Danza de Calaucán rescata historia de los Selk’nam
Lugar: Teatro Concepci ón
Fecha: 20 de enero 2007
Horario: 19:00 y 21:00 hrs.
La Compañía de Danza Moderna Calaucán lleva muchos años en su trabajo de formación y creación, en la Octava Región. Específicamente, en Concepción. Es en esta ciudad donde ha desarrollado su labor de formación artística y pedagógica, la misma que se ha transformado muchas veces en distintas creaciones coreográficas y espectáculos de raíz multimedia. Muchas de sus creaciones han contado con el apoyo del Fondart Nacional, entre ellas Oreja ojo de Radioteatro, Disecta membra y Gente de la aurora oscura.
El 20 de enero, a las 19.00 y 21.00 horas, se estrenará en el Teatro Concepción, la última creación de la Compañía de Danza Moderna Calaucán. Se trata de “Selk’nam”; obra de danza multimedial, realizada también con apoyo del Fondo Nacional de las Artes y la Cultura. Además se realizarán funciones en San Pedro de la Paz, Talcahuano, y Tomé.
Selk’nam
A comienzos del siglo 20, en el proceso de “civilización” de la Patagonia, los Selk’nam son exterminados. El motivo: el oro y la cría de ovejas que se instala en sus tierras. Fue el fin de 12.000 años de aventura humana, y de un viaje que acaso cruzara desde Bering al sur de América. Esta obra, basada en el carácter etnográfico o antropológico de ciertos aspectos de su cultura, es una construcción artística y por tanto una visión con los ojos e interpretación del presente de su mundo espiritual y el entorno de su desaparición. Nuestra fuente han sido principalmente los textos de Martín Gusinde y Anne Chapman, amén de los escasos registros audiovisuales existentes hoy.
Los Selk’nam fueron la creación de Kenós (que conformó a los howen, los primeros antepasados) quien a su vez fue un enviado de aquel allá arriba (Temaulkel). Fueron los Howen los que en un proceso de transformación dieron origen a los pájaros, los ríos, montañas y estrellas, es decir, al entorno físico del pueblo Selk’nam. Mas, los que permanecieron (a merced de la muerte), fueron los primeros y auténticos selk’nam. Tiempos eran en los que las mujeres mandaban el mundo. Y para ello cumplían extensos rituales de amedrentamiento y caracterización: disfrazadas de terribles espíritus, asustaban a los hombres en los días lejanos. Pero una vez, un hombre descubrió el engaño. La matanza fue grande.
Luego los hombres recurrieron al mismo artificio y desde entonces, disfrazados de espíritus, aparecen y desaparecen a en los largos días del Hain. En los que se educa a los adolescentes en sus deberes de adulto, a la vez que se le comunica el secreto. Sin embargo el espíritu de lo femenino no cede: Xalpen, lasciva, potente, tirana, brota del suelo de la Choza Grande, y los hombres corren. Gritan, representado el terror para la mujeres que escuchan. La acompañan los Soorte –una especie de “esposos”- los espíritus encapuchados encargados de proseguir con el miedo aleccionador. Recorren frecuentemente el campamento constatando que se mantenga el respeto y la diligencia debida. Sin embargo a veces, se presenta Tanu: gordo y barrigón, de espíritu más bien alegre y despreocupado (camina de espaldas, presentando su cara pintada sobre ésta) recorre el campamento guiado por su lazarillo. Pero en fin, era un mundo de actores y comediantes, en que hombres y mujeres debían, conscientes de su propio lugar, asumir las “verdades”de la interpretación.
Ahora, de ellos queda poco o nada. Nadie habla su lengua, nadie conoce ya el nombre de sus secretos lugares. Casi nadie. Gusinde vivió entre ellos y escribió. En sus páginas encontramos conservado el eco de una admirable cultura. |