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Igmar
Bergman en Ñuñoa
Fecha:
21 y 28 de agosto
Hora: 20:00 hrs.
Entrada: liberada
Lugar: Corporación Cultural
de Ñuñoa (Teatro Municipal de Ñuñoa,
Av. Irarrázaval 1564).
Ingmar
Bergman nació en Upsala, Suecia el 4 de Julio de
1918. Es el segundo hijo de un pastor protestante puritano.
Esto mucho influirá tanto en su niñez como
en su adolescencia, debido a los valores asimilados por
el niño: el mundo metafísico de la religión,
los sentimientos de culpa, pecado y redención.
Sin embargo, progresivamente el joven hallará la
forma de encausar sus propios sentimientos y creencias
independizándose cada vez más de los valores
paternos a fin de buscar su propia identidad espiritual.
Durante
los interminables inviernos nórdicos el niño
se entretiene con su juego favorito: la linterna mágica,
posteriormente un proyector doméstico donde ve
una y otra vez los mismos trozos de películas le
permitirá expandir su natural capacidad inventiva.
A
partir de los trece años estudia el bachillerato
en una escuela privada de Estocolmo, para luego licenciarse
en Letras e Historia del Arte en la Universidad. Durante
los años de la segunda Guerra Mundial, ya distanciado
de su familia, inicia su carrera como ayudante de dirección
en el Teatro de la Opera Real de Estocolmo.
Afortunadamente, el joven Bergman encuentra en el teatro
y luego en el cine, los dos medios más apropiados
para expresar su complejo mundo interior y aquel potencial
creativo de excepción.
No obstante, aquellas imágenes y valores de su
niñez lo seguirían por el resto de sus días,
aquella proximidad con el quehacer de su padre, lo habían
sumergido en las cuestiones metafísicas: Dios,
el demonio, la muerte, la vida, el dolor y el amor.
A nivel de las influencias literarias dos dramaturgos:
Enrik Ibsen y, sobre todo August Strindberg, lo introducen
en un mundo donde se manifiestan los grandes temas que
tanto lo atraen, cargados de una atmósfera dramática,
agobiante y aun desesperanzada, lo que deja una profunda
huella en el espíritu del joven Bergman y una marcada
influencia en su obra artística.
Miércoles
21
"El
Ojo del Diablo", (1960, con Gunnar Bjomstrand y Jarl
Kulle, 90 minutos).
La broma es evidente, don Juan llega a la tierra enviado
por el diablo para seducir a una doncella a punto de casarse.
La virginidad de ésta le ha provocado un orzuelo
al príncipe de las tinieblas. El humor, no obstante,
no distrae al espectador del pecado, la pureza y la hipocresía,
la vida real y la comedia. En 1960, a su vez, el film
constituía un preámbulo a preocupaciones
metafísicas que, lejos de los terrenos del humor,
Bergman desarrollaría en obras sucesivas, desde
"Detrás de un vidrio oscuro" hasta "El
silencio". Como en otras etapas humorísticas
de su carrera, la burla es aquí profunda y sugerente.
Miércoles
28:
"Fanny
y Alexander", (1982, con Pernilla Allwin y Bertil
Guve, 180 minutos).
Fanny y Alexander es la historia de una gran familia en
una pequeña ciudad sueca a comienzos de siglo.
Los personajes principales son dos niños, Fanny
y Alexander, su madre y su abuela paterna. Muchos eventos
ocurren a lo largo de un año, algunos dolores y
unos cuantos terrores. Pero el tono general es ligero.
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