| Patricia Israel a través del espejo
Lanzamiento del libro “Cuerpos Impresos”, una suerte de gran ensayo visual de lo que ha sido la carrera en cinco décadas de la destacada artista nacional.
Pequeños textos, dibujos, grabados, fotografías familiares, recortes, anotaciones y residuos de obra conforman este producto editorial, que se constituye como una reflexión íntima de arte y vida.
Los teóricos Justo Pastor Mellado y Alberto Madrid aportan sus análisis del trabajo de esta artista, una de las más versátiles de nuestro medio a partir de la segunda mitad del siglo XX.
Son alrededor de 50 años de actividad artística, tiempo suficiente para pensar en revisiones y reflexionar sobre la propia obra. Tal fue la motivación de Patricia Israel para crear el libro “Cuerpos Impresos”, un volumen con vida propia pero de difícil definición. Lejos de ser un libro “sobre” la artista, tampoco encaja en la figura “libro de artista”. Es más bien una serie de ensayos gráficos en donde Israel hace un recorrido por su propio imaginario, aglutinando material visual, grabados, recuerdos, objetos, cartas, croquis, recortes, variados elementos residuales de su obra, mucho de lo cual Justo Pastor Mellado denomina “basurita gráfica significante”.
La artista nacida en Temuco y proveniente de una familia de inmigrantes sefardíes, españoles y rusos, inició su formación tomando cursos con el destacado escultor Totila Albert. Luego, en plenos años 60, ingresó a la Universidad de Chile e inició una carrera interrumpida por el exilio - primero en Venezuela y luego en Argentina - pero no truncada, ya que logró insertarse con éxito en el ámbito artístico de Caracas, participando en exposiciones con colaboraciones textuales de personajes tan destacados del pensamiento latinoamericano como Marta Traba, quien describió su obra con gran exactitud.
De regreso en Chile, se hizo reconocible su figuración expresionista, así como su compromiso con temas de carácter histórico e incidencia social. La Shoa u Holocausto funciona en su obra como un sustrato más que biográfico, y a una distancia extensible del horror que en forma permanente tiñe la historia humana.
Patricia Israel es testigo, por otra parte, de la represión ejercida en Chile por la dictadura militar; las desapariciones, el miedo, el exilio y la censura aparecen de distintas formas en su figuración pictórica. Y otros tópicos, como la mitología griega, el viaje, la utopía americanista, las odiseas de inmigrantes fueron caracterizando su producción visual; ya desde entonces, ética y estética constituyen una fusión esencial de su obra. A través de ella, se evidencia un interés arqueológico en el sentido de rescatar capas materiales, capas de conocimientos, un ejercicio que asemeja a la pintura, pero a diferencia de la arqueología, ésta las suma.
Patricia Israel fue la primera mujer ganadora de la Bienal Internacional de Arte de Valparaíso (1992), encuentro de gran importancia en los años 80 y 90. Producto de su espíritu investigativo, su visualidad está en permanente transformación; incursiona en el collage y en la objetualidad, siempre como desplazamientos de la pintura, coronando toda una fase de su carrera con la paradigmática exposición “El deseo de Antígona” (2001).
Simultáneamente se dedica a la docencia en distintas universidades nacionales y su obra viaja y se inserta en importantes colecciones (Museo de Bellas Artes, Museo de Arte Moderno de Chiloé o Casa de las Américas en Cuba, entre otras). En 1974 fue una de las artistas chilenas presentes en la sección de Gráfica Antifascista de la Bienal de Venecia, primera manifestación desde las artes en contra del golpe militar de 1973. Ha estado también en las bienales de Córdova (Argentina) y de Mercosur (Porto Alegre, Brasil).
Con “Cuerpos Impresos”, Patricia Israel instala una mirada analítica mediante la cual produce la actualidad de su pasado artístico. Articuló sus páginas en base a imágenes y narraciones, coloreando, trazando, pegando, costureando, de manera que el libro viene a ser una gran obra donde se esparcen, con plena libertad, sus mensajes agudos, su crítica social, su humor negro. Y a lo largo del recorrido, el dibujo como base, soporte de obra y problematización; el dibujo como herramienta de búsqueda de lo inaccesible, quizás la gran motivación que ha conducido la propuesta poético-visual de Patricia Israel en medio siglo de trabajo artístico.
Fuente: MNBA
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