| Chile Mestizo: Tesoros Coloniales en Centro Cultural Palacio La Moneda
Lugar: Centro Cultural Palacio La Moneda (Plaza de la Ciudadanía 26. Santiago, Chile)
Fecha: 13 de marzo al 21 de junio 2009
Horario: Lunes a Domingo10:00 a 19:30 horas
Entrada: general $600, Estudiantes, convenios, tercera edad $300 *Entrada Liberada: Lunes a Viernes hasta las 12 horas
Informaciones: www.ccplm.cl
Pinturas, imaginería religiosa, retablos, altares y otros objetos, producidos en la época de la Colonia y procedentes de iglesias y museos a lo largo del país, se exhiben en Chile Mestizo: tesoros coloniales. La exposición permite apreciar, a través del arte religioso, el proceso de mestizaje cultural que se proyecta hasta la actualidad, donde se funde la influencia de la evangelización católica con la tradición local.
Entre las obras más destacadas se cuentan pinturas de Mulato Gil de Castro; la talla de San Sebastián de Los Andes,; el conjunto escultórico La Ultima Cena, procedente de la iglesia altiplánica de Matilla y la recreación de un retablo colonial de más de cuatro metros. Se incluyen piezas de producción local de Chiloé, Arica y la zona central, entre otras. Además, se exhiben documentales integrados a la museografía.
La Galería de la Fotografía del nivel -3 acoge, en esta ocasión, la muestra de arte contemporáneo DEVOTA, la cual, como complemento de Chile Mestizo, presenta una lectura actual de este arte religioso barroco.
En la Sala Didáctica (nivel -3) se ofrecerá un taller para estudiantes, vinculado a ambas muestras. En el nivel -1 se instalará un módulo educativo que presenta una festividad religiosa popular junto a un folleto que incluye actividades didácticas relacionadas.
La identidad cultural chilena se forja, a partir de la Colonia, en buena medida a través de la relación entre el pueblo y la religión. Durante esta época el arte estuvo regido por las directrices propias de la evangelización católica. A la influencia de las órdenes religiosas en Chile se suma la presencia de las llamadas escuelas americanas, productoras de arte religioso, con obras importadas desde los principales talleres -especialmente tallas de Quito y pinturas del Cuzco- y el surgimiento de una serie de manifestaciones populares locales, que varían en los distintos lugares en donde se desarrollan y responden a las necesidades propias de cada comunidad.
Se conforma así un complejo imaginario relacionado con la devoción y la organización social, donde se sintetizan elementos españoles, criollos e indígenas. Este mestizaje se aprecia tanto en el espacio público, a través de fiestas, procesiones, misas, liturgias y circulación de estampas religiosas, como en el espacio privado de casas y conventos. De todo ello da cuenta la exposición Chile Mestizo: tesoros coloniales, a través del arte asociado a la religión como instrumento de intercambio cultural, que permite el desarrollo de una identidad propia en torno a la fe y las devociones populares que perviven hasta nuestros días. La muestra cuenta con el auspicio de Minera Doña Inés de Collahuasi y el apoyo de la Fuerza Aérea de Chile.
Se incluyen pinturas, imaginería religiosa; retablos, mobiliarios, fanales y altares domésticos; cantorales, partituras musicales, documentos y objetos litúrgicos; platería y arte textil, entre otras piezas. La museografía se complementa con documentales, relatos y crónicas; que contextualizan el momento histórico y la proyección de estas expresiones culturales a través del tiempo.
Imágenes de culto
Entre las piezas más destacadas figuran la talla policromada en tamaño natural de San Sebastián, representante por excelencia del barroco, realizada en Chile en el siglo XVIII por el escultor jesuita germano Juan Bitterich y considerada una de las obras escultóricas más importantes de la historia del país. Proveniente de la iglesia Santa Rosa de Los Andes, esta imagen actualmente es devocionada de modo cotidiano por la comunidad.
De la Iglesia de San Antonio de Matilla, al interior de Iquique, proviene el conjunto escultórico “La última cena”, realizado en Perú en el siglo XIX y que reproduce en tamaño natural a Cristo y los doce apóstoles. Es venerado por los residentes de Matilla en las diversas celebraciones que se efectúan a lo largo del calendario. La Iglesia, cuyo campanario data de 1700, fue reconstruida a fines del siglo XIX y declarada Monumento Nacional en 1951. Al igual que otros templos de la zona, fue completamente destruida por el terremoto de 2005 y posteriormente restaurada con el apoyo de Compañía Minera Doña Inés de Collahuasi SCM. El proyecto, patrocinado por la Corporación Patrimonio Cultural de Chile y acogido a la Ley de Donaciones Culturales, contó con la activa participación de la comunidad matillana, así como el Obispado de Iquique y el Gobierno Regional.
De la basílica de Andacollo, en la IV región, procede la figura de Nuestra Señora del Rosario. El culto a “la chinita”, como la llaman sus devotos, tiene su origen en el siglo XVI y se extiende hasta la provincia de San Juan, en Argentina, convocando a doscientos mil peregrinos, año tras año en las celebraciones del mes de diciembre, así como el primer domingo de octubre. Existen varias imágenes de esta virgen. La imagen presente en la muestra sale en procesión los primeros domingos de cada mes. La primera representación de la Virgen del Rosario llega a Andacollo con los españoles fundadores de La Serena y, según cuenta la leyenda, tras ser escondida en las montañas cuando la ciudad fue incendiada por los indios, fue encontrada 20 años después por un minero que oyó como la virgen lo llamaba.
