Catalina
González Holmes en el Centro Cultural de La Reina
/ “I wanna be famous"
Expositor: Catalina González Holmes
Lugar: Centro Cultural de La Reina (Sta.
Rita 1156, Esquina Echeñique)
Técnica: técnica mixta
Fecha: hasta el 27 de julio 2005
Horario: de lunes a viernes de 10:00
a 19:00 hrs.
Entrada: liberada
“I
wanna be famous" es la muestra que presento a través
de mándalas creados con lencería femenina,
stickers, publicidad de revistas de moda y peluche entre
otros. Propongo, la búsqueda del equilibrio espiritual
a través del deseo y el consumo.
“I wanna be famous”
Debo
reconocer que todavía en Europa existe la noción
exótica de la cultura Latinoamericana, especialmente
en el arte. En la escuela de Filosofía y Artes,
donde estudié, en Berlín, aunque suene extraño,
esa era la principal connotación que se le daba
a todo lo que procedía de esta. Justamente era
esa noción, y quebrarla, lo que me impulsó
a estudiar el arte latinoamericano, especialmente el Chileno.
Decidí
estudiar e investigar a una generación joven, trabajar
incluso con artistas recién egresados de las escuelas,
máximo 28 años y con pocas exposiciones
en sus espaldas. Que fueran capaces de dar cuenta realmente
de las complejidades de la época que les tocó
vivir, el hoy. Al entrevistarme con ellos, señalaban
que no querían caer en la revisión forzada
de las crisis políticas de antaño; y por
favor no se crea que eso no les parecía importante,
al contrario, pero trataban de no caer en esa especie
de manierismo, que ejercieron algunas generaciones anteriores,
creyendo que el arte político era solamente dar
cuenta en forma narrativa, y algunas veces impostada,
de los años del gobierno militar. La generación
actual –señalaban- debiera ser capaz de tomar
las experiencias de sus antecesores, asimilarlas y proyectarlas
hacia nuevos trabajos y nuevas problemáticas. A
esta generación le llame “Post-Trauma”,
y fue él título de la tesis con la cual
me doctore.
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Con
gusto accedí a escribir sobre el trabajo de Catalina
González-Holmes, artista chilena que coincidentemente
cumplía con las restricciones que yo misma me impuse.
Hoy se prepara a inaugurar su primera exposición
individual.
Empecemos
por él titulo. “I wanna be famous”,
parece ser el primer señalamiento, sin temor y
decisivo, de los trabajos que nos presenta. Sin animo
explicativo, me gustaría desglosar algo que a mi
parecer es un gesto que cruzará toda esta exposición;
una sola palabra, mejor dicho, un solo concepto que encierra
un mundo de posibilidades y que aquí es abordado;
con humor, algunas veces con un pícaro infantilismo,
con ironía, y con honestidad. Es un término
que nos atraviesa a todos por igual y esta lanzado, como
ya dije, de entrada en él titulo, esa palabra es,
deseo.
El
deseo básicamente es un impulso, que es gatillado
por la necesidad de posesión. El deseo esta en
la carencia, y atención, no necesariamente en la
pobreza. Deseamos lo que no tenemos y esa no-posesión
nos interpela a cada uno de nosotros. Claro, es obvio,
yo no voy a desear lo que tengo, si no lo que me falta,
lo que quiero. Al final es un asunto de tener. El deseo
y el arte, tienen una relación bastante directa.
El arte es simbólico, es lo que es y lo otro, lo
que representa, y el deseo siempre se manifiesta con un
carácter representativo, con un objeto, aquí
con un objeto-fetiche.
El
fetiche en sí es un objeto representativo, como
dije es lo que es, pero también lo que representa
y este siempre desemboca en relación con un impulso
sexual. Con esta lógica podría decirse que
el deseo, es sexo. Y se hace presente a través
del objeto poseído, el fetiche.
No
hace mas falta que prender la televisión o revisar
algunas revistas, para ver la gran herramienta publicitaria
que es el sexo. El bombardeo mediático se objetiviza
en esa misión, crearnos la “necesidad”,
estimularnos el deseo. Modelos, ropa, objetos, autos,
status, todo desemboca ahí. Los labios, en publicidad,
¿no son siempre vaginas?, los autos mientras mas
potentes, mas poderosos, ¿no son grandes penes
vigorosos?, ¿la mujer en un mundo de hombres no
es sólo un objeto más?. Buena casa, buen
auto, bonita mujer, ¿no es la frase que coloca
al genero femenino a la altura de bienes?. En síntesis
no es misterio para nadie graficar hacia donde apunta
la publicidad y los medios masivos hoy. Años atrás,
la mejor campaña antitabaco en Brasil decía;
“el tabaco provoca disfunción sexual”,
asunto solucionado.
Occidente
es la civilización del deseo.
Por
que digo esto, y aquí se despliega el trabajo de
Catalina. Que es lo que hace básicamente la artista,
lo que nos presenta aquí son Mándalas. El
Mándala es una disciplina oriental de dibujo, originalmente
creado en la India. Predominan en ellos las formas circulares,
y son dibujos rituales creados para la conexión
con él espíritu. Son hechos básicamente
desde los bordes hacia el centro, simbolizando la búsqueda
del eje espiritual, y el objetivo (que irónico
que use la palabra objetivo) es calmar el alma, y encontrar
el Nirvana, o sea eliminar el deseo.
Aquí
aparece el primer problema que aborda Catalina, Mándalas
creados justamente con los objetos que simbolizan, representan
y enuncian lo contrario. Stickers, lencería femenina,
zapatos de taco, recortes de publicidad, peluches, en
fin, objetos que provienen del mundo de la publicidad,
la moda y la cosmética. Son fetiches, elementos
elegidos y usados justamente para alimentar la epidermis,
(mientras occidente se preocupa de la superficie –de
la imagen-, oriente continúa con la búsqueda
de lo profundo –de lo que no se puede ver-).
¿No
es ese el gran problema que enfrentamos hoy?, ¿No
es la gran critica que el mundo oriental hace a occidente?.
¿No es esa carrera occidental por el materialismo-deseoso
lo que hace algunos países poderosos, pero a la
ves temerarios e invasivos?.
Catalina
enfrenta aquí dos mundos que hoy parecen separarse,
yuxtapone elementos contradictorios y simbólicos.
Pareciera que ejecuta un ritual, ¿cómo será
en la intimidad de su estudio crear estos Mándalas?.
Me lo cuestiono porque pareciera que ella a través
de estos trabajos, buscara calmar su alma de la angustia
y ansiedad que provoca el deseo; y pienso ¿no es
justamente lo que necesitamos todos?.
Andrea Von Unger
Critica y Curadora
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