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Henri
Cartier-Bresson en el Museo Nacional de Bellas Artes
“Henri Cartier-Bresson, fotógrafo”
Primera Retrospectiva en Chile
Expositor:
Henri Cartier-Bresson
Lugar: Museo Nacional de Bellas Artes
(Parque Forestal s/nº)
Técnica: fotografía
Fecha: 17 de noviembre al 16 de enero
2005
Horario: martes a domingo de 10:00 a
19:00 hrs.
Entrada: $600 adultos, $300 estudiantes
y tercera edad
HENRI
CARTIER-BRESSON (1908-2004)
Fotógrafo
La
exposición retrospectiva de Henri Cartier-Bresson,
que se presentará en el Museo de Bellas Artes de
Santiago a fines de 2004 y principios de 2005, se compone
de 155 fotografías enmarcadas, formato 52x62 cms.,
que recorren su extenso trabajo.
Fotógrafo
atento al paso de la vida y a las formas que ésta
adquiere, representa un punto alto del lirismo fotográfico:
el del autor por quien se acuñó el término
de “instante fugaz”, aquél instante
que sólo la fotografía permite preservar.
El “Instante decisivo” para muchos.
Su trabajo está asociado a la liberación
técnica que significó la película
en rollos de 35 mm. y las nuevas cámaras, que permitieron
una precisión altísima en un formato hasta
esos años considerado para aficionados.
Así como él admiraba el trabajo libre y
espontáneo del húngaro Martin Munkacsi,
con sus fotos
de
niños bañistas en el litoral africano de
fines de los años 20, los fotógrafos en
general reconocen en Cartier-Bresson la agilidad del reflejo
para captar el instante, asociado a un rigor extremo en
la composición. Las sombras, luces o texturas,
elementos nobles de la fotografía, se relacionan
en sus imágenes con el sujeto y su anécdota.
El resultado es una fotografía compleja, evocadora,
que marcó una tendencia fundamental en la fotografía
del siglo XX.
Ciertamente
sus trabajos importantes, como el libro de “Los
Europeos” (ed. Delpire ’55); las fotografías
en la España de los años ‘30; los
retratos de intelectuales y artistas como Matisse o Alberto
Giacometti; la serie sobre la India a fines de los ’40,
han influenciado a tantos creadores, que es posible hablar
de un “antes de..” y un “después
de...” Henri Cartier-Bresson.
Uno de los aspectos significativos de su trabajo es que
lo lleva a cabo sin ningún fuego de artificio,
son fotografías realizadas con una gran economía
de medios. Una cámara de pequeño tamaño
y enfoque rápido, un lente normal y básicamente
un ojo adiestrado, son las herramientas de este icono
de la fotografía mundial, quien propone “
poner en el mismo eje de mirada la cabeza, el ojo y el
corazón”, una perspectiva que ha hecho de
Cartier-Bresson una leyenda de la fotografía.
Este
espíritu de conquista de un medio, esta capacidad
para construir una nueva frontera, más amplia,
para la fotografía y por consiguiente para la sociedad,
es lo que queremos compartir con esta gran muestra en
Chile, una excelente retrospectiva de su obra que contiene
imágenes que hasta hoy constituyen los cimientos
de la historia de la fotografía mundial.
Tal
como ha ocurrido con otras exposiciones fotográficas
que asocian una imagen histórica, documental, con
un gesto de gran humanidad y calidez, la respuesta del
público es apasionada: es un placer ver estas copias
en blanco y negro. Así lo demuestra el éxito
de público que las aclama internacionalmente.
Las
fotografías que expondremos en el Museo de Bellas
Artes entre noviembre 2004 y enero 2005, son copias hechas
en el laboratorio Picto de Paris, el mismo que ha impreso
la totalidad de su obra. Como es sabido, una de las características
del trabajo de Cartier-Bresson es la claridad de las copias,
su excelente gradación, su exigencia técnica
para lograr transmitir la fuerza de este “instante
fugaz”. Por de pronto, la leyenda cuenta que nunca
recompone la imagen en el laboratorio, que aquello que
encuadró es estrictamente aquello que se imprime.
El pequeño filete negro por el contorno de la imagen,
prueba que allí se encuentra el borde del fotograma
y al mismo tiempo destaca gráficamente estas ventanas
monocromas, estos rectángulos de tonos grises que
nos recuerdan poéticamente a la vida.
Sobre
el autor
Henri
Cartier-Bresson (Francia 1908-2004), se ha descrito a
si mismo como un fotoreportero, una etiqueta dudosa y
no menos equívoca que cualquier otra disponible.
Para poner una identificación en una perspectiva
más completa, se podría agregar que es probablemente
el único fotoreportero que estudió pintura
con André Lhote, el académico más
importante del cubismo, o también que relativamente
pocas de sus imágenes están relacionadas
con eventos periodísticos en el sentido tradicional.
También es cierto que muchas de sus mejores fotografías
han sido hechas no por encargo, sino más bien por
la fascinación de un “amateur” por
el mundo a su alrededor; pero esto también vale
para muchos fotógrafos importantes. El mejor trabajo
de un fotógrafo es generalmente hecho para él
mismo.
