Francisco Ríos Araya en Centro Cultural de la Reina/ Conexión Cielo-Tierra
Expositor: Francisco Ríos Araya
Fecha: 18 de junio hasta el 2 de julio 2009
Lugar: Centro Cultural de la Reina. (Santa Rita 1153, esquina Echeñique.)
Técnica: escultura
Horario: lunes a viernes de 9.00 a 18.30 hrs. Sábado de 10.00 a 13.00 hrs.
Entrada: Liberada.
Informaciones: http://www.franciscoriosaraya.cl/
Exposición “Conexión Tierra-Cielo” de Francisco Ríos Araya
Grandes esculturas tejidas recrean seres mitológicos
Representar con fibras naturales la simbología relacionada con el plano terrestre y celestial, a través de animales mitológicos presentes en la cosmovisión de las principales culturas precolombinas de América Latina, es el afán del escultor Francisco Ríos Araya, quién expondrá sus últimas creaciones en el Centro Cultural de La Reina entre el 18 de junio y el 2 de julio.
Serpientes y aves, nidos y chozas, momias y seres antropomorfos pueblan el mundo de personajes mitológicos creado por el escultor Francisco Ríos Araya (Santiago, 1971). A través de este universo el artista representa el imaginario común existente entre los pueblos originarios de América precolombina. Para hacerlo, escogió el trenzado de fibras y elementos naturales como pita, totora, mimbre, teatina, pilpilvoqui, hojas de palma, crin de caballo, corontas de maíz, raíces y troncos varios, que ha recopilado en caminatas en el campo y la ciudad, así como en encuentros con artesanos. Para el artista, estos materiales al provenir de la tierra, representan el nexo que el hombre tiene con ella y con el rico y vasto acervo de creencias surgidas a partir de la observación de la naturaleza y sus ciclos.
En esta exhibición, llamada “Conexión Tierra-Cielo”, Ríos recrea principalmente “seres mitológicos que se repiten en las diferentes culturas ancestrales, reinterpretándolos como la conexión entre lo terreno y lo celestial”. Para el artista se trata de una “investigación poética”, con la que pretende hacer una “síntesis de la cosmovisión precolombina caracterizada por el concepto de dualidad, en el que los opuestos son también complementarios”.
Durante sus viajes por Sudamérica, Ríos se dedicó a conocer centros ceremoniales, sitios arqueológicos y museos de arte precolombino. En ellos constató que los principales imperios -maya, azteca e inka- poseían, al igual que otros pueblos, una mitología con varios elementos comunes. “Los dioses mayas, olmecas, chimúes, toltecas, teotihuacanos, aztecas e inkas se parecen bastante entre sí. Asimismo, las deidades de los pueblos aymara y mapuche, por nombrar sólo algunos, poseen puntos de convergencia. Es así como la serpiente aparece en la cultura mapuche, comechingona, tiwanaku, inka y azteca. En tanto que el cóndor se repite en la comechingona e inka, así como el águila en la maya o azteca”, explica el escultor.
Con estudios de arte en la Universidad Finis Terrae y de periodismo en la Universidad Bolivariana, el nieto del escritor Enrique Araya e hijo de la pintora Beatriz Araya, ha desarrollado una carrera caracterizada por su participación en encuentros internacionales de escultores, y por la gran variedad de materiales que ha utilizado en sus obras: metal, madera, resina, nieve y, actualmente, fibras naturales. En tanto que su temática ha variado desde su interés por la representación del funcionamiento de la estructura ósea, caballos y figuras humanas hasta elementos abstractos relacionados con la sensualidad y el origen de la vida. Además de trabajar en su propuesta actual, el artista imparte clases de talla en madera en su taller ubicado en la comuna de Providencia.
Para la inauguración de la muestra, el miércoles 17 de junio a las 19.30 hrs., el bailarín Karim Nikola Bahna interpretará una danza ritual vistiendo un personaje creado por el artista. “Se trata de un ser antropomorfo, que se asemeja a un animal acuático, a un mamífero y a un ave a la vez. Nikola encarnará a un chamán, será un intermediario que permitirá involucrar al espectador con los personajes de la exposición. Su danza recreará la experiencia de trascender el umbral: tierra-cielo, serpiente-ave… de morir y vivir”. La música será interpretada por un grupo de músicos al rescate de los ritos y sonidos precolombinos, conformado por Ricardo Portugueis, Viviana Scacchi, Matías Valencia, Tomas Pávez, Ángel Sobarzo y Francisca Gili.
Durante la exhibición el artista trabajará in situ para mostrar su trabajo o proceso artístico a los visitantes.
La búsqueda de Francisco Ríos
Por Domingo Araya Alemparte, filósofo.
“El arte es una insaciable búsqueda para responder a las cuestiones fundamentales de la existencia. Las respuestas del arte surgen del fondo del alma, de las entrañas de la vida. El misterio forma parte esencial de este quehacer, tanto en la pregunta como en la respuesta.
