Arte en Chile

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Regresan a Chile las campanas de la Iglesia de la Compañía de Jesús

En el marco de la conmemoración del Bicentenario, el Ministerio de Relaciones Exteriores, a través de su Dirección de Asuntos Culturales (DIRAC), llevó a cabo las gestiones para el retorno, desde el Reino Unido, de las campanas pertenecientes a la antigua Iglesia de la Compañía de Jesús, destruida en el incendio de 1863. Entonces perecieron más de dos mil personas, en una tragedia que sigue siendo considerada uno de los sucesos más dolorosos de nuestra historia moderna. 

El siniestro de la Iglesia de la Compañía  dio cuenta de un importante suceso: el día 20 de diciembre se fundaba el Cuerpo de Bomberos de Santiago, con cuatro compañías (tres de agua y una de salvamento). Habían pasado apenas 12 días desde el incendio. A estas compañías se integraron parlamentarios, artesanos, estudiantes, las colonias europeas inmigrantes, francesa, británica, española, italiana, alemana,  formando hasta estos días el último voluntariado que existe  en el mundo contemporáneo.

Tras  el incendio, tres campanas fueron enviadas a Swansea por el comerciante galés, Graham Vivian,  para fundirlas,  como se hacía con el mineral que se extraía de nuestras minas en el norte chico. Afortunadamente,  su hermano Henry, al darse cuenta de su valor, propuso que la comunidad donde la familia tenía sus tierras, en Oystermouth cerca de Swansea, las instalase en su campanario, donde permanecieron colgadas por un siglo.

Hoy, gracias a un acto noble y  generoso de la comunidad anglicana de la Iglesia de Todos los Santos, en Oystermouth,  estamos recuperando  una parte importante de nuestra memoria que viene, además, a enriquecer nuestro acervo patrimonial.

Las campanas arribaron a Chile a mediados de septiembre a bordo de un buque de la Real Armada Británica y el próximo miércoles 29 de septiembre, serán entregadas oficialmente al pueblo de Chile  en una ceremonia que  cerrará las festividades del Bicentenario, y que contará  con la presencia de S.E. el Presidente de la República, Sebastián Piñera Echenique.

La ceremonia será encabezada por el Ministro de Relaciones Exteriores,  señor Alfredo Moreno Charme, junto al Embajador británico, señor Jon Benjamin.

Desde ese día, las campanas quedarán expuestas en la Plaza de la Constitución, donde podrán ser apreciadas  por toda la ciudadanía y permanecerán allí hasta el 8 de diciembre, fecha en que se cumplen 148 años del siniestro que destruyó a la Iglesia de San Miguel de la Compañía de Jesús. Ese mismo día, las campanas serán trasladadas a los jardines del edificio del  antiguo Congreso Nacional -ubicación original de la iglesia- donde  serán exhibidas hasta la construcción de su memorial definitivo. Los jardines y el monumento que se construya, recordarán a las víctimas del incendio y del terremoto, como símbolo de un pueblo que ha debido enfrentar desventuras que lo han obligado a cultivar la solidaridad como forma de sobrevivencia cultural y espiritual.

El largo camino a casa

Una vez instaladas las campanas en la espadaña normanda de la Iglesia de Todos los Santos de Oystermouth, la comunidad que la recibió, tal como  Henry Vivian,  reconoció su valor e historia y cuidaron de ellas hasta ahora.  En 1964, fueron descolgadas debido al daño que su peso estaba causando al campanario y  fueron ubicadas en el pórtico de la Iglesia, junto a los jardines, siendo  exhibidas  desde entonces bajo la inscripción “The Bells of  Santiago, Chile”, con una placa que tenía una breve descripción. Cabe señalar que en Oystermouth las campanas eran muy apreciadas, e incluso se compuso una pieza musical en su homenaje, “The  Bells of Santiago”, y anualmente se celebraba un concierto en los jardines del Castillo de Oystermouth.

El valor de este proyecto también radica en la motivación que despertó en todos los ámbitos, público y privados que se unieron para hacer realidad este sueño, que fue presentado a la Cancillería por el realizador audiovisual Pedro Pablo Cabrera y su madre María Teresa Guzmán.

Liderado por el Ministerio de Relaciones Exteriores, participaron en  su  realización la Embajada Británica, la Real Armada Británica e instituciones públicas como  la Presidencia, el Congreso de la República, la Armada de Chile, el Ejército, la Intendencia,  el Consejo de Monumentos Nacionales y el Consejo Nacional de la Cultura y las Artes. Por otra parte, no hubiera existido este proyecto sin el talento y consagración de artistas bajo el paraguas de El Observatorio de Lastarria, como la arquitecta Cazú Zegers, la escultora Jessica Torres y sus equipos, los historiadores Miguel Laborde y David Vásquez.

A este esfuerzo se sumaron también Bomberos de Chile,  el Coro de Cámara de la Universidad Alberto Hurtado, dirigido por Violaine Soublette, la  Universidad Finis Terrae y la Universidad de las Américas.  Prestaron su colaboración  la Compañía de Jesús, la Iglesia Católica, la Iglesia Anglicana y el diario El Mercurio. Un valor adicional fueron los aportes  de la Empresa privada- Fundación CAP, Mega, Banco Santander, Aira, Atika- sin los cuáles no habría sido posible vivir este momento  y demuestra  que cuando las voluntades públicas y privadas se unen  son los chilenos los que ganan.

La ceremonia del próximo miércoles 29 se iniciará con un toque de campana de Martina Maturana, la niña que tocó el gong en la Isla Juan Fernández alertando a los isleños sobre el terremoto y maremoto el 27 de febrero. En tanto, S.E. el Presidente de la República, concluirá con un discurso de agradecimiento y el toque final de las campanas.

Fuente: Elisa Cárdenas