Arte en Chile

:: ESCULTURA :: 2005

Adolfo Sayago – Enrique Souza – Luis Apolo en Galería Matthei / Los fuegos del Sur

Expositor: Adolfo Sayago, Enrique Souza, Luis Apolo
Lugar: Galería Matthei (Alonso de Córdova 2843, Vitacura)
Técnica: escultura, pintura, técnica mixta
Fecha: 18 de agosto al 7 de septiembre
Horario: lunes a viernes 10:00 a 19:30 hrs., sábados 10:00 a 14:00 hrs.
Entrada: liberada

“La condición de ser amigos, de haber nacido en una ciudad con mirada al mar, la metáfora artística como desafío y alivio, la celebración del vino y los abrazos, se fundieron en los fuegos del sur, en las largas jornadas de trabajo con horizontes quemándose de este a oeste. No fue arduo armonizar las almas, no fue difícil encontrar el eje emocional y volvió a ser el nervio inaugural la maravilla. Supimos entonces que hacer juntos, juntarse para hacer, es tan primario al hombre como el fuego. Que es fuego”.

Adolfo Sayago presenta 24 óleos realizados con espátula y pincel, dos trabajos en dueto con Souza y un damero de 16 piezas, armonizadas por la temática del mar, que ha sido siempre, el eje central de su trabajo. “De pronto dos miradas distintas de un mismo mundo: la vida en las orillas”, señala Sayago. Observamos los pescadores que llegan en chalanas y habitan los ranchos de Quique, como también las gaviotas que pican la orilla en charcos, sobrevuelan y comen en la aldea. Así como de pronto, encontramos los fuegos, que aparecieron en sus cuadros, recreando las fogatas que su padre le encendía en la playa cuando niño.
En definitiva, cada cuadro que nos presenta Sayago, es una fracción de una vivencia.
“Preside mi taller una barca de pesca que cuando dejó el mar por fatigada, halló reposo allí. Ella y yo sabemos qué sentimos cuando decimos mar”, comenta el artista.

Enrique Souza nos muestra 24 obras en acrílico y óleo trabajados en su mayoría con espátula y pincel, además de algunas obras trabajadas en dueto con Sayago.
Para Souza los pueblos a orillas de la costa Atlántica, siempre le representaron la idea de vida en estado absoluto, donde la equidad empareja hacia abajo, pero no se equivoca y donde los sacrificios cotidianos también son paisaje.

Estas aldeas, que la gente visita en los estíos y que la soledad gana en invierno, están, para el artista, enclavadas entre el cielo y la arena y son sólo festejadas por las olas. Comunidades de pesca artesanal, de albañiles y changadores de todo oficio.
Debido a este amor que siente hacia estos pueblos, es que están presentes en su alma. Esto lo plasma en la tela, en una mirada larga, que respeta el ánimo y la vida propia de la aldea. Tal vez, su honor más alto sea conformar un horizonte donde se juntan las luces y las sombras de la vida misma.
“Cada cuadro lleva prendido un fragmento poético intransferible. Parte de mi tributo”, señala Souza.

Luis Apolo presenta doce obras que provienen del fuego y por las cuales podemos ver la trayectoria de este artista, en la cual se ha encontrado con innumerables posibilidades expresivas, teniendo que optar por una unidad en su obra, la cual vemos en esta muestra. Son esculturas fundidas a 800 grados, donde cada horneada es para el artista, como una red que se saca del mar, que viene con certeza y sorpresa. Apolo desea que entre los vidrios que funde y que luego renacen, existan “botellas del mar”.
Al fundir a tan altas temperaturas, el vidrio toma estado plástico quedando luego a la espera de que el artista lo moldee. “Así mi arte tiene mucho de la infancia, de la arena mojada”, comenta Apolo.


Fuente: Galería Matthei