Sin
minimizar el valor de su trabajo como reportaje, debemos
recalcar que las fotografías de Cartier-Bresson
son reverenciadas por otros fotógrafos porque son
esencialmente bellas. Poseen gracia, equilibrio, sorpresa,
economía, tensión y un chispazo visual:
las cualidades de un buen gimnasta o bailarín.
O las cualidades de una buena imagen.
Esto
no es para sugerir que las fotografías de Cartier-Bresson
sean abstracciones. Surgen de una respuesta a una vida
específica; su elocuencia formal es un tributo
a su sentido humano. Si fueran menos que eso, para Cartier-Bresson,
serían soluciones sin problemas.
(Traducido de John Szarkowski, “Looking at photographs.
100 pictures from the collection of the Museum of Modern
Art”, The Museum of Modern Art, New York 1973)
Biografía del Autor
Nacido
el 22 de agosto de 1908 en Chanteloup, departamento de
Seine et Marne, Francia, Henri Cartier-Bresson se apasiona,
luego de sus estudios superiores por el arte pictórico,
entre otros por los surrealistas. El deseo de proseguir
más lejos en esa vía, lo lleva a estudiar
pintura con André Lhote en ’27 y ’28.
Ésta pasión lo condujo hasta Cambridge donde
estudió pintura y literatura.
En
1931, comienza a fotografiar y parte a descubrir el mundo.
La India, China, la Unión Soviética, África
lo fascinan. El año siguiente hace una primera
exposición de fotografías en Nueva York,
desde donde parte hacia México para radicarse durante
un año. En 1936 y hasta el ’39 trabaja como
segundo asistente del cineasta Jean Renoir.
Fue
tomado prisionero en 1940, evadiéndose en febrero
de 1943. Luego volvió a la fotografía y
realizó numerosos retratos de artistas. Más
tarde hizo incluso un reportaje sobre el regreso de los
prisioneros y deportados, así como sobre la liberación
de Paris en agosto 1944. En 1946 regresó a los
Estados Unidos.
Con
su famosa cámara Leica, Henri Cartier-Bresson practica,
al igual que los surrealistas que frecuenta, una escritura
automática aplicada al mundo de la imagen. “Fotografiar,
dice, es poner sobre una misma línea de mira la
cabeza, el ojo y el corazón. La fotografía
es una forma de vivir.” Su obra saca el mejor partido
de la banalidad aparente para revelar los aspectos y la
dimensión universal. Cartier-Bresson nos dejó
el 3 de agosto de 2004, pero su obra permanecerá
por siempre.
Cabe destacar que la muestra de Cartier-Bresson será
sin dudas la más importante de estas exposiciones,
debido a la importancia mundial del autor, el cuál
en este momento es exhibido con una gran afluencia de
público en París con motivo de su gran retrospectiva.
Resumen
técnico
Cantidad: 155 fotografías.
Técnica: copias Blanco y Negro, sobre papel clorobromuro
de plata, soporte fibra.
Formato: 52x62 centimetros.
Texto introductorio por Henri Cartier-Bresson.
El libro de referencia “Henri Cartier-Bresson Photographe”,
ediciones Delpire, 1979 representa la obra expuesta en
esta exposición.
Lugar. Sala Matta, Museo Nacional de Bellas Artes
Duración: 02 meses.
Los
organizadores.
Los organizadores de la exposición son el Museo
de Bellas Artes junto a Verónica Besnier, Luis
Weinstein y Xavier Gómez, tres gestores culturales
quienes se unieron y asociaron a principios de 2001, con
el propósito de traer a Chile grandes maestros
de la fotografía mundial, entre los que destacan
Robert Doisneau (Premio de la Crítica 2002) y últimamente,
la exitosa exposición llevada a cabo en la Plaza
de la Constitución “La Tierra Vista desde
el Cielo” de Yann Arthus-Bertrand (Premio de la
Crítica 2003), acontecimiento que ha concitado
la admiración de cientos de miles de visitantes.
PATROCINA:
Consejo Nacional de la Cultura y las Artes
Organización
y Producción ejecutiva:
Verónica Besnier, vbesnier@partner-oenologie.com
Xavier Gómez, xaviergomez@terra.cl
Luis weinstein, lucho@weinstein.cl
Auspician:
LABORATORIOS ANDRÓMACO, CONSEJO NACIONAL DE LA
CULTURA Y LAS ARTES, METROS DE SANTIAGO, DIARIO EL MERCURIO,
EMBAJADA DE FRANCIA, ACCOR SERVICES, LAN CARGO, INSTITUTO
CHILENO-FRANCÉS DE CULTURA, AXIS, MORGAN IMPRESORES,
MAGNUM PHOTO, FONDATION HENRI CARTIER-BRESSON, LANCÔME
Y CACHAREL.
Colaboran:
UNESCO, Ley de Donaciones Culturales, DIBAM, Viu Manent,
Novotel y Fundación de Bellas Artes
Fuente:
MNBA
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