Colección de la artista
Expositor: Ximena Zomosa
Lugar: Galería Gabriela Mistral
Técnica: técnica mixta, instalación
Fecha: 13 de marzo al 12 de abril
Horario: lunes a viernes de 10:00 a 19:00 hrs., sábado de 10:00 a 14:00 hrs.
Entrada: liberada
Esta exposición se destaca no sólo por la originalidad de los materiales que emplea, sino por la manera en que la artista dispone de éstos. La utilización del propio pelo para "dibujar" sobre el muro, o la del marco como objeto a intervenir y trabajar incluso con el chocolate y los dulces, hacen que su obra tenga un sello distinto.
En un texto escrito por Ximena Zomosa el año 1997 para su exposición Cotidiana, se relata, en un estilo que se mueve casi entre el cuento infantil y la crónica policial, la súbita transformación de las actividades domésticas de una mujer (una dueña de casa de clase media "sin características físicas especialmente destacables"), la que comienza a pintar de dorado la basura recolectada durante el día anterior, o la comida dispuesta para el almuerzo dominical. A ello se suma el impulso irresistible de cortarse el pelo en una gran trenza para ser servida en un plato de acompañamiento, o la agresión a punta de clavo y martillo de todas las reproducciones de arte de la salita de estar y sus respectivos marcos.
El frenesí transformatorio se expande hasta las labores de repostería, derramando chocolate y azúcar nuevamente sobre cuadros, a la costura y el bordado, y a los juguetes de sus hijos, que comienzan a ser incorporados a estos ejercicios de manualidades. La artista finaliza el relato señalando que "la sujeto ha sufrido también de alucinaciones y sueños que la han llevado a confeccionar compulsivamente vestidos de tamaños inusuales" y que "a todos estos actos y sus consecuencias (es decir, los objetos producto de los mismos), se ha sumado también el abrupto corte de su cabello y la exhibición de éste sobre una pared pública".
Este texto, con su carga irónica y seductora, revela las claves y secretos que permiten comprender el desarrollo y evolución de la obra de Ximena Zomosa, hasta llegar a la actual muestra de Galería Gabriela Mistral, denominada Colección de la artista.
El título Colección de la artista evoca, por un lado, un cierto sentido retrospectivo. Por otro, alude a aquellas piezas que, al interior de una exposición, el artista rehúsa vender y decide conservar para sí. Pero en este caso, lo que Ximena Zomosa exhibe son obras que se transforman en conceptos, y que como tales forman parte de su colección personal y enajenable. Conceptos que, en palabras de la artista, pertenecen a "la caja de herramientas, caja de obras y materiales compuesta por los distintos materiales e ideas (imaginario) del que dispongo para realizar mi trabajo".
Éstos pertenecen a dos líneas fundamentales de investigación en el trabajo de Zomosa: la utilización del propio pelo para "dibujar" sobre el muro, y la utilización del marco como objeto a intervenir y trabajar.
Con una fuerte carga autobiográfica, "el título de la exposición se refiere a las condiciones de algunas obras (objetos) que se reserva el artista para sí mismo, principalmente por una razón afectiva", señala Ximena Zomosa.
Así, en la primera sala la artista dispone cinco cuadros (tela y bastidor de madera) de 130 x 150 cm., enmarcados con una moldura recubierta de chocolate, dulce y otros objetos comestibles. En su centro, bordadas sobre tela de bolsillo, emergen amenazantes las palabras Miedo, Silencio, Duda, Vértigo y Miseria.
En la segunda sala, una línea de pelo humano perteneciente a la artista recorre todo el perímetro de la sala, sostenida por tachuelas clavadas al muro y acompañada de otros objetos de costura e intervenciones con pelo artificial, bajo el título Sin descanso.
En su proyecto expositivo, Ximena Zomosa explica la relación entre estas dos modalidades de trabajo, en apariencia contradictorias - la simplicidad formal, casi mínima de la línea de pelo, frente al recargamiento barroco e irónico de los marcos de chocolate - que se enfrentan por primera vez en los muros de Galería Gabriela Mistral tras haber estado presente, de manera paralela, a lo largo de diez años de trabajo de la artista.
Ximena Zomosa es una artista formada en el taller de grabado de la Escuela de Arte de la Universidad Católica, donde fue ayudante de Eugenio Dittborn. Pertenece a una generación que se ha ido abriendo paso con fuerza en el medio nacional, desarrollando asimismo interesantes proyectos en galerías internacionales.
Los tópicos por los que se mueve su obra se relacionan con aquellos aspectos de lo femenino, lo doméstico y lo cotidiano, trabajados con una fuerte ironía y un importante sentido autobiográfico y autoexploratorio. De ahí la aparición de los propios miedos, las propias contradicciones, las propias pérdidas, las propias fantasías, presentadas a partir de gestos, acciones y objetos aparentemente inocentes en su cotidianidad.
Como señala Adriana Valdés en el texto del catálogo "aquello que parece lo más familiar, lo más hogareño, lo más casero, transformado de pronto en un escenario de la aparición de lo más amenazante. La madre transformada en bruja: la agresión de la madre, la angustia de la madre, la locura de la madre - siempre latentes - que surgen de pronto para volverla irreconocible".
Aunque, nuevamente citando a Valdés, hablar de las mujeres no es la única clave para aproximarse la obra de Ximena Zomosa, hay un guiño femenino que recorre toda la muestra, desde las obras y el diseño del catálogo, hasta el propio texto de Adriana Valdés, escrito en el "tono siempre menor" del diario, diario íntimo, diario de una mujer que reflexiona sobre el trabajo de otra, y otras. |