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Ciclo de Cine Miradas Personales
Lugar: Instituto Cultural de Providencia
(Av. 11 de Septiembre 1995, Metro Pedro de Valdivia)
Fecha: 2 al 30 de mayo 2006
Horario: 19:30 hrs.
Entrada: liberada
Informaciones: contacto@proviarte.cl, www.proviarte.cl,
teléfono (56-2) 223 2700
Este ciclo reúne películas de ficción
de directores occidentales (Estados Unidos y Europa).
Está compuesto de cinco largometrajes de autores
europeos de reconocido prestigio internacional, poco
o nada conocidos en nuestro país. Lo que une a
estos directores es la puesta en escena de una mirada
personal sobre cuestiones que resultan corrientes y que
vistas a través del filtro de la subjetividad
toman una dimensión extraordinaria, así como
otras cuestiones que por azarosas u ocultas se ven habitualmente
relegadas a la marginalidad y que aquí cobran
una nueva dimensión social. Más allá de
los mundos personales, estos autores representan una
doble preocupación, por el mundo que intentan
representar desde una óptica propia y por el cine,
siempre visto como algo más que un simple medio
para contar historias.
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Martes 2 de mayo.
El Sur
Director: Víctor Erice País: España. Año: 1982.
Duración: 89 min. Víctor Erice es al mismo tiempo uno de
los directores más atípicos del cine español (si tomamos
en cuenta la imagen que la industria española nos entrega) y uno
de sus más ilustres representantes (si pensamos en una tradición
de calidad siempre en el segundo plano de las carteleras).
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Con una escasa filmografía que comprende cuatro
cortos, tres segmentos de películas colectivas
y sólo tres largometrajes, se ha posicionado como
una de las voces más originales y exquisitas de
la cinematografía ibérica, aunque su cine
no pueda calificarse completamente en los marcos de una
producción nacional. El cine de Erice es un cine
de lo personal, no sólo por su presencia como
autor sino también, y sobre todo, por los temas
que trabaja. El sur, como sus otros trabajos, parte de
una situación muy íntima -la relación
de una niña con su padre- para, desde ahí,
proyectarse sobre una realidad más amplia, si
somos capaces de leerla. El conflicto de la película
se sitúa desde una perspectiva y, salvo muy contadas
ocasiones, no cambiamos el punto de vista. Incluso en
aquellos casos en que podemos ver al padre se nos ha
advertido que es el modo como la hija lo imagina. Hay
un dolor fundamental que es el que conduce la historia.
Un dolor cuyas causas sólo podemos intuir a través
de medios indirectos (como las cartas que ya aparecían
en El espíritu de la Colmena) pero que permanentemente
se deja entrever en los mínimos gestos de los
personajes. El cine de Erice es además un cine
que explora el espacio del hogar, con todo lo extraño
que puede tener para la mirada infantil de su protagonista,
y que de alguna manera puede resultar nostálgico
a través de la observación de los objetos
del pasado.
Martes 9 de mayo.
Recuerdos de la Casa Amarilla
Director: : Joao Cesar Monteiro País: Portugal. Año: 1989.
Duración: 117 min. Joao Cesar Monteiro es uno de los directores
más desconocidos en nuestro país. Con una respetable filmografía,
ninguna de sus 20 películas ha sido exhibida en Chile y podemos
asegurar que hasta este momento nos hemos perdido de una de las voces más
personales de los últimos veinte años de cine. Nada de las
grandes retrospectivas que se realizaron luego de su muerte en febrero
de 2003 nos llegó acá, pero ahora tenemos la oportunidad
de acercarnos a su particular modo de entender el humor. Cultor de la comedia,
su cine escapa a las definiciones del género y se acerca más
a los caminos personales de otros conocidos como Moretti o Tati, más
por su actitud de búsqueda que por afinidades estéticas.
Recuerdos de la Casa Amarilla es emblemática del modo de entender
el humor en Monteiro. Es la pensión al tiempo que la casa de orates,
es el microcosmos del personaje que se encuentra al final de sus días.
Pero se trata de un hombre solitario, recluido a su pequeña pieza,
con salidas hacia el mundo exterior (visto de esta manera) para encontrarse
con la extrañeza que ese entorno le produce a un personaje que pareciera
estar en permanente perplejidad y agitación interior. Es también
un personaje que bordea el vicio, que se obsesiona con lo que no puede
observar, un voyerista que espera y un entrometido que espera encontrar
algo en la intimidad de los otros, un hombre definitivamente solo enfrentado
a sus propios reflejos. Pero todo lo que podría resultar repugnante
en este personaje es visto (e interpretado) por Monteiro de una manera
poética, distanciada y, hasta cierto punto, cariñosa. No
se trata tanto de juzgar sus acciones como comprender el tono de su soledad.
Se trata además de la primera película (justo en la mitad
de su filmografía) protagonizada por el personaje que terminará,
como en los otros autores citados, definiéndose como su alter ego
e identificando con su quieta presencia su cine.
Martes 16 de mayo.
Aprile Director: Nanni Moretti. País: Italia Año: 1998. Duración:
74 min. Con la reciente derrota política de Berlusconi en Italia,
Aprile cobra un nuevo interés y actualidad.
El cine de Moretti es político en un sentido muy heterodoxo del
término, porque se trata de al mismo tiempo de un cine autobiográfico.