De gran atractivo es también la recreación, gracias a un proyecto de la Fundación Altiplano, de un retablo de más de cuatro metros cuadrados, antiguamente existente en la Iglesia de San Miguel de Azapa y obra de un tallador ecuatoriano, y la custodia de plata con perlas y cristales provenientes del Museo del Buen Pastor, del Convento de San Felipe.
Producción local
La exposición incluye imaginería popular del norte, centro y sur del país, conformando un corpus muy significativo que da cuenta de la producción local de figuras de culto de uso doméstico, de gran raigambre y valor identitario para las comunidades aisladas de los centros urbanos. Buen ejemplo de ello es la figura del Cristo Chilote, creada en el archipiélago en el siglo XVIII y proveniente del Museo Colonial de San Francisco. Directamente desde el Archipiélago llegan varias tallas, como las vírgenes del Carmen, del Rosario y La Candelaria, un Cristo, el San Antonio de Padua, San Miguel Arcángel y un Niño Dios.
También de producción local, llega, de la zona de Arica, el San Santiago Matamoros, figura muy devocionada en las festividades del Altiplano, en tanto, de la zona central, se exhibe la talla de San Miguel Arcángel, proveniente del Museo Regional de Rancuagua.
Pinturas de renombre
Otras piezas importantes son los óleos de Mulato Gil de Castro, que representan a la Virgen de la Merced, y a Santo Domingo, provenientes del Museo Colonial de San Francisco y del Museo Nacional de Bellas Artes, respectivamente. El pintor peruano, radicado en Santiago a partir de 1808, dejó testimonio, a través de sus retratos, de importantes figuras de nuestra historia, especialmente en el período de la Independencia. Entre ellos, Bernardo O´Higgins, a quien inmortalizó en un cuadro que se transformaría en la imagen oficial del “padre de la patria”. Se presentan también dos obras pertenecientes a la serie Vida de San Francisco , de Juan Zapaca Inga, realizadas en 1684 y provenientes del Museo de San Francisco, al igual que la pintura “Virgen con el Niño entre San Francisco y Santa Clara”, la más antigua producida en el Virreinato del Perú que se conserva en Chile, realizada en 1602 por Angelino Medoro , italiano pionero de las llamadas escuelas americanas.
Se exhibe también el Cristo de Mayo, del siglo XVII, una de las pocas pinturas coloniales realizadas en el país, de autor anónimo, proveniente del Convento del Carmen Alto de San José en Ñuñoa y representante de un estilo criollo. La figura de este Cristo es utilizada actualmente en una procesión que tradicionalmente, desde 1647, se realiza cada año por el centro de Santiago, el segundo domingo de mayo.
Presencia quiteña
El prestigioso arte religioso cuzqueño y quiteño, no sólo llega a Chile a través de la importación de piezas, sino también de artesanos que se instalaron en nuestro país. Es el caso de la familia Palacios, de pintores y escultores provenientes de Ecuador, quienes poseian en Santiago uno de los talleres más solicitados durante la primera mitad del siglo XIX. Antonio Palacios y sus hijos Manuel Palacios Daqui y Pedro Pablo Palacios Rodríguez llegaron en el año 1826. Formados en el taller de los hermanos Cabrera, en Quito, participaron en la creación de importantes obras firmadas por éstos, y que están presentes en la muestra, tales como “Las postrimerías”, proveniente de la Iglesia de San Vicente Ferrer; o la serie de pinturas “Santos Dominicos”, de la iglesia Recoleta Dominica, además del cuadro “Nuestra Señora del Rosario”, proveniente del Templo de Santo Domingo y dentro del cual se puede apreciar la figura del prior del convento de Santo Domingo; del Presidente de la República, José Joaquín Prieto, y del propio Antonio Palacios.
Además de los museos, instituciones e iglesias mencionados, colaboran en la exposición el Museo Histórico Domínico y Museo de Artes Decorativas de Recoleta, el Museo del Carmen de Maipú, el Museo Histórico Nacional, el Museo Regional de Ancud, el Museo O´Higginiano y de Bellas Artes de Talca, el Museo de Arte y Artesanías de Linares, el Museo de la Merced, el Museo Regional de Rancagua, la Biblioteca Patrimonial Recoleta Domínica, entre otros.
Lectura contemporánea
Hugo Marín, Mauricio Garrido y Marcela Duarte son algunos de los artistas contemporáneos que componen la muestra DEVOTA, que se presenta a partir del 18 de marzo. La exposición, complementaria a Chile Mestizo, constituye una lectura actual del arte barroco, recogiendo no sólo su iconografía religiosa, sino también revelando la carga simbólica de las imágenes devocionales. Se exhibe pintura, escultura, instalación y fotomontaje.
Patrimonio Vivo
Cuatro documentales serán presentados en plasmas en el hall central del Centro Cultural.
Fuente: Rosario Mena |