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De
El Greco a Chillida: Obras Maestras de la Pintura Europea
Expositor:
Colección privada del Grupo Santander
Lugar: Museo Nacional de Bellas Artes
Técnica: pintura, escultura
Fecha: 26 de noviembre al 9 de enero 2004
Horario: martes a domingo de 10:00 a 19:00
hrs.
Entrada: $600 adultos, $300 estudiantes
y tercera edad
Por
primera vez en Chile: obras maestras de El Greco, Van
Dyck, Tintoretto y Zurbarán.
Cinco
siglos de creación convergen en la muestra "De
El Greco a Chillida: obras maestras de la pintura europea",
una selección de 23 pinturas y 2 esculturas pertenecientes
a la colección privada del Grupo Santander que
se exhibirá próximamente en el Museo Nacional
de Bellas Artes.
Veinticinco
obras de la colección Santander Central Hispano
han viajado desde Madrid, gracias a la gestión
del Banco Santander Santiago.
Podemos
hablar de una exposición de "cámara",
al igual que un concierto de cámara, porque se
trata de una exposición breve en cantidad como
breve es el número de ejecutantes en un concierto
de esta naturaleza.
Si
alineamos cronológicamente las obras abarcan quinientos
años de historia del arte: de Cranach (siglo XVI)
a Picasso y Miró (siglo XX). Cada uno de estos
siglos está sintetizado en unas cuantas pinturas,
en las que están presentes el tema religioso, el
retrato, el paisaje y el bodegón, entre las temáticas
principales.
En
esta relación hay nombres que ciertamente atraerán
la atención de nuestro público, ya que sólo
recorriendo museos de Europa se da la posibilidad de conocer
pinturas de artistas destacados como Cranach, Tintoretto,
El Greco, Van Dyck, Rubens o el propio Picasso y Miró,
y Chillida en la cultura contemporánea.
El
Museo Nacional de Bellas Artes agradece a la Fundación
Santander Central Hispano por facilitar una parte de su
valiosa colección, y al Banco Santander Santiago
por su permanente colaboración con nuestro Museo.
MILAN
IVELIC
Directo Museo Nacional de Bellas Artes
La
muestra considera 23 pinturas y 2 esculturas que se han
desarrollado entre el Siglo XV y el Siglo XX, abarcando
estilos, tendencias y motivaciones disímiles. La
obra más antigua es "La predicación
de San Juan" del alemán Lucas Cranach, época
del Renacimiento, y una de las más contemporánea
es una escultura abstracta del español Eduardo
Chillida .
Entre las piezas más destacadas se cuentan "El
Cristo Crucificado Agonizante" de El Greco; "El
Obispo Jan van Malder" de Antoon Van Dyck y "Joven
con Pelliza" de Tintoretto, ya que es la primera
vez que una obra de estos reconocidos maestros se exhibe
en Chile.
Esta selección pertenece a la colección
privada del Grupo Santander, una de las mejores y más
completas colecciones españolas de arte, con más
de mil piezas catalogadas que abarcan desde fines de la
Edad Media hasta la actualidad.
"Para el Grupo Santander y para Santander Santiago
el apoyo a la cultura y al bien social son una prioridad.
Estamos convencidos que la empresa privada, además
de desarrollar la actividad que le es propia, debe ser
activa en respaldar iniciativas que beneficien a la comunidad",
planteó Mauricio Larraín, presidente del
Santander Santiago.
"De
El Greco a Chillida: obras maestras de la pintura europea"
Breve
referencia de las obras
"La predicación de San Juan" de LUCAS
CRANACH (1518-1520). El tratamiento del caer del día,
el diseño de la armadura y los tocados de pluma
son elementos, de marcado carácter decorativo,
constantes en sus obras.
"El
Cristo Crucificado Agonizante" de El GRECO (1604-1614).
Destaca por el reparto de sus colores fríos y por
la iluminación de la figura en medio de las tinieblas.
La ejecución suelta y la pincelada amplia son características
de la última época del pintor.
"Ecce
Homo" de LUIS DE MORALES (1515- 1586). La imagen
de Cristo sufriente de medio cuerpo y sobre fondo neutro,
llena la composición sin aditamentos iconográficos
que distancian la atención del observador.
"Joven con pelliza" del TINTORETTO (1550-1560).
La colocación de la figura, con el cuerpo casi
frontal y la cabeza girada a su derecha apoyando la mano
sobre una mesa es común a numerosos retratos del
pintor.
