Mario Irarrázabal en Galería Animal / Bronces mayores recientes
Expositor: Mario Irarrázabal
Lugar: Galería Animal (Alonso de Córdoba 3105)
Técnica: escultura
Fecha: 8 de noviembre al 2 de diciembre 2006
Entrada: liberada
Informaciones: Elisa Cárdenas 08.6022082
"El arte es algo radical para mí. Es un asunto de vida y muerte. Debe abordar lo más profundo" dijo en una entrevista reciente el escultor Mario Irarrázabal. Y son sus formas y montajes las que, en cuatro décadas de trayectoria, han recogido lo profundo de la vida y las relaciones humanas.
El artista ha construido un lenguaje propio y reconocible, que toma de la figuración apenas la referencia, para elaborar personajes y escenas que buscan, por sobre todo, la expresividad. A veces requieren de cierta abstracción, a veces de una escenografía o de una composición ligada a figuras geométricas. Lo importante es provocar y crear una conexión humanista; poner sobre la mesa el tema de la incomunicación y la injusticia social, pero también del encuentro, el rito y la diversidad.
A diferencia de sus últimas exposiciones temáticas, lo que Mario Irarrázabal presentará será una selección diversificada en temáticas, pero que coincide en una técnica presente desde los orígenes de su trabajo.
“Bronces mayores recientes” consta de 8 piezas figurativas de grandes dimensiones (no monumentales) y dos ejemplares de sus conocidas obras públicas: “Beso”, emplazada en el Bosque Norte con Ebro, y “Media esfera del encuentro”, en República con Alameda.
Como siempre, la realidad humana central está presente en diferentes formas: la vida y la muerte, la guerra, el encuentro amoroso y el caos. En muchos casos, Irarrázabal recrea a grupos de personas, atemporales e imprecisos, pero que refuerzan la necesidad contemporánea de comunión y ritualidad.
El autor de la conocida Mano monumental, instalada en Punta del Este y que también se exhibió en Venecia, apuesta por remover los cánones y en ese sentido, el cuerpo humano es su primer campo de experimentación; abultados y exagerados, sus personajes apelan a un dramatismo de tendencia expresionista y logran una composición formal tal, que el material logra evidenciar su propia capacidad de representación.
Mario Irarrázabal
Escultor e instalador, nació en Santiago el 26 de noviembre de 1940. Muy joven emigró a Estados Unidos, ingresando al Seminario de la Congregación de Santa Cruz. En el país del norte obtuvo el grado de Bachiller en Arte y Filosofía. Posteriormente estudió teología en Italia para alcanzar el título en esta disciplina ya de vuelta en Chile, en la Universidad Católica. En 1968 viajó a Alemania para estudiar con Waldemar Otto, un personaje clave en su formación. Inicia una investigación y producción escultórica con bronce, aluminio, piedra, madera y hormigón. Utiliza una muy particular figuración para comunicar sus ideas en torno a una temática cristiana-humanista y de fuerte tendencia social. Mario Irarrázabal ha recibido, entre muchos otros, el Premio Salón de Valparaíso (1976) y el Primer Premio IV Concurso Colocadora Nacional de Valores (1978).
Son clásicas sus manos de cemento de tamaño monumental en el desierto chileno, en Punta del Este, en Venecia y Madrid, esculturas que, como otras suyas emplazadas en espacio público, parecen emerger de la tierra. En el terreno de las instalaciones, se destacan sus 33 caballos balancín y 44 sillas de niños, que instaló dentro de un museo, pintadas de blanco, azul y rojo, en una alusión irónica y crítica al régimen militar. Esta obra formó parte de la selección “Chile. 100 Años de Artes Visuales” en el Museo de Bellas Artes.
Fuente: Galería Animal |