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Ciclo
de Eric Rohmer / Cuentos de Otoño
Fecha:
18 de Julio
Hora: 20:00 Hrs.
Entrada: Liberada
Lugar: Teatro Centro Cultural de La Reina
Cuentos
de Otoño (Conte D`Automne, Francia-1998).
Director: Eric Rohmer.
Guión: Eric Rohmer.
Fotografía: Diane Baratier.
Música: Claude Marti.Duración: 110 min.
Intérpretes: Marie Riviere (Isabel), Beatrice Romand
(Magali), Didier Sandre (Etienne), Alain Libolt (Gérald),
Alexia Portal (Rosine), Stephane Darmon (Léo) ,
Aurelia Alcais (Emilia), Matthieu Davette (Grégoire)
, Yves Alcais (Jean-Jacques), Claire Mathurin (Augustine).
Argumento:
Isabelle (Marie Riviere), una señora casada en
pleno preparativo de la boda de su hija, considera oportuno
que su amiga Magalí (Beatrice Romand), cuarenta
y pico, un hijo y un viñedo, presentarle a algún
señor que la haga salir de la soledad de su casa.
A su vez, en la búsqueda del galán apropiado,
Isabelle vuelve a tomar contacto con aquello que le quedó
vedado en el momento en que se convirtió en esposa.
Pero como es habitual en una película de Rohmer,
siempre hace falta un tercero para la discordia. De modo
que la nuera de Magalí intentará presentarle
a su profesor de filosofía, y casualmente, su ex-amante.
Estos escasos elementos ubicarán al espectador
rápidamente en el marco de una comedia de enredos:
una mujer, dos galanes... Pero el enredo no está
dado por el tan mentado trío. La comedia es humana.
El enredo es interno, inherente a cada uno de estos personajes
delineados por la magistral mano de Eric Rohmer, que da
vida a estos seres inconclusos, dando cuenta de que la
vida es una interminable historia de idas y venidas. Cuento
de otoño instala en el espectador la duda acerca
de en qué medida conocemos al otro y a nosotros
mismos; de otro modo, ¿quién puede dar fe
de lo que piensa Isabelle en el último plano del
film?
Ciertos
hechos presentes en el film provocan cierta perplejidad
ni bien ha comenzado: sus personajes son, como siempre,
mujeres, pero esta vez de 40 años; el trasfondo
de la historia no es París, sino el valle del Ródano.
Pero esos dos personajes son Marie Riviere y Beatrice
Romand, piezas fundamentales del cosmos Rohmeriano; y
lo que a ellas les sucede bien podría ocurrir en
París, en Oslo, o en Buenos Aires, porque lo que
pasa, pasa por dentro. Cuento de Otoño es la última
parte de la serie Cuentos de cuatro estaciones, y Rohmer,
casi en sus 80, reafirma su coherencia mediante la depuración
de su estilo. Se percibe la mano del autor, pero no se
puede especificar donde. Sin recurrir a complejidades
narrativas, solo a las más apropiadas situaciones
acompañadas de los más adecuados diálogos,
el film logra algo poco habitual en estos días:
sumergir al espectador en un mundo que siente propio,
que se desestabiliza sin llegar a lo violento, que va
in crescendo sin evidenciar el artilugio. Rohmer no necesita
complejizar su lenguaje, el hombre, su materia prima,
es en sí demasiado complejo.
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