciamientos técnicos
extraños al arte, ha causado un desequilibrio
y una inestabilidad en las relaciones de sentido
mantenidas por la forma y el contenido, pero más
aún, yo diría, a impuesto a la praxis
artística una velocidad simbólica
impensable, haciendo de la imagen un asunto de vaciamiento
y desaparición. |
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Claramente
el significante medial se moviliza en micro temporalidades
que no encuentran en la existencia del sujeto equivalente
ontológico alguno, sin embargo sus consecuencias
figurales, al parecer, ejercen sobre éste
un poder de seducción que no tiene referentes
fuera de su performance funcional. |
Esta
suerte de política virtual cerrada sobre
sí, que envuelve fantasmáticamente
nuestras subjetividades, estandarizando conductas
y modos de ser y del ser, es lo que debiera pensarse
en el momento de asumir la tecnología como
tema y medio de expresión, creando instancias
de retardo y retraso crítico que permitan
nuevamente percibir la imagen en su plenitud fallida
y sintomática; exponiendo de este modo los
tic del cogito medial. |
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La obra de Erica Sánchez se instala justamente
en este des-ajuste maquínico o psicoanálisis
de la tecno-imagen, en cuanto su propuesta expone
desde el uso de la fotografía digital un
relato inconsciente y tartamudo (la familia chilena)
en el cual lo visible se manifiesta a la manera
de un teatro de sombras, recuperando el tenebrismo
deformante y expresionista del contra luz.
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En
efecto, aquí la imagen en su perfecta nitidez se
ve confrontada con un uso del significante medial que
se moviliza en direcciones contrarias al efecto público
y publicitario del tema expuesto, la familia por ende,
signa el retardo, mas bien, emplaza al interior de los
tiempos incorporales del código electrónico
una fatalidad propia de los modos arcaicos de representación.
Por modos arcaicos de representación en la obra
de Sánchez tiendo a entender el despliegue y uso
de la luz en cuanto productora de mundos virtuales-rituales
para el hombre, la densidad de su trabajo se debe específicamente
a esta toma de conciencia o retorno del fenómeno
figural y lumínico como soporte de una consistencia
aureática.
En proyectos anteriores la artista ha explorado la productividad
óntica de la luz como agente constructor de espacialidades
arquitectónicas (suerte neo-vitrales in situ),
creando situaciones fenomenológicas que problematizan
el entorno desde su conversión en superficie o
pantalla (mediatizando y virtualizando la experiencia
de lo real), y también ha realizado diaporamas,
en los cuales, la búsqueda de lo visual se dirige
a crear secuencias de imágenes que recuperan mecanismos
de animación y movimiento que pertenecen al universo
de lo pre-fílmico. En ambas estrategias de puesta
en visible podemos percibir su interés por intervenir
el significante medial desde la inactualidad de técnicas
entre comillas caídas en desuso: este gesto me
parece clave en la medida en que permite generar atrasos
en la transformación a contenido subjetivo de la
imagen, logrando con ello impedir su rápida asimilación
y consumo en fractales de información. No es extraño
pensar que al asumir las posibilidades de los medios digitales
Erica Sánchez introduzca siempre un factor de velocidad
negativa, factor que al ser tratado al mismo nivel de
perfección profiláctica de toda imagen digital,
manifiesta un excedente que grama el aura de los cuerpos
en su inmortalidad electrónica. Lo planteado entonces
es hacer de la imagen digital un ícono, es decir,
saturar de opacidad y deseo -haciendo inolvidable- aquello
falto de espesor y gravedad.
“Proyecto Familia” da cuenta plenamente de
dichos entrecruces críticos, pero a su vez problematiza
asuntos de incumbencia social-mediática como son
la identidad, el poder y los agenciamientos simbólicos
en que estos contenidos se realizan. Para ello Erica Sánchez
desarrolla un conjunto de fotografías en las que
retrata a la familia en su entorno conductual, aquí
lo que aparece no es un paisaje de sujetos, sino contrariamente,
un cartografiado de gestos modelizados por el capital,
me refiero a que lo expuesto al lente de la cámara
no es la interioridad identitaria del otro sino justamente
aquello abstracto que hace imposible todo intento de identificación
colectiva. De esta manera lo familiar de la familia desaparece
como dato de sentido, siendo reemplazado por una secuencia
de fragmentos y parcialidades corporales (manos cruzadas,
partes aisladas de un rostro, miradas etc.) que adquieren
la densidad catastrófica de un evento sin contexto.
La parte en efecto no establece correspondencia con el
todo, así los sujetos figuran en un margen de incompletud
semántica que los expone aún fuera del cuadro,
que al interior de la obra, opera como un silencio existenciario.
La familia por tanto no posee presencia, más bien,
su presencialidad (su supuesta chilenidad) está
clausurada y suspendida en un espacio de pura simulación,
la familia es de este modo artefacto y dispositivo reproductor
de una mismisidad inerte, una tecnología más
al interior de un mundo donde las sensaciones y significaciones
han sido congeladas, al ser expuestas a una velocidad
que cada vez más nos confirma la progresiva disolución
de nuestras dimensiones de afectividad.
Agosto
2004
Mauricio Bravo Carreño
Artista visual y docente de teoría, universidad
UNIACC
Fuente:
Erica Sánchez D.
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