Habitaciones
Expositor:
Juan González
Técnica: Fotografía
Lugar: Galería l'Algepsar (Calle
Fola, 14. 12002 Castellón)
Fecha: desde 28 de octubre al 29 de
noviembre
Horario: de lunes a viernes, de 17:30
a 20:30 hrs.
Informaciones: info@galeriaalgepsar.com
www.galeriaalgepsar.com
Juan
González siente la necesidad de hacer visible
y tangible la realidad que a veces no somos capaces
de percibir.
Esta realidad está ligada a los espacios que
habitamos, o que existen, sin poder renunciar a su ocultación,
a la experiencia que va unida a ellos y a una especie
de acción-documentación de los mismos.
Según
Manuel Delgado, la serie "Habitaciones" nos
invita a penetrar en una vida privada, privada de ser
vida: la de las monjas de clausura.
Las
imágenes nos muestran un hueco, una habitación
deshabitada, camas y sillas hiperesquemáticas
-camas puras, sillas puras, entre cuatro paredes perfectas-
a la espera de un cuerpo que se autoelude, que se escamotea
a la simple mirada, se escabulle.
Aparentemente las fotos no muestran a nadie. No es exacto:
la persona -la religiosa- está ahí, en
carne y hueso.
Lo
que ocurre es que se muestra en su naturaleza última,
en su esencia más material, como prueba de que
-está demostrado- lo que más pesa siempre
es el espíritu. En algunos casos el cuerpo físico
-obsérvese- se ha transformado portentosamente
en una muñeca o un crucifijo.
En los demas casos, aunque no veamos a nadie, ella está
ahí, solo que en tanto que ser por fin invisibilizado,
anonadado, nihilizado. Si su dios se hizo carne entre
nosotros; ella se ha hecho aire.
Vive, en efecto, sin vivir en ella.
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En
opinión de Agustín Pérez Rubio
en esta serie de fotografías Juan González
explora la vida de un espacio cerrado en sí mismo,
un lugar que está destinado a no ser visto ni
estar habitado por cualquiera. Un convento de clausura
es ese espacio extremadamente habitado, y a su vez deshabitado,
un lugar donde la austeridad, junto a la privacidad
de todo lo que acontece en su interior nos es negado
y ocultado.
Así, siempre que se nos niega algo, siempre que
existe una cierta censura en un acto, ello automáticamente
nos aumenta y nos activa nuestras "ganas por".
De esta manera la mirada voyeurística de cada
uno se ceba sobre estos lugares rastreando todo el espacio
para saber un poco más de aquel lugar o de los
seres que lo habitan.
Pero, ¿cómo y de qué manera Juan
González plantea su realización, y cuál
es su verdadera finalidad?. Como muy bien explica él
mismo: en "habitaciones" exploro el mundo
de las monjas de clausura, cómo son, cómo
viven y cual es su cotidianeidad. Ante la imposibilidad
de entrar en este mundo privado y oculto, y sin tener
especial interés en ello, mi propuesta consiste
en enviar una "sonda", una sencilla cámara
en manos de las propias monjas, y recoger luego las
imágenes desvinculándome del acto fotográfico
y de mi mirada personal.
En una búsqueda de lo neutro. De esta explicación
de Juan interesa resaltar, sobre todo, el carácter
proyectual de esta serie, no planteada en relación
a la experiencia del fotógrafo como hacedor de
imágenes y sobre todo a la carga performativa
que el acto de ofrecer una cámara a las propias
monjas para autoretratarse -porque en definitiva "habitaciones"
son una serie de autorretratos o retratos de ellas mismas-
constituye un acercamiento por una parte lejano y neutro
por parte del artista, y cercano y fiel por parte de
las mismas monjas.
El resultado de todo ello se aprecia al contemplar la
serie en su conjunto, puesto que si bien nos parecen
estas celdas casi iguales, podemos apreciar en el despojo
y desnudez de sus interiores pequeñas pistas,
pequeños rastrojos que en nuestras miradas acechantes
se convierten en pequeños destellos de vida,
en recuerdos, en momentos y en situaciones que nos hacen
imaginar a cada una de las retratadas.
Todas ellas forman esta serialidad, esta concepción
única e idéntica de convento, de clausura,
de pobreza, de austeridad, pero también en este
colectivo, dentro de estos espacios iguales, nos diferenciamos
cada uno de nosotros por nuestros pequeños detalles.