Juego
de los Posibles
Expositor:
Claus Leisersohn
Lugar: Museo Nacional de Bellas
Artes
Técnica: fotografía
Fecha de la exposición:
28 de mayo al 23de junio
Horario: martes a domingo 10:00 a 19:00
hrs.
Entrada: martes a sábado $300
niños, $600 adultos, domingos liberada
La
clave de la obra de Claus Leisersohn la encontramos en
algo aparentemente inexistente: el fragmento abstracto
de una realidad concreta. Es el recorte indescifrable,
pulcro, inmaculado y sin vestigios del ser humano, el
que provoca inquietud en el observador. Nuestros ojos
reconocen casi todos los elementos materiales que conforman
la imagen, pero no logran armarla. Y es ese no reconocimiento
figurativo, el que nos mantiene en el misterio, el que
nos hace mirar tres veces y observar con mucho detalle.
¡Nos obliga a mirar!
La composición de cada cuadro, que prácticamente
siempre es a encuadre completo, sus trazados desordenados
y sus espacios saturados, su manera de hacer y de ser,
nos hablan de una clara vinculación al movimiento
modernista, ese en que se experimenta con la intuición
más que con la técnica.
Su realidad fotografiada está en la sombra, en
el reflejo, en lo escondido, en lo que no vemos. Paisajes
imposibles se transforman en posibles por el simple hecho
de estar fotografiados, reales como lo que son, trozos
escogidos de naturaleza.
Hace 28 años, Claus Leisersohn, cuando tomó
la foto de un junco y su reflejo en el agua, sintió
un temblor en el cerebro y un mundo nuevo se abrió
ante sus ojos: un mundo paralelo que le muestra otras
formas, un mas allá, una realidad subyacente que
existe allí donde no la vemos. Claus Leisersohn
también aprendió a mirar al revés.
Su trabajo artístico nos recuerda a veces los trazos
de Matthieu, tan importantes para nosotros en los años
70, o nos acerca a la prolífica obra de Hartung,
o nos hace pensar en Pollock, en Rhotko y en muchos otros
genuinos representantes de ese movimiento moderno.
Por otra parte, sus fotografías documentales llenas
de imágenes desconocidas y de aguda observación
humanista, suman miles: Birmania, Bhutan, Japón,
Nepal, Patagonia, Cachemira y Rajastan, Thailandia y Nueva
York, las Salinas de Cahuil, la Antártica y muchos
lugares a los que ha viajado una y otra vez con su cámara
registradora.
Pero paralelamente a esta producción monumental,
se desliza siempre la idea fija y serpentina de su observación:
su mirada de artista, su deseo eterno de captar lo inexplicable,
lo imposible-posible, que nos tiene reservado, a través
de su mirada: la Naturaleza.
Arquitecturas fantásticas y sólidas hipérboles
de
junco.
Trazados en el muro y fragmentos de cuerpos
de arena.
Flechas punzantes, volcanes emergentes y trozos de fierro
de
agua.
¿Armonía
japonesa? ¿movimiento modernista? Claus Leisersohn
lo explica así:
"Se
trata de entrar al intelecto del espectador, para luego
guiarlo hacia donde no hay intelecto, hacia donde se vive
el goce estético, a la inquietante sensación
de una lógica distinta: la sinrazón".
Juegos
de los Posibles, Fotografía en transición
hacia la imagen abstracta.
"
cualquier cosa que digamos que es algo, no lo es, ya que
también es algo más y algo diferente"
David Bohm
Un
paisaje como "crónica", tal como lo encontramos
en un calendario, atractivo, grato de contemplar ocasionalmente,
incluso durante los 30 días del mes, es finalmente
descartado o archivado. Puede ser admirado, incluso inducir
nostalgia, deseo de encontrarse en el lugar, pero no ha
reemplazado la vivencia de estar allí de cuerpo
y mente presente.
La
contemplación de un paisaje fotografiado en un
momento cumbre de su despliegue, llevando al observador
a un "contacto abrumador con la naturaleza",
es un ver intenso, aunque todavía habitual.
Una
imagen obtenida de la naturaleza, generada en un "juego
con los posibles", es algo más y algo diferente:
ya descubierta, pasa a ser también una realidad
entre numerosas realidades; se despliega en forma más
abstracta, conservando en mayor o menor grado, elementos
propios del referente; abre las puertas hacia un ámbito
que se experimenta como más fundamental a través
de una vivencia estética de "participación"
y de "resonancia".
Lo
abstracto desestabiliza lo que por recurrencia se había
consolidado en nuestros hábitos de percepción
y que se tenía por "la" realidad. La
imagen abstracta, con su expresión libre de reflexión
y discurso lógico, se hace vivencia lírica
y, en quien la contempla, suscita una respuesta que surge
del espacio de la intuición y de la emotividad.
Se
dibuja desdibujando, se funde lo que ordinariamente se
ve como separado, se enfatizan formas y colores, se rompe
la rigidez de la encasillada percepción habitual,
devolviendo a las cosas endurecidas el flujo y la vibración
que habían perdido. Aunque congeladas en la fotografía,
las imágenes conservan su manifestación
dinámica.
CLAUS
LEISERSOHN
Imágenes
captadas en juncos, hierba de la pampa, arenas, riberas
marinas, aguas oceánicas y lacustres y cortezas. |