Arte en Chile

:: ESCULTURA :: 2002

Inventario 2002

Expositor:  Isabel M. Hojas, Isidora Correa, Jessica Torres
Lugar:  Centro Cultural de España
Técnica:  escultura y gráfica
Fecha de la exposición:  21 de agosto al 10 de septiembre
Horario: 9:30 a 19:30 hrs.
Entrada: liberada

Isidora Correa, Isabel M. Hojas y Jessica Torres, son tres artistas emergentes las que comparecen en esta convocatoria abierta, por las reflexiones que sus obras arrojan al tema tratado y de paso, por como conjugan (desde sus individuales quehaceres) algunos hitos discursivos a lo ya señalado. Lo que permite establecer una línea de continuidad y preocupación sobre un posible estado actual tanto de la escultura y la gráfica chilena en los noventa, a propósito de los límites que separan estas disciplinas.

Inventario ha sido el título dado a la muestra, pero además, esta acepción nos remite a un proceso y actividad capaz de registrar, ordenar e incluso clasificar un determinado universo. Pero, ¿A qué universo se refieren los trabajos aquí exhibidos?.
También cuando se habla de un "inventario" se está haciendo referencia a un catastro, a una cuantificación de elementos u objetos en un lugar; los que a partir de este registro entran en la escritura o más bien, en el reconocimiento de su existencia. Sin embargo, ¿Qué tanto de voluntario tienen los gestos de estas artistas para remitirse a una escritura capaz de reconocer su existencia?

1. Estratos visibles. "Quisiera olvidarlo todo y despertarme frente a la luz anterior a los instantes". E. M. Cioran "Ese Maldito yo" (fragmento).
Isidora Correa es una artista cuya principal preocupación en los últimos años ha sido el trabajo con el "corte y disección" de objetos cotidianos. En palabras de ella: "El corte produce una nueva perspectiva y duplica al objeto". (2); ciertamente que los cortes que ella realiza son selectivos, es decir, toma un determinado objeto y lo va trozando hasta lograr hacer visible su estructura o estrato. Esta actividad permite una duplicación del objeto al intervenir éste con otro trozo de otro objeto de la misma familia. Por ejemplo las superposiciones de trozos de zapatos, de diferentes modelos y tamaños, los cuales comparecen como una suerte de trozo dentro de un trozo, exhibiendo la historia de uso de cada uno de sus dueños. Haciéndonos pensar en la ausencia de sus pares, pero en la acumulación de historias sobre historias que tal gesto conlleva.
La idea de recolección en los objetos tomados por esta artista, están ligados al encuentro o hallazgo de éstos ante ella, los que de manera fortuita o sorpresiva la llevan a reparar en esa posibilidad de ser transformados por el corte y acumulación de los mismos.
El trabajo de I. Correa impone una urgencia en el quehacer de obra, debido a que la certeza del corte y su posterior superposición, establecen una mirada por parte del espectador totalmente opuesta a lo que E. M. Cioran sostiene, ya que sus obras a través de este proceso no pueden desdecirse de la historia que portan; ni mucho menos del instante en que ella inicia el corte y confección de este nuevo objeto. Porque todo está ahí, de manera visible y patente, para hacernos partícipes de como ella hace habitar esas formas dentro de otras formas. Esos espacios dentro de otros espacios como si en un instante los usuarios o dueños de esos objetos estuviesen unidos o mejor dicho, comprimidos en una sola y gran familia en las obras de I. Correa.
2. Presencias oportunas. "Gran parte de cuanto creemos, y así hasta en las últimas conclusiones, con idéntica obcecación y buena fe, nace de un primer engaño en las premisas". Marcel Proust "Albertine desaparecida" (fragmento).
Las imágenes que Isabel M. Hojas elabora provienen del universo doméstico en donde se mezclan los utensilios de la artista con los de la mujer moderna y ejecutiva. Un cuchillo cartonero, un lápiz labial, una tijera, un vestido o un simple descorchador; le sirven a esta artista de modelos para elaborar imágenes donde esta (re)colección de elementos se transforma en una suerte de diario de vida o "inventario de combinaciones". Dado que estas imágenes comparecen ante nuestra mirada siempre en conjunto o superposición de contornos, haciéndonos dudar de la funcionalidad de las mismas.
Isabel M. Hojas inició su (re)colección de imágenes cuando estudiaba Xilografía en la Escuela de Arte UC, pero a diferencia de Osvaldo Peña, el desplazamiento que ella hizo de esas imágenes no fue en una camisa blanca. Sino más bien, en los muros y superficies públicas de la escuela de arte, los mobiliarios y juegos de un parque de entretenciones, o las vacías paredes de una casa abandonada.

