Arte en Chile

:: ESCULTURA :: 2003

Matta / Colección Santa Cruz - Yaconi

Expositor: Roberto Matta
Lugar: Museo de Artes Visuales y la Fundación Cultural Plaza Mulato Gil de Castro
Técnica: pintura, escultura, grabado
Fecha: 13 de marzo al 11 de mayo
Horario: martes a domingo 10:30 a 18:30 hrs.
Entrada: $1.000 general, $500 estudiantes y tercera edad, domingo liberada

Con una gran muestra en el Museo de Artes Visuales, la Fundación Cultural Plaza Mulato Gil de Castro le rinde un sentido homenaje a quien fuera uno de los artistas más gravitantes de la plástica de este siglo, Roberto Matta.

La muestra testimonia la relación de amistad que unió a lo largo de casi dos décadas al artista con el empresario y coleccionista chileno Manuel Santa Cruz.

La exposición se presentará en el Museo de Artes Visuales durante los meses de marzo, abril y mayo. Está conformada por el patrimonio de las familias Santa Cruz y Yaconi. Son más de ochenta obras, entre pintura, escultura, gráfica y cerámica, además de algunos objetos y textos manuscritos.

Las obras estarán agrupadas por técnicas artísticas, de manera general, las cuales se han articulando según las propias reflexiones que el artista fue desarrollando en sus creaciones: su visión de mundo, la necesidad de la imaginación, su afán pacifista, su relación con la poesía y con la historia. De esta manera se pretende plasmar y transmitir parte del pensamiento de Matta, el que cautivó a quienes tuvieron la posibilidad de conocerlo.

LA HISTORIA DE UNA AMISTAD

En 1985 el coleccionista y empresario Manuel Santa Cruz tuvo su primer contacto con el universo de Matta. Fue a través de una pintura que la galerista Carmen Waugh le ofreció casi por casualidad. Por esa época, el gestor de la Fundación Plaza Mulato Gil de Castro estaba interesado principalmente en el arte chileno de principios de siglo. La obra de Matta lo impactó como la apertura hacia un nuevo mundo. "Fue un amor fulminante" dice Santa Cruz.

Desde esa primera adquisición el empresario se convirtió en un asiduo comprador de la obra del surrealista. En 1987 por intermedio del marchant d'art chileno francés Eduardo Uhart pudo conocer al creador, trabando con él una estrecha amistad que lo llevó desde entonces, seguidamente a Tarquinia o a dónde estuviera el artista, cada vez que viajaba a Europa, al menos una vez al año.

Esos viajes hicieron de Santa Cruz y de su familia, testigos privilegiados de la cotidianeidad de uno de los genios de la pintura del siglo XX. Junto a sus hermanos, hijos y sobrinos, sostuvieron largas conversaciones con el maestro. Especialmente compenetrada del pensamiento de Verbo América quedó Ana María Yaconi, quién escribe de esta especial experiencia en el catálogo de esta exposición. Recuerda Santa Cruz que todas estas actividades fueron condimentadas con mucho humor y buena comida, paseos nocturnos y la invitación permanente por parte de Matta a ver el mundo con los ojos de un gran aventurero. "Era un incansable palomilla" recuerda el coleccionista.

Esta es la muestra con la que la Fundación Cultural Plaza Mulato Gil de Castro y el Museo de Artes Visuales han elegido abrir el 2003, homenajeando al artista plástico chileno más importante de la historia de del arte chileno.