Arte en Chile

:: CINE Y VIDEO :: 2003

Retrospectiva de Rainer Werner Fassbinder

Lugar: Teatro Municipal de Ñuñoa (Avda. Irarrázaval 1564)
Fecha: 7, 14, 21 y 28 de mayo
Horario: 20:00 hrs.
Entrada: liberada

La retrospectiva abarcará cuatro producciones realizadas entre los años 1972 y 1981.

 

 

  • Miércoles 7: "Las lágrimas amargas de Petra Von Kant"
  • Miércoles 14: "Un viaje a la luz"
  • Miércoles 21: "El matrimonio de María Braun"
  • Miércoles 28: "Lili Marlene"

Los títulos serán proyectados en formato de cine en 16 mm. y son posibles gracias al apoyo de la Cinemateca del Goethe Institut.

El alemán Rainer Werner Fassbinder es ya un clásico del cine universal. De ahí que, a 21 años de su muerte, el "Ciclo de Cine Arte de Ñuñoa" dedique el presente mes para exhibir parte de su filmografía.

Este genio alemán, en catorce años de vida profesional, realizó treinta obras de teatro dirigidas y escritas o adaptadas por él, cuatro producciones radiofónicas, dos cortometrajes, veinticuatro películas para cine y diecisiete para televisión. Actor protagonista, secundario o figurante en sus propios filmes y en los de otros autores.

Cuando llevaba dos años dirigiendo cine se dio cuenta de que el lenguaje que hasta entonces había utilizado para expresarse se interponía entre él y su público. Entonces abrazó el melodrama, género en decadencia al que insufló aires renovadores imponiendo una distancia entre la puesta en escena y el espectador.

Mostrar el exceso sin plantear soluciones para que el espectador reflexione sobre aquello que ve y sea él quien las tome. Puede que, en definitiva, el cine de Fassbinder no sea tan pesimista.

Denominado el "niño terrible" por sus propuestas radicales, Fassbinder reflejó su inconformismo hacia la sociedad alemana de la posguerra, su compleja vida personal y su pesimismo existencial a través de historias que muestran a personajes extraviados, violentos, decadentes y destinados siempre a un dramático final.

Eligió vivir intensamente y murió joven, pero dejó como legado su arte, a través del cual vive porque en su caso resulta imposible distinguir al hombre del artista. Sus películas son él. En ellas plasmó hasta el más íntimo de sus pensamientos y su personalidad se vislumbra en cada plano.

Cuando murió en 1982, muchos de los que le rechazaron en vida respiraron tranquilos. No era infrecuente escuchar expresiones del tipo "Por fin ha muerto el cerdo ese". Sin embargo, como ha ocurrido en tantas ocasiones, ha tenido que morir una persona importante para darse cuenta de lo que se ha perdido. Poco tiempo después del suceso y ante la evidencia de la consideración que tenía el autor entre la crítica internacional, Fassbinder se convierte en un valor de la cultura alemana.

Sus películas, su particular lenguaje narrativo, su personalísima puesta en escena continúan siendo estudiados en las escuelas de cine.