El artista se sumerge en el fondo arcano de donde sale todo lo que nos incumbe verdaderamente. Sale a la superficie con unas imágenes que expresan los enigmas que nos envuelven. Esos símbolos expresan soluciones a inquietudes constantes de los humanos.
Latinoamérica, según dijo Borges, es una cultura abierta a la universalidad. Su mestizaje le permite utilizar todos los registros. Su identidad es la búsqueda desde la diversidad.
Francisco Ríos busca desde lo autóctono la universalidad, se hunde en las raíces de “nuestra América” mestiza y vuela hacia el cielo luminoso de lo que compete a todos los humanos. En ese movimiento radica su importancia como escultor: desde lo más singular y propio se eleva hacia lo universal.
Cuando digo que “vuela” quiero señalar ese anhelo por lo alado que hay en sus esculturas, por la reunión de la tierra y del cielo. Es el vuelo de Ícaro y de Altazor, impetuoso y valiente, que lo quiere todo, que lo arriesga todo, aunque pueda abismarse, sediento de Sol. Sus alas son de materiales humildes, de humus; su aspiración es angélica. La fuerza proviene de la savia telúrica; de la medida, del rigor lógico. La conjunción armónica de ambas configura la belleza de sus construcciones.
Francisco Ríos es un artista que nos invita a pensar desde la realidad que nos rodea pero nos lanza hacia horizontes tan elevados como ignotos. Nos abre a mundos de libertad en los que se ensancha lo posible. Su arte nos libera y vitaliza”.
Valencia, mayo de 2009.
Reflexión del artista
"Mi trabajo es una investigación poética a partir del legado de los pueblos originarios de Latinoamérica.
Mi último recorrido fue por Argentina, Bolivia y Perú, indagando en el sentido de los principales símbolos de las culturas de estos países: Comechingones, Tiwanaku e Inka.
Después de un largo proceso de maduración, la actual muestra presenta una reinterpretación de estas culturas a partir de la escultura, la instalación y diferentes disciplinas artísticas como la música, danza o performance el día de la inauguración.
Es una síntesis de la cosmovisión precolombina, principalmente de algunos seres mitológicos que se repiten en las diferentes culturas ancestrales, revisitados desde la conexión entre lo terreno y lo celestial.
Lo terreno es representado por el animal que se desplaza más apegado a la tierra, que es la serpiente.
Lo celestial, por el animal que vuela más alto, como el cóndor.
Estos seres están construidos con madera y tejidos con elementos naturales (mimbre, pita, ramas y raíces). Los materiales escogidos también tienen un sentido.
El árbol es un ser sagrado que se alimenta y vive conectado con los dos mundos directamente. Encarna la dualidad tan presente en el mundo precolombino.
Las ramas y las hojas, se elevan y buscan la luz del sol para sobrevivir, las ramas alaban al cielo, representando el plano celestial o la trascendencia.
La raíz simboliza la conexión con la tierra y con la oscuridad porque busca su alimento bajo tierra, donde no penetra la luz.
El arraigo de las raíces del árbol se puede asociar a la esencia e identidad de estos pueblos.
A la vez, el árbol lo puedo asociar a estos dos animales mitológicos: el ave y la serpiente.
El tronco crece en espiral por el movimiento del sol al igual que la serpiente cuando se eleva. La serpiente se asemeja a una de las hebras de la raíz que se canaliza hacia abajo, para sostener, y que crece hacia arriba en forma de rama, para dar frutos y trascender en busca de la luz.
El árbol también se relaciona con el ave, porque este animal nace, vive y se alimenta en las ramas. El ave representa el estado de elevación hacia el plano más alto.
Para mí el nido es otro elemento muy simbólico, porque es la cuna del ser que se eleva. Es donde nace la serpiente que se encumbra, que es nuestra columna, eje energético conectado con ambos planos. A su vez el nido lo asocio a la cadera de la mujer.
Por eso hay un personaje, que es una serpiente que nace desde una forma de nido. Esta se asemeja además a un caracol donde aparece nuevamente la espiral y se eleva.
La creación de estos personajes también tiene un sentido, están hechos como el ave teje su nido.
Por otro lado, tejer es una canalización de energía. Como lo hacen raíz y ramas al extenderse, con mi trabajo sigo una hebra que está interrelacionada con otras. Al tejer estas fibras, trenzo una idea; doy puntadas con sentimiento o enhebro una conexión.
Todo está interrelacionado…
Mis esculturas también las elaboro pensando en luces y sombras. Las líneas vegetales son dibujos tridimensionales que se proyectan en el espacio a través de la iluminación, delimitando planos:
Suelo, sombra proyectada, oscuridad, raíz, antepasado.
Luz cenital, divinidad, ser intermedio, momia, rito.
Fuente: Francisco Ríos |