| Retrospectiva
de Rainer Werner Fassbinder
Lugar: Teatro Municipal de Ñuñoa (Avda. Irarrázaval
1564)
Fecha: 7, 14, 21 y 28 de mayo
Horario: 20:00 hrs.
Entrada: liberada
La
retrospectiva abarcará cuatro producciones realizadas
entre los años 1972 y 1981.
- Miércoles
7: "Las lágrimas amargas de Petra Von Kant"
- Miércoles
14: "Un viaje a la luz"
- Miércoles
21: "El matrimonio de María Braun"
- Miércoles
28: "Lili Marlene"
Los
títulos serán proyectados en formato de
cine en 16 mm. y son posibles gracias al apoyo de la Cinemateca
del Goethe Institut.
El
alemán Rainer Werner Fassbinder es ya un clásico
del cine universal. De ahí que, a 21 años
de su muerte, el "Ciclo de Cine Arte de Ñuñoa"
dedique el presente mes para exhibir parte de su filmografía.
Este
genio alemán, en catorce años de vida profesional,
realizó treinta obras de teatro dirigidas y escritas
o adaptadas por él, cuatro producciones radiofónicas,
dos cortometrajes, veinticuatro películas para
cine y diecisiete para televisión. Actor protagonista,
secundario o figurante en sus propios filmes y en los
de otros autores.
Cuando
llevaba dos años dirigiendo cine se dio cuenta
de que el lenguaje que hasta entonces había utilizado
para expresarse se interponía entre él y
su público. Entonces abrazó el melodrama,
género en decadencia al que insufló aires
renovadores imponiendo una distancia entre la puesta en
escena y el espectador.
Mostrar
el exceso sin plantear soluciones para que el espectador
reflexione sobre aquello que ve y sea él quien
las tome. Puede que, en definitiva, el cine de Fassbinder
no sea tan pesimista.
Denominado
el "niño terrible" por sus propuestas
radicales, Fassbinder reflejó su inconformismo
hacia la sociedad alemana de la posguerra, su compleja
vida personal y su pesimismo existencial a través
de historias que muestran a personajes extraviados, violentos,
decadentes y destinados siempre a un dramático
final.
Eligió
vivir intensamente y murió joven, pero dejó
como legado su arte, a través del cual vive porque
en su caso resulta imposible distinguir al hombre del
artista. Sus películas son él. En ellas
plasmó hasta el más íntimo de sus
pensamientos y su personalidad se vislumbra en cada plano.
Cuando
murió en 1982, muchos de los que le rechazaron
en vida respiraron tranquilos. No era infrecuente escuchar
expresiones del tipo "Por fin ha muerto el cerdo
ese". Sin embargo, como ha ocurrido en tantas ocasiones,
ha tenido que morir una persona importante para darse
cuenta de lo que se ha perdido. Poco tiempo después
del suceso y ante la evidencia de la consideración
que tenía el autor entre la crítica internacional,
Fassbinder se convierte en un valor de la cultura alemana.
Sus
películas, su particular lenguaje narrativo, su
personalísima puesta en escena continúan
siendo estudiados en las escuelas de cine.
|