Violeta
Parra, Oleos y Arpilleras
Expositor: Violeta Parra
Lugar: Centro Artesanal de
Los Dominicos (Av. Apoquindo 9085)
Técnica: pintura, técnica
mixta
Fecha: 26 de marzo al 25 de
abril
Horario: martes a domingo 10:30
a 19:00 hrs.
Entrada: liberada |
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Violeta
Parra es mundialmente conocida por su producción
musical, pero su creación plástica
no es menos importante. Oleos y arpilleras son
los medios en los que representó figuras
humanas, animales y ambientes diversos, ejecutados
con una inconsciente estética naif, es
decir, uso expresivo del color, factura orgánica
de las líneas y deformación emocional
de la realidad. |
Cerca
de cuarenta obras integran la exposición “VIOLETA
PARRA. Oleos y Arpilleras”, que se inaugura en el
Centro Artesanal de Los Dominicos. La muestra es organizada
en conjunto por la Fundación Violeta Parra
y Fundación Carlos Cardoen, que proyectan crear
el Museo Violeta Parra. Estos óleos y arpilleras
se presentaron con gran éxito el reciente verano
en el Museo Vichuquén, en la Sexta Región.
“Las
arpilleras son como canciones que se pintan”, dijo
una vez Violeta Parra respecto a la técnica
de bordar con lana o hilo sobre rústicas telas
y que, en cierto modo, “inventó” cuando estaba
postrada en cama, enferma. En estas obras, la artista
recreó con libertad momentos cotidianos, históricos
o populares.
Violeta
Parra nació en San Carlos, Chillán,
el 4 de octubre de 1917. Hija de Nicanor Parra, profesor
de música, y Clarisa Sandoval, campesina, pasó
su infancia en el campo junto a sus nueve hermanos.
A temprana edad se inició en la guitarra y
el canto y a los 12 ya componía sus canciones.
Con una formación de profesora en la Escuela
Normal de Santiago compone boleros, corridos y tonadas
que, junto a sus hermanos Lalo, Hilda y Roberto, cantan
y tocan en barrios populares.
Se
casa con Luis Cereceda y de este matrimonio nacen
sus hijos Isabel y Ángel con los que más
tarde realiza gran parte de su trabajo musical. A
partir del año 1952 e impulsada por su hermano,
el poeta Nicanor Parra, empieza a recorrer zonas rurales
para rescatar y recopilar la verdadera música
folklórica chilena.
Se
transforma en recuperadora y creadora de la auténtica
cultura popular. Graba numerosos discos y participa
en programas de radio y televisión, donde muestra
diferentes formas de hacer arte, pintando, bordando
y haciendo arpilleras, obras con las que logró
que en 1964 por primera vez una artista latinoamericana
expusiera en forma individual en el Museo del Louvre,
en París.
De
vuelta a Chile, en 1966 crea un centro de folklore
y arte popular en una carpa, donde compone sus últimas
canciones como “Gracias a la vida”.
Muere
el 5 de febrero de 1967. Sus obras han sido recuperadas
gracias a un amigo fotógrafo Daniel Vittet,
quien se ocupó de conservarlas para luego entregárselas
a sus hijos. En 1992 fueron trasladadas a Chile con
el apoyo de la Dirección de Asuntos Culturales
del Ministerio de Relaciones Exteriores, con motivo
de la creación de la Fundación Violeta
Parra.
Fuente:
Centro Cultural de Las Condes