Gaudí, un universo
Expositor: Antoni Gaudí
Lugar: Sala Paul Casals (Av. Suecia 414)
Técnica: fotografía y dibujos
Fecha: hasta 30 de noviembre
Horario: lunes a viernes de 15:30 a 21:00 hrs.
Entrada: liberada
Este año se celebra el 150 aniversario del nacimiento
de Antoni Gaudí (1852-1926), el arquitecto más
genial de los modernistas del siglo XX, que supo aprovechar
el impulso de renovación arquitectónica y urbana
que vive Cataluña en los finales del siglo XIX, expurgando
los repetidos modelos neoclásicos y neorrománticos
que dominan mucha de la arquitectura del momento.
Más de cincuenta exposiciones se han organizado para
festinar el Año Internacional de Gaudí desde
Barcelona. Una de ellas, promovida por la Secretaría
de Relaciones Exteriores del Departamento de la Presidencia
de la Generalitat de Catalunya, se exhibe en la Sala Paul
Casal del Centra Catalá de Santiago.
Es hijo de un calderero, influjo sustantivo en su ulterior
diseño de formas y estructuras constructivas. Realiza
sus estudios en Barcelona, ciudad en que deja sus obras más
relevantes de su quehacer profesional. Labora como ayudante
de reconocidos arquitectos y se inclina con curiosidad hacia
el trabajo de artesanías que hacen herreros, carpinteros
y vidrieros. Obtenido su título habilitante en la Escuela
Provincial de Arquitectura de Barcelona, abre su propio despacho,
que tiene por principales clientes a la iglesia católica
y la burguesía.
La poética arquitectura que postula Gaudí es
el origen de la orgánica moderna, tempranamente reconocida
por Le Corbusier (Charles-Edouard Jeanneret 1887-1965), cuyas
características centrales son el uso absolutamente
libre de los estilos pasados, en particular los del gótico;
la introducción de soluciones estructurales y plásticas
que se anticipan al modo contemporáneo y el empleo
de sinuosidades y bioformas.
Difícil de clasificar, su extraña arquitectura
puede ser denominada de precursora, historicista, mágica,
simbolista, surrealista, mística y religiosa, vocablos
y conceptos que ayudan para la controversial estimativa de
tan singular creador, cuyos restos yacen en cripta de la mayor
construcción religiosa emprendida- la reconocida e
inacabada Sagrada Familia y que, además, una causa,
impulsada en 1992, promueve su beatificación y posterior
santificación. Toda una paradoja en el ámbito
de los artistas visuales del siglo anterior
Hay dos etapas. La primera, todavía con sedimentos
académicos y eclécticos decimonónicos,
de acendrada raíces medieval y múdejar, expone
la indagación novedosa del espacio y la indisimulada
expresividad de los valúmenes y fachadas. Ejemplos
de ello son la Casa Vicens, Finca Guell, Palacio Guell y Colegio
de las Teresianas. La siguiente, al unísono con el
modernismo, asienta un lenguaje propio basado en superficies
ondulantes, arcos catenarios y la imposición de la
geometría reglada.
Su obra mayúscula, en la que trabaja hasta su muerte
y aún inconclusa, es el Templo expiatorio de la Sagrada
Familia, obra prima y ambiciosa en lo que guarda relación
con los elementos estructurales, ornamentales y simbólicos.
La muestra en comento posee muchas fotografías de
sus obras de arquitectura -de época y actuales-, planos
de otras y algunos objetos diseñados por él.
La visita a la muestra es una muy buena ocasión para
adentrarse en el espíritu de una arquitecto bastante
genial.
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