"Joven
desconocido" de ALESSANDRO ALLORI (finales del Siglo
XVI). La ambientación es severa y simple, llena
de austeridad. El color inunda de gravedad el retrato.
El cromatismo se extiende con plenitud en amplias superficies
sin matices tonales.
"Cristo
Flagelado" de GREGORIO FERNÁNDEZ (1616). Es
una obra producida en el mejor momento del maestros, uniéndose
en ella el clasicismo de su forma con la intensidad de
la emoción religiosa.
"Bodegón
con Sirvienta" de PAUL DE VOS . La acusada diagonal
de las formas en aparente desorden y el cesto con conejos
en primer término son notas del influjo que ejerce
Rubens en sus seguidores.
"El obispo Jan van Malder" de ANTOON VAN DYCK
(1628-1631). El retrato de Van Malder está compuesto
buscando equilibrar ritmos variados tanto en las partes
del asiento como en la cabeza y el cuerpo y en la posición
y juego de brazos y manos. El colorido es intenso y contrastado
en amplias extensiones.
"Michel
Ophovius" de PETER PAUL RUBENS (1635). Rubens retrató
en varias ocasiones a su amigo y quizá confesor,
el obispo Michael Ophovius. El ejemplar de esta colección
parece una obra hecha amistosamente, con cierto carácter
informal.
"Virgen niña dormida" de FRANCISCO DE
ZURBARÁN (1630-1635). La obra subraya la delicadeza,
la ternura y la profunda espiritualidad que se desprende
de la composición, donde Zurbarán presenta,
con simplicidad admirable, una Virgen niña, dormida
en una pausa de su oración con el libro en que
meditaba.
"San
Juan Bautista" de DIEGO POLO (1645). La influencia
del estilo tardío de Tiziano se manifiesta en la
técnica de toque deshecho y pinceladas desunidas
enfrentando a los verdes sombríos del paisaje de
fondo.
"Bodegón
de flores" de JUAN DE ARELLANO (1660-1665). Es uno
de los lienzos más complejos de este pintor, que
suele limitar el escenario a un solo cesto, un ramillete
o un florero. El dibujo firme y la armónica distribución
de las flores asume resonancias de la pintura flamenca,
aunque en el caso que nos ocupa el pintor utiliza una
pincelada más libre y rápida, así
como acentúa el movimiento y la luz.
"La imposición del nombre de Jesús"
de JUAN DE VALDÉS LEAL (1622-1690). Esta pintura
puede ser considerada, obra tardía en la producción
de Valdés Leal. Esta escena genera un sentimiento
de emoción colectiva, reflejado intensamente en
los rostros, preside la expresividad física y anímica
de todos los personajes integrantes.
"La
catedral de Sevilla por el lado de las gradas" de
GENARO PÉREZ VILLAMIL (1835). Interesantísima
vista de la fachada principal la catedral, tomada en acusada
perspectiva desde la calle, pudiéndose ver en primer
término la puerta del bautismo abierta en cuyo
atrio conversan un carro de transeúntes.
"Barcas
En el Sena" de SANTIAGO RUSIÑOL (1894). Es
una obra excelente de una de las épocas fundamentales
de Rusiñol, claro exponente de su típico
impresionismo gris y comedido. "Todo es paz y reposo
en aquel poético sitio" dijo el propio autor.
"Montserrat Casas" de RAMON CASAS (1888). Retrato
de la hermana mayor del pintor. Es un noble retrato, poco
conocido, que fue pintado en el breve período barcelonés
que media entre un viaje poco relevante del artista a
París.
"Sierra
Nevada" de DARÍO DE REGOYOS (1905). Este óleo
es típico ejemplo del peculiar primitivismo que
a menudo caracteriza a su autor.
"Niños buscando mariscos" de JOAQUÍN
SOROYA (1919). Es uno de los últimos cuadros que
Soroya pintó de su tema más característicos:
los niños desnudos al sol junto al mar.
"Dolors"
de ISIDRE NONELL (1910). Obra perteneciente de lleno a
la última etapa de la pintura de Nonell, en la
que una plácida serenidad siempre teñida
de gravedad había sustituido al inicial tremendísimo
del pintor.
"Aigües
roges" de JOAQUÍN MIR (1921). Es una de las
obras más logradas de su etapa ya de madurez. Este
es un Mir seguro, enérgico, en la línea
del impresionismo.
"El
pájaro y el niño celeste" de DANIEL
VÁZQUEZ DÍAZ (1942). Sus lienzos son dulces
y suaves de color, impresionistas y muy trabajados.
Fuente: Museo Nacional de Bellas Artes
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