Michele Apicela, su alter ego, es un individuo obseso y neurótico,
pero en el sentido de los personajes interpretados por Woody Allen con
quien podrían realizarse algunos paralelos. Michele tiene conciencia
política, su vida gira en torno a la política, entendida
tanto desde la perspectiva de la actividad pública como desde la
definición de una ética personal. En Aprile Moretti cruza
tres acontecimientos que guiarán los vaivenes del personaje: la
realización de un documental sobre las elecciones, el proyecto de
una comedia musical y el nacimiento de su hijo. Pasando de una a otra situación,
se va construyendo un personaje que debiéramos ver en perfecta continuidad
con su largometraje anterior, Caro Diario (1993). Las mismas obsesiones
ligadas a la responsabilidad del artista frente a la sociedad, la misma
urgencia de la vida diaria y del temor ante la muerte. No en vano en aquella
película el personaje realiza una peregrinación al lugar
del asesinato de Pier Paolo Pasolini, modelo del cineasta comprometido
con su gente y su tiempo. El proyecto de Moretti es en este sentido multidimensional
puesto que abarca tanto preocupaciones que dicen relación con las
grandes políticas de la nación como con el compromiso que
cada individuo tiene consigo mismo en tanto parte de una sociedad que aspira
a un proyecto de mejoramiento, en todos los niveles posibles. De ahí la
importancia, por ejemplo, de la crítica a los medios en la película.
La imagen emblemática de Apicela/Moretti rodeado de recortes de
diario como observando las mentiras que lo rodean es una de las más
contundentes de su filmografía.
Martes 23 de mayo.
El Hijo
Director: Luc y Jean-Pierre Dardenne. País: Bélgica Año:
2002. Duración: 103 min. Desde La promesa (1997), principalmente,
los hermanos Dardenne se han hecho mundialmente conocidos.
Se trata de otros directores completamente desconocidos en nuestro país
y es una oportunidad única la que tenemos ahora de ver una de sus
películas más importantes. Son dos las cuestiones más
visibles en el cine de los Dardenne. En primer lugar los temas, tremendamente
anclados en la realidad, pero en una realidad social que dice relación
con el mundo del trabajo. Los conflictos de los personajes son también
perfectamente posibles. Lo que se juega en sus vidas es algo que los afecta
sobre todo a ellos, en lo más interno, pero que no deja de afectar
a su entorno. Las relaciones difíciles, los problemas laborales,
las necesidades básicas y la monotonía del mundo son rasgos
característicos de este universo. Son pequeñas cosas (o muy
grandes, dependiendo de la dimensión desde las que se observen)
las que mueven a estos personajes, desde la simple necesidad de trabajar
para vivir (Rossetta es el mejor ejemplo en el cine de lo que significa
la cesantía) hasta la más compleja situación de tener
que aceptar la causa de la muerte de un ser querido. En segundo lugar,
la cámara de los Dardenne es una cámara que no abandona nunca
al personaje, está constantemente tras él, por lo que sólo
podemos saber lo que el sabe, o más bien observar lo que él
puede observar. Esto porque los personajes de los Dardenne suelen ser herméticos,
contenidos. Sus emociones sólo estallan en los momentos álgidos
y no necesariamente los liberan. Como en otras películas que hemos
podido ver, en El Hijo la cámara está siempre al hombro,
nada de trípodes como en el Cinéma Vérité o
Dogma 95. Pero no estamos frente a estos movimientos, aunque los cruces
y las coincidencias sean múltiples. El Hijo es una película
dura, pero muy alejada de la espectacularidad, que trata temas profundos,
pero sin pretensiones metafísicas. Es la vida diaria, el entorno
cotidiano, las personas normales las que hacen de esta película
algo más inquietante. Los Dardenne juegan con nuestras expectativas
como espectadores corrientes, pero no nos engañan y, como siempre,
nos dejan a nosotros la decisión de juzgar lo que sucede.
Martes 30 de mayo.
La Divina Comedia
Director: Manoel de Oliveira. País: Portugal. Año: 1991 Duración:
142 min. Manoel de Oliveira es quizás el autor de mayor edad (97
años) trabajando en la actualidad.
Su primera película, Douro, faina fluvial, data de 1931, pero fue
en 1941 que realizó su primer largometraje de ficción, Aniki-Bobó.
Sin embargo es en los años 60 cuando recibe reconocimiento como
autor gracias a su película Acto de Primavera. Muy pocas de sus
películas han sido exhibidas en Chile, normalmente en algún
ciclo, como Palabra y Utopía, o han podido verse en la televisión
por cable, como Viaje al Principio del Mundo. El estilo de Oliveira es
meditativo y aunque en sus películas la palabra aparece como la
herramienta principal de comunicación de ideas, el modo de enfrentar
la composición de las imágenes o el uso de la música
no son rasgos menores de su cinematografía, como es el caso de La
Divina Comedia. Ambientada en un elegante asilo psiquiátrico, narra
la convivencia de los pacientes que personifican a diversos personajes
provenientes de la literatura (Raskolnikov) y de la Biblia (de Adán
y Eva a Jesús), así como a otros que se definen por su función
social (como el filósofo y el profeta). La película se desarrolla
como una serie de disquisiciones sobre la vida, la divinidad, el hombre
y la sociedad, ocupando frecuentemente citas a textos preexistentes, en
un estilo que es muy propio del autor.
Fuente: Instituto Cultural de Providencia
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