Volviendo a los orígenes de estas primeras incisiones; podría decirse que fueron las paredes de la sala de clases y los muros en el baño de hombres, las superficies que comenzaron a interactuar con los delineamientos o incisiones que ella hacía, para confrontar forma y espacio.
Pero también, el contexto y lugar en donde estas contorneadas formas, debían "hacerse un lugar" entre los rayados y graffities de los muros que acogían las imágenes de Isabel M. Hojas

He iniciado la nota sobre su trabajo con una cita de M. Proust para evidenciar como las imágenes de esta artista nos conducen constantemente a un engaño. Debido a que su comparecencia en el muro de una galería de arte o en la cubierta de un pupitre de clases, nos remiten inevitablemente al gesto transgresor del "niño malcridado", o del escolar desesperado por dejar su huella o marca en el banco de clases a la espera de que ser recordado por las generaciones menores. Sin embargo, la transgresión de esta artista alude a una (re)lectura no del escrito, sino que de la marca o imagen; la cual está determinada por el soporte que la acoge. Vale decir, I. M. Hojas busca la complicidad del lugar y soporte en donde "cala sus imágenes", para hacernos dudar de la funcionalidad y significancia de las mismas.
3. Utensilios poéticos.
Sobre la madera del pasillo
La luz puede ser llamada reflejo
Y en el rincón de la escalera, sombra
En la superficie de la página escrita
El grito de quien despierta en la cocina
Puede ser reducido a una interjección

Ante los ojos, todo puede
Llamarse de otro modo
Ricardo Cuadros "El nombre de las cosas"

La primera vez que visité el taller de Jessica Torres fue en el verano del 2001. Según recuerdo, lo que más captó mi atención fueron los aromas y la exhuberancia del jardín junto al parrón, los que hacían las veces de patio y espacio abierto para el trabajo volumétrico de la escultora. En aquella oportunidad pude apreciar una serie de trabajos tridimensionales, algunos en madera, otros en fierro, e incluso otros en medios mixtos; los que dispersos por esta área de trabajo y descanso, iban haciendo las veces de hitos o marcas en ese microcosmos que es el "patio-jardín-taller" de Jessica Torres.
Ahora que vuelvo a pensar en las esculturas que ella ha traído a esta exposición trato de recordar en como fue mi primer encuentro con estas obras. Esculturas hechas con madera, cuero y a veces fierro; las que definen el volumen totémico de la masa. Producto de un paciente acto de: cortar, tallar, desbastar, ensamblar, anudar; permite obtener una serie de piezas las que van clamando la una por la otra.
A veces es el color de la madera la que determina la forma, en otras creo ver la textura y podría decir que en algunas es el aroma del tronco desbastado el que va indicando a la artista su proceder.
Digo creo ver, porque no tengo las certezas e intuiciones con que Jessica Torres va trabajando para (de)construir su pasado de "mujer del sur", donde las humedades de la tierra se van despertando ante el surco que deja el arado o el aroma que emana del bosque tras la intensa lluvia. Algo que también es posible ver en cada uno de estos volúmenes o utensilios domésticos a gran escala provenientes de quien trabaja y conoce su paisaje.
Al iniciar esta nota sobre la muestra "Inventario", expuse someramente un posible diagrama de obras, las que delimitaban un ideario plástico en ese borde que existe entre gráfica y escultura. Lo interesante de ello, es poder observar como hoy en día la inicial preocupación de Osvaldo Peña, subyace en varias propuestas sindicadas como emergentes . Así como también, la necesidad de borrar ese posible límite entre disciplinas, a través del proceso de recolección, se ha convertido en un espacio de trabajo no sólo para estas artistas, si no que para gran parte del escenario plástico chileno de los noventa.
Situación que convierte a esta exposición en un certero campo de posibilidades donde es posible visualizar las relaciones entre gráfica y escritura o pintura y arte objetual. Disciplinas que presagian una (re)lectura de los trabajos aquí exhibidos, en términos de observar como la noción de timbraje se trasluce en el objetualismo desarrollado por Alicia Villarreal y el trabajo de incisiones propuesto por I. M. Hojas.