Patricia
Del Canto en Bienal de Lulea - Suecia / Virtual wall
Expositor: Patricia Del Canto
Lugar: Lulea, ciudad al norte de Suecia
Técnica: escultura
Fecha: hasta el 14 de agosto 2005
Dos
semanas tuvo Patricia del Canto para erigir en un parque
de Lulea “Virtual wall”, una monumental escultura
de acero y espejos que ha fascinado al público
de la ciudad sueca: los bloques pasan casi inadvertidos
en medio de la vegetación del lugar y sólo
a escasos metros puede descubrirse la obra, con la que
esta artista chilena participa en la tercera versión
de la bienal de verano.
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Inaugurada
el 22 de junio, la muestra reúne al norte de Suecia
a artistas provenientes de Europa, Asia y América,
donde la escultora resultó ser la única
latinoamericana seleccionada a través de un concurso
a donde llegaron 360 proyectos y sólo quedaron
23. Otra excepción fue el brasileño Milton
Marques, invitado de la Bienal de Sao Paulo. El total
de la Bienal de Lulea es un mosaico de tendencias y de
autores que representan a países como Dinamarca,
Francia, España, Estados Unidos, Singapur, Turquía,
Grecia, Alemania, Finlandia, Gran Bretaña, Chipre,
Japón, Polonia, Austria, Korea y Zambia; y donde
uno de los lugares más exóticos por primera
vez presentes es Chile.
“Como
el tema de este año fue ‘Industria y naturaleza
en el arte contemporáneo’, la tendencia fue
el trabajo con el entorno”, comenta la reconocida
escultora y directora del D.A.V., quien ideó una
obra construida con materiales propios de la escultura
contemporánea, donde el paisaje se pudiera incorporar
al grado de convertirse en parte de la obra. “Virtual
wall” consta de varios paralelepípedos, estructuras
de acero forjado que fueron cubiertas con espejos, hasta
armar –en medio del parque– un juego de reflejos
paisajísticos o una pared invisible. De casi tres
metros de alto por ocho de largo, dividido en dos volúmenes
con un pequeño pasillo interior, el trabajo contó
con la colaboración del joven escultor Daniel Báez.
Después
de 12 años celebrando la Bienal de Invierno de
Lulea –un evento internacional donde los artistas
sólo pueden crear sus obras con nieve, hielo o
fuego–, en 2003 se abrió una versión
estival donde la idea es que los creadores trabajen in
situ, repartidos en dos parques centrales y dos importantes
museos de la ciudad (Gültzauudden, Museiparken, Konstens
Hus y Norrbottens Museum). Con la evolución diaria
de las obras, el público puede comunicarse con
los autores, y recorrer los espacios de exhibición
hasta avanzadas horas, aprovechando que en esta época
la ciudad de Lulea goza de la luz de día en plena
noche: es verano y el sol no alcanza a esconderse.
¿Y
cómo fue que Patricia del Canto llegó a
concursar en una bienal tan lejana y poco conocida en
Chile? La autora cuenta que –al participar en un
simposio de escultura al que fue invitada el 2003 en Brookline,
Estados Unidos– supo de Lulea a través de
una artista colombiana que venía llegando de la
bienal de invierno. Entonces le llamó la atención
por ser un espacio abierto a uno de sus intereses: la
escultura en el espacio público. Más aún,
con el desafío que significaba trabajar con materiales
tan inusuales. Del Canto mandó un proyecto que
no quedó. Pero el mismo portafolio sirvió
para que luego la invitaran a concursar en la bienal de
verano.
“Esta
versión fue muy importante por el nivel de los
participantes y donde una de las estrellas fue el escultor
británico Tony Cragg. Había mucho artista
joven trabajando con obras como performance, instalación,
escultura, pintura y video, entre otros lenguajes”.
La
escultora agrega que –según un diario local–
uno de los trabajos favoritos era su escultura: “Es
que estaba erigida en un lugar bien importante y a cierta
distancia realmente se hacía invisible. Sólo
se captaba a medida que se avanzaba. Como todas mis esculturas
son para ser vividas, para recorrerlas, integrando la
pieza al entorno, la idea de los espejos llevó
este concepto a un extremo. La escultura y el paisaje
se hicieron una sola cosa. La barrera se hizo muy ambigua.
La obra pasó a ser parte de lo cotidiano y todo
el espacio se hizo escultura. El trabajo no es paisaje
pero pasó a ser de ese entorno. Pero esto es sólo
un reflejo. Porque en medio hay un diseño absolutamente
geométrico, de líneas rectas y volúmenes
muy estructurados. Es la diferencia. La representación
de la industria, de lo manufacturado, de lo hecho por
el hombre”.
Con
esta obra, Patricia del Canto marcó un retorno
al trabajo de carácter minimalista de los 80, previo
a una suerte de “naturalización” que
experimentó en los 90, donde desplazó el
metal, el trabajo con geometrías, líneas
y vacíos, para integrar el paisaje y la manualidad
a estructuras arquitectónicas hechas con piedras,
pasto, tierra y madera.
“En
esta obra es importante el trabajo con materiales cotidianos,
pero también el volumen virtual. Una suerte de
desmaterialización de la escultura”, concluye.
Patricia
del Canto se formó como escultora en la Universidad
de Chile y actualmente es directora del Departamento de
Artes Visuales. Desde 1977, ha sido invitada a participar
en numerosas muestras a través de museos, salas,
galerías, parques y plazas tanto en Chile como
en Korea, Brasil, Cuba, República Dominicana, Puerto
Rico, Dinamarca y China. Ha emplazado esculturas monumentales
en sitios públicos de República Dominicana,
Korea y Brasil. En el país hay obras suyas en Corte
Alto (X región), en la Industria Compac, en la
colección Santa Cruz-Yaconi del Museo de Artes
Visuales, en el Edificio Asturias, en el Parque de las
Esculturas, en la Sala de Animación del Museo Nacional
de Bellas Artes, y en la Estación de Ferrocarriles
de San Bernardo; así como en la Facultad de Ciencias
Sociales, y en los campus Juan Gómez Millas y Antumapu
de la Universidad de Chile. Entre sus exposiciones individuales,
destacan “Esculturas 1977-1982”, Galería
Arte Actual (1982); “Esculturas”, Pinacoteca
Universidad de Talca (1987); “In Limine”,
Sala Parque de las Esculturas (1990); “Cis Mundo-Transmundo”,
MNBA (1995); “In Illud Tempus”, MNBA (2002).
Actualmente se prepara para participar en una colectiva
que llevará en octubre, al mismo Museo del Parque
Forestal, las obras de importantes escultoras nacionales.
Fuente:
D.A.V.
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