Arte en Chile

:: FOTOGRAFÍA :: 2002

Juego de los Posibles

Expositor:  Claus Leisersohn
Lugar:  Museo Nacional de Bellas Artes
Técnica:  fotografía
Fecha de la exposición:  28 de mayo al 23de junio
Horario: martes a domingo 10:00 a 19:00 hrs.
Entrada: martes a sábado $300 niños, $600 adultos, domingos liberada

La clave de la obra de Claus Leisersohn la encontramos en algo aparentemente inexistente: el fragmento abstracto de una realidad concreta. Es el recorte indescifrable, pulcro, inmaculado y sin vestigios del ser humano, el que provoca inquietud en el observador. Nuestros ojos reconocen casi todos los elementos materiales que conforman la imagen, pero no logran armarla. Y es ese no reconocimiento figurativo, el que nos mantiene en el misterio, el que nos hace mirar tres veces y observar con mucho detalle. ¡Nos obliga a mirar!
La composición de cada cuadro, que prácticamente siempre es a encuadre completo, sus trazados desordenados y sus espacios saturados, su manera de hacer y de ser, nos hablan de una clara vinculación al movimiento modernista, ese en que se experimenta con la intuición más que con la técnica.
Su realidad fotografiada está en la sombra, en el reflejo, en lo escondido, en lo que no vemos. Paisajes imposibles se transforman en posibles por el simple hecho de estar fotografiados, reales como lo que son, trozos escogidos de naturaleza.
Hace 28 años, Claus Leisersohn, cuando tomó la foto de un junco y su reflejo en el agua, sintió un temblor en el cerebro y un mundo nuevo se abrió ante sus ojos: un mundo paralelo que le muestra otras formas, un mas allá, una realidad subyacente que existe allí donde no la vemos. Claus Leisersohn también aprendió a mirar al revés.
Su trabajo artístico nos recuerda a veces los trazos de Matthieu, tan importantes para nosotros en los años 70, o nos acerca a la prolífica obra de Hartung, o nos hace pensar en Pollock, en Rhotko y en muchos otros genuinos representantes de ese movimiento moderno.
Por otra parte, sus fotografías documentales llenas de imágenes desconocidas y de aguda observación humanista, suman miles: Birmania, Bhutan, Japón, Nepal, Patagonia, Cachemira y Rajastan, Thailandia y Nueva York, las Salinas de Cahuil, la Antártica y muchos lugares a los que ha viajado una y otra vez con su cámara registradora.
Pero paralelamente a esta producción monumental, se desliza siempre la idea fija y serpentina de su observación: su mirada de artista, su deseo eterno de captar lo inexplicable, lo imposible-posible, que nos tiene reservado, a través de su mirada: la Naturaleza.
Arquitecturas fantásticas y sólidas hipérboles…de junco.
Trazados en el muro y fragmentos de cuerpos…de arena.
Flechas punzantes, volcanes emergentes y trozos de fierro…de agua.

¿Armonía japonesa? ¿movimiento modernista? Claus Leisersohn lo explica así:

"Se trata de entrar al intelecto del espectador, para luego guiarlo hacia donde no hay intelecto, hacia donde se vive el goce estético, a la inquietante sensación de una lógica distinta: la sinrazón".

Juegos de los Posibles, Fotografía en transición hacia la imagen abstracta.

"… cualquier cosa que digamos que es algo, no lo es, ya que también es algo más y algo diferente"
David Bohm

Un paisaje como "crónica", tal como lo encontramos en un calendario, atractivo, grato de contemplar ocasionalmente, incluso durante los 30 días del mes, es finalmente descartado o archivado. Puede ser admirado, incluso inducir nostalgia, deseo de encontrarse en el lugar, pero no ha reemplazado la vivencia de estar allí de cuerpo y mente presente.

La contemplación de un paisaje fotografiado en un momento cumbre de su despliegue, llevando al observador a un "contacto abrumador con la naturaleza", es un ver intenso, aunque todavía habitual.

Una imagen obtenida de la naturaleza, generada en un "juego con los posibles", es algo más y algo diferente: ya descubierta, pasa a ser también una realidad entre numerosas realidades; se despliega en forma más abstracta, conservando en mayor o menor grado, elementos propios del referente; abre las puertas hacia un ámbito que se experimenta como más fundamental a través de una vivencia estética de "participación" y de "resonancia".

Lo abstracto desestabiliza lo que por recurrencia se había consolidado en nuestros hábitos de percepción y que se tenía por "la" realidad. La imagen abstracta, con su expresión libre de reflexión y discurso lógico, se hace vivencia lírica y, en quien la contempla, suscita una respuesta que surge del espacio de la intuición y de la emotividad.

Se dibuja desdibujando, se funde lo que ordinariamente se ve como separado, se enfatizan formas y colores, se rompe la rigidez de la encasillada percepción habitual, devolviendo a las cosas endurecidas el flujo y la vibración que habían perdido. Aunque congeladas en la fotografía, las imágenes conservan su manifestación dinámica.

CLAUS LEISERSOHN

Imágenes captadas en juncos, hierba de la pampa, arenas, riberas marinas, aguas oceánicas y lacustres y